Rubens en el Thyssen: lo que escondía Venus y Cupido

by Valeria Cruz

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta hasta el 13 de septiembre de 2026 un montaje especial en la sala 19 de su colección permanente dedicado a la restauración de Venus y Cupido, de Peter Paul Rubens. No es una exposición al uso: es una invitación a mirar por debajo de la pintura.

El proyecto, de año y medio de duración, ha combinado estudios técnicos, análisis de laboratorio e intervención directa sobre la obra. El resultado más visible es la recuperación del equilibrio cromático original, sepultado durante años bajo capas de barniz envejecido que habían virado al amarillo y alterado la percepción de los colores, sobre todo en las zonas más claras del cuadro. Eliminado ese velo, la pintura respira de otro modo.

Lo que reveló la radiografía

El estudio radiográfico confirmó un estado de conservación razonablemente bueno, aunque dejó ver unos desgarros en la zona central que probablemente motivaron un reentelado en algún momento de la historia del cuadro. El lienzo original, una sola pieza, fue recortado en todos sus bordes, seguramente para sanearlos.

Más interesante aún es lo que la radiografía dice sobre el modo de trabajar de Rubens. Las figuras de Venus y Cupido presentan ricas capas de óleo con empastes densos, mientras que el fondo aparece casi inacabado, una diferencia técnica que, lejos de ser un descuido, responde a una decisión consciente. Se distingue además una imprimación de blanco de plomo aplicada exclusivamente sobre las zonas de las figuras, con el propósito probable de acentuar la luminosidad y el volumen de las carnaciones frente al fondo oscuro.

La reflectografía infrarroja muestra un dibujo subyacente seguro y definido, lógico si se tiene en cuenta que Venus y Cupido es en realidad una copia de una obra de Tiziano: Rubens partía de un referente claro y no necesitaba tantear. Pero eso no significa que no dudara. Los restauradores han identificado pequeñas modificaciones entre el dibujo inicial y la versión definitiva. La más llamativa afecta a la mirada de Venus en el espejo: en origen, el artista la dirigía hacia el espectador; en la versión final, la desvía hacia su izquierda. También la posición de los pies de Cupido varía ligeramente entre el boceto subyacente y la pintura terminada.

Materiales y técnica

El análisis de laboratorio ha permitido identificar con precisión la estructura de capas del cuadro. Sobre el lienzo, una primera capa de carbonato cálcico; encima, una imprimación gris a base de albayalde, carbonato cálcico y carbón vegetal; después, el óleo. Como barniz, una combinación de colofonia y cera de abejas, propia de un acabado mate.

El marco, francés de estilo Regencia y posterior a la obra, también ha pasado por el taller. Tallado en madera y dorado al agua, alternaba zonas brillantes y mate. Su restauración incluyó limpieza con disolventes, consolidación de grietas con adhesivo vinílico y animal, relleno de pérdidas con estuco artesanal y reintegración cromática con acuarelas y témperas, protegidas finalmente con resina acrílica.

Cómo se presenta

El montaje en sala combina recursos digitales interactivos, imágenes comparativas, detalles ampliados y una proyección audiovisual que guía al visitante por las distintas fases de la intervención. No hace falta ningún conocimiento previo para seguirlo: el recorrido está pensado para que cualquier persona entienda qué se hizo, por qué y qué se encontró por el camino.

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