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Category:

Literatura

Literatura

Seis libros donde el océano es protagonista

by Uve Magazine 08/07/2026
written by Uve Magazine

El mar aparece en la literatura casi siempre como metáfora: del destino, del duelo o de lo que no se puede controlar. En estos seis títulos, sin embargo, deja de ser un telón de fondo para convertirse en un protagonista activo y determinante: causa naufragios, guarda secretos, transforma a quien lo cruza y en más de un caso funciona casi como un personaje con voluntad propia. 

Moby Dick, de Herman Melville

Publicada en 1851, la novela sigue al capitán Ahab en su persecución de la ballena blanca que le arrancó una pierna. Ismael, el narrador, embarca en el Pequod casi por curiosidad, y termina siendo testigo de una obsesión que consume al barco entero. Melville mezcla aventura, tratado de cetología y reflexión filosófica en un mismo volumen, algo que desconcertó a sus primeros lectores y que hoy se lee como una de las apuestas más radicales de la narrativa del siglo XIX. El mar aquí no perdona ni explica: solo existe, y Ahab se empeña en darle un rostro para poder combatirlo.

La Odisea, de Homero

El regreso de Ulises a Ítaca dura diez años y ocupa todo el poema, compuesto hacia el siglo VIII a.C. El Mediterráneo funciona como el obstáculo mismo del relato: cíclopes, sirenas, tempestades y la ira de Poseidón se interponen entre el héroe y su casa. Cada isla en la que naufraga o recala añade una prueba distinta, y el mar termina siendo menos un paisaje que un antagonista con voluntad propia. Es el texto fundacional de la idea del viaje marítimo como aprendizaje forzoso.

Robinson Crusoe, de Daniel Defoe

Publicada en 1719, cuenta el naufragio de un joven inglés en una isla deshabitada, donde pasa casi tres décadas antes de ser rescatado. Defoe narra la historia como si fuera un diario real, con un detalle casi contable de cada herramienta, cultivo y construcción que Crusoe levanta desde cero. El mar aparece al principio y al final del libro, como origen del desastre y como promesa de regreso, mientras que el grueso de la novela se dedica a la supervivencia en tierra. Se considera una de las primeras novelas modernas en lengua inglesa.

Vida de Pi, de Yann Martel

Un naufragio deja a Pi Patel a la deriva en el Pacífico durante 227 días, compartiendo un bote salvavidas con un tigre de Bengala. Martel ganó el Booker Prize en 2002 con esta novela, que combina aventura de supervivencia con una reflexión sobre la fe y la necesidad humana de contar historias que hagan soportable lo insoportable. El océano funciona como espacio de aislamiento total, sin referencias ni escapatoria, donde cada decisión de Pi se vuelve una cuestión de vida o muerte.

La velocidad de la luz, de Javier Cercas

Cercas construye esta novela de 2005 alrededor de la amistad entre un escritor español y un veterano de Vietnam, marcado por un episodio de violencia que arrastra durante años. El Mediterráneo no es el escenario principal, pero vuelve una y otra vez como lugar de retorno: la costa de Gerona funciona como contrapunto de la guerra, un espacio donde el narrador intenta rehacer una vida rota. Es un libro sobre la culpa y la memoria, y el mar actúa ahí como la superficie tranquila bajo la que sigue moviéndose todo lo que no se ha resuelto.

Rebecca, de Daphne du Maurier

La segunda señora de Winter llega a Manderley recién casada y descubre que la casa entera sigue gobernada por la memoria de Rebecca, la primera esposa, muerta ahogada frente a la propiedad en circunstancias que nadie termina de explicar. Du Maurier publicó esta novela en 1938 y construyó en ella uno de los góticos más influyentes del siglo XX. El mar guarda aquí el secreto que sostiene toda la trama: lo que ocultó durante años y lo que finalmente devuelve, obligando a reescribir todo lo que se creía saber sobre la muerte de Rebecca.

Seis épocas distintas, seis tradiciones literarias distintas, y un mismo recurso. Ningún naufragio de esta lista es casual.

08/07/2026 0 comments
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LiteraturaNoticias

La Feria del Libro de Madrid cambia de dirección tras un cese que sorprende al sector

by Uve Magazine 07/07/2026
written by Uve Magazine

La Asociación de Librerías de Madrid ha comunicado este lunes 6 de julio el fin de la etapa de Eva Orúe al frente de la Feria del Libro de Madrid, cargo que ocupaba desde 2022. La entidad agradece en su comunicado “cinco años de trabajo, dedicación y compromiso”, y destaca los avances logrados en sostenibilidad y programación cultural durante las cinco ediciones celebradas bajo su dirección.

La propia Orúe, sin embargo, ha descrito la salida como un despido inmediato y ha señalado que no comparte las razones alegadas por la asociación, aunque ha evitado detallarlas por confidencialidad. El presidente de la entidad, Luis M. Tigeras, ha negado que la decisión guarde relación con el descenso de ventas y visitantes registrado en la última edición, celebrada entre el 29 de mayo y el 14 de junio y marcada por la visita del papa León XIV, la presencia de Bad Bunny y una ola de calor. Tigeras ha atribuido esos resultados a factores puntuales y ha descartado también cualquier vínculo con las tensiones surgidas por los pabellones patrocinados, presentados por primera vez este año.

Orúe llegó al cargo en 2022 para suceder a Manuel Gil, y se convirtió entonces en la primera mujer en dirigir la feria en más de ochenta años de historia. Periodista y escritora nacida en Zaragoza, ha trabajado en prensa, radio y televisión, y ha sido corresponsal en Reino Unido, Francia y Rusia.

Por el momento no se ha anunciado sustituto. La Asociación de Librerías de Madrid afirma estar ya trabajando en una nueva etapa que refuerce el papel de las librerías como pieza central del ecosistema cultural madrileño, en un año que además marca el camino hacia el 50 aniversario de la Asociación, que se celebrará en 2027.

07/07/2026 0 comments
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En cortoEntrevistasLiteraturaNoticias

Guardianas de las tierras del norte: la mitología femenina vasca y asturiana

by Emain Juliana 01/07/2026
written by Emain Juliana

Hay una manera recuperar la mitología que no pasa por los libros de texto ni por las enciclopedias ilustradas. Pasa por los pueblos, por la montaña, por la tradición oral que sobrevivió a duras penas al franquismo y que todavía hoy se conserva gracias a quienes decidieron que valía la pena documentarla. Guardianas de las tierras del norte nació del caminar, de la escucha y de la convicción de que hay una mitología vasca y asturiana que merece ocupar el lugar que siempre debió tener. Detrás están Verónica García-Peña y Javier Solís, que se conocieron en la radio y desde ahí construyeron una afinidad que acabó en libro. Él es historiador y lleva años rastreando la etnografía asturiana en rutas de montaña y archivos. Ella es escritora, socióloga y periodista, con una obra que va del misterio histórico al realismo mágico vasco.

¿Cómo acabasteis escribiendo juntos?

Verónica: En agosto de 2022 estuve presentando un espacio en la radio para cubrir una sustitución. Ahí coincidí con Javi, al que semanalmente entrevistaba. Al terminar la etapa veraniega, nos invitaron a poner en marcha una sección dedicada a la literatura y la gastronomía. Fue entonces cuando le propuse a Javier: «Oye, ¿por qué no hacemos esto juntos?».

Javier: Verónica es muy divertida y explica genial, le da ritmo.

Verónica: Yo me hice periodista por la radio. Lo primero que aprendí fue a hacer informativos a una velocidad supersónica, no dejar espacio en blanco, reírte de ti mismo cuando te equivocas y salir al paso. Eso luego te ayuda a hacer presentaciones, entrevistas… La radio es una gran escuela.

Javier, tu trabajo como historiador está muy centrado en la mitología y la etnografía asturiana. ¿Cómo llegaste hasta ahí?

Javier: Va todo un poco de la mano. La etnografía, la mitología, la tradición oral… al final está todo en el mismo saco. A mí me gusta mucho caminar la montaña, y cuando preparas una ruta y llegas a un pueblo determinado empiezas a encontrar relatos. Como me gustaban autores como Alberto Álvarez Peña, fui tirando del hilo y ahí me quedé enganchado.

Guardianas de las tierras del norte parte de una premisa que recorre todo el libro: que la mitología asturiana y la vasca comparten una misma raíz matriarcal, una visión del mundo en la que lo femenino crea la naturaleza y la gobierna. Antes de que la Iglesia y los siglos las convirtieran en superstición o amenaza, estas figuras —diosas, curanderas, guardianas de la naturaleza— ocupaban un lugar central en la manera de entender lo inexplicable.

El libro tiene una estructura muy particular: bloques divulgativos y relatos de ficción. ¿Cómo organizasteis ese proceso de trabajo?

Javier: Yo preparaba la parte divulgativa para que Verónica hiciera el texto de ficción. Ella esperó a tener todos los bloques antes de escribir los cuentos.

Verónica: No quería empezar sin saber exactamente de qué iba a ir cada bloque, para no repetirme. Y cuanta más documentación tienes, más sencillo es, porque la vas dividiendo.

Javier: Lo que yo hacía era preparar el texto divulgativo, que ya llevaba cosas en euskera. Verónica hacía una corrección de estilo para que todo tuviera una misma voz, y añadía además todo lo que tenía que ver con el euskera desde su conocimiento. Por eso el texto tiene esa sensación de unidad.

Al principio el libro no iba a ser solo de criaturas femeninas. ¿Cómo llegasteis a ese enfoque?

Javier: Al principio no estaba tan concretado. Una vez que ya teníamos empezado el proceso, Verónica me hizo una sugerencia sobre centrarlo en las criaturas femeninas y le di una vuelta.

Verónica: Si no lo acotabas acababa siendo una enciclopedia. Inabarcable. ¿Qué lo diferencia de cualquier otro libro de mitos? En cambio, estar centrado solo en las criaturas femeninas de la mitología vasca y asturiana lo hace especial.

El resultado es un ensayo híbrido que pone en diálogo dos tradiciones hermanas desde una perspectiva que reivindica el papel central de lo femenino en su origen. Frente a la imagen heredada —la sirena que seduce para perder a los hombres, la vieja hechicera acusada de herejía— el libro rastrea lo que estas criaturas significaban antes de que alguien decidiera que eran peligrosas.

La parte lingüística es uno de los aspectos más llamativos del libro. ¿Cómo decidisteis qué términos conservar en euskera o en asturiano y cuáles adaptar?

Hay una nota al principio del libro que explica los criterios para los nombres de los personajes. Fue uno de los puntos de más debate.

Verónica: Decidimos emplear el nombre más conocido, el que la gente reconoce. Por ejemplo, xana se puede traducir como la encantada, pero eso no lo conoce nadie. Y luego estaba el problema de la pronunciación: hay palabras en euskera que rompen el texto si no las sabes pronunciar bien, y es muy fácil que no las sepas. Eguzki, por ejemplo: la z se pronuncia como s, es eguski, pero la gente lo lee como lo ve escrito. Con sorgina pasa algo parecido: en un texto en castellano ralentiza la lectura. Había muchas cosas así, y decidíamos caso por caso.

Javier: Las fuentes que yo manejo aparecen con los términos en euskera y en asturiano tal cual. No es una decisión arbitraria, es que la fuente lo dice así.

 

Las lamias, por ejemplo, tienen características muy distintas a lo que solemos imaginar. Las lamias de la mitología vasca tienen pies de pato. Un detalle que sorprende y que varía según la zona.

Verónica: Para mí siempre han sido así, con pies de pato. En la tradición vasca es uno de sus rasgos más conocidos.

Javier: A mí me pareció muy curioso cuando lo descubrí, precisamente por eso, porque es algo muy específico de allí. Yo las imaginaba con garras, como las lamias clásicas, lo que en el libro se recoge muy bien en las ilustraciones.

Cada capítulo del libro se cierra con un cuento original escrito por Verónica García-Peña, que recoge el aire de las leyendas antiguas y lo prolonga en historias nuevas. Son relatos ambientados en 1936-37, una época en la que no solo murieron personas: también costumbres, tradiciones y formas de entender el mundo.

¿Cuánto tiempo llevó hacer el libro?

Javier: Bastante. Yo también trabajo en una fábrica, no me dedico solo a esto. Empezamos en el otoño del 22 y lo terminamos en las navidades del 24. Dos años tranquilamente.

Verónica: Y luego se quedó en barbecho durante una buena temporada. Después lo volví a imprimir entero y lo releí todo. Y ahí cambié muchas cosas. Los cuentos que están en el libro no son los del principio. Los escribes de una manera, los dejas reposar, los vuelves a coger y dices: esto no suena bien. Hasta que los ves terminados. De hecho, al que más vueltas di fue al de la sirena. No tenía claro si ponerle nombre al pueblo o no. Quería que la sirena tuviera unas características muy concretas, diferentes a lo que estamos acostumbrados, pero no sabía cómo hacer que encajara todo hasta que de repente lo vi. Muchas veces, con la ficción, estás dándole vueltas a una idea y te falta algo. A ese cuento le faltaba algo, y cuando lo encontré, estuvo completo.

Los cuentos están ambientados en 1936-37. ¿Por qué esa época?

Verónica: Cuando se instauró el nacionalcatolicismo no solo se guardaron en el cajón ideologías políticas: también muchas tradiciones y costumbres de los pueblos. Entre ellas, todo lo que tiene que ver con la mitología.

Verónica: Lo curioso es que en el País Vasco hay costumbres que se mantuvieron más tiempo, o que aunque se guardaron en el cajón, en las casas, en los pueblos pequeños, se seguían celebrando o se seguían creyendo. Tiene mucho que ver con el aislamiento geográfico. En las zonas más cerradas se mantienen más las costumbres.

¿Habéis pensado ya en continuar el proyecto?

Javier: Si no nos copian la idea…

Verónica: Muchísimas, porque el universo mitológico de ambas tierras es inmenso. Lo fundamental de este proyecto es que ya hemos asentado una primera base escrita y bien documentada. Salir a rescatar estos relatos de la tradición oral nos ha permitido dejar un testimonio sólido sobre el que poder seguir construyendo en el futuro.

01/07/2026 0 comments
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sector_del_del_libro_2025_2026
Literatura

El sector del libro factura 3.138 millones de euros en 2025: doce años seguidos de crecimiento

by Uve Magazine 15/06/2026
written by Uve Magazine

El pasado 11 de junio, en el marco de la Feria del Libro de Madrid, la Federación de Gremios de Editores de España presentó el Avance del Informe de Comercio Interior del Libro 2025. El titular que recorrió los medios fue este: el sector editorial español creció por duodécimo año consecutivo y alcanzó los 3.138 millones de euros en facturación. Una cifra grande, un dato positivo. Pero ¿qué hay detrás?

Lo que mide el informe

Antes de entrar en los números conviene aclarar una cosa: este informe mide cuánto facturan las editoriales, no cuánto leen los españoles. Son cosas relacionadas, pero no son lo mismo. Que el sector ingrese más no significa necesariamente que haya más lectores, sino que los libros se venden —y se pagan— más caros. El precio medio por ejemplar subió a 15 euros en 2025, frente a los 14,67 del año anterior. En un contexto de inflación sostenida, parte del crecimiento en facturación refleja eso: los mismos libros, a mayor precio.

Los ejemplares vendidos, de hecho, crecieron apenas un 0,8 %, hasta los 196 millones de unidades. El crecimiento en euros fue del 3,3 %. La diferencia entre ambos porcentajes es el espacio donde reside gran parte de la celebración.

Qué creció y qué no

El crecimiento no fue igual en todos los géneros, y ahí está la información más útil.

La ficción adulta fue el motor del año, con 831 millones de euros y un incremento del 17,2 %. Dentro de ese bloque, la novela contemporánea creció un 20,8 %, la romántica un 17 % y la policíaca un 14,5 %. Los cómics, tebeos y novelas gráficas tuvieron el mayor salto proporcional de todo el informe: un 38,6 %, hasta los 97 millones de euros. La literatura infantil y juvenil alcanzó los 649 millones, un 17,8 % más, y es quizá el dato más alentador desde una perspectiva cultural: este segmento se asocia mejor que ningún otro con el fomento real del hábito lector.

En el lado contrario, el libro de texto cayó un 7,8 % por razones administrativas —no hubo renovación de manuales en la mayoría de las comunidades autónomas—, y la no ficción especializada retrocedió un 9,2 %, rompiendo diez años de crecimiento continuado. Ensayo, humanidades, ciencias sociales, derecho: todos a la baja. Es un dato que merece atención porque puede estar señalando un desplazamiento hacia otros formatos de consumo de conocimiento —podcasts, newsletters, plataformas digitales— aunque el informe no entra en esa pregunta.

El libro digital y el audiolibro

El libro digital facturó 174 millones de euros, un 5,3 % más, y las descargas crecieron un 10,7 %. Sin embargo, el precio medio del ebook lleva cayendo desde 2021: de 10 euros a 8,6 euros en 2025. Se vende más, pero cada venta vale menos.

El formato con mayor dinamismo fue el audiolibro: 15,3 millones de euros, un 53,3 % más que en 2024, y siete veces más que en 2020. Sigue siendo marginal en términos de facturación total —apenas el 0,5 %— pero su curva de crecimiento no tiene parangón en el sector y apunta a un público que accede al libro de una forma distinta, sin que eso reste necesariamente a los demás formatos.

Las librerías

Las librerías independientes y las cadenas concentraron el 60,6 % de las ventas de libros en papel, con crecimientos del 8,3 % y el 5,9 % respectivamente. En un contexto en que el comercio físico lleva años bajo presión, es un dato que contradice la narrativa del declive inevitable.

En resumidas cuentas lo que podemos extrapolar del informe es que el libro lleva doce años creciendo en facturación, pero los datos también dibujan un sector que crece de forma desigual: la ficción de entretenimiento tira hacia arriba mientras el ensayo y las humanidades caen; el precio sube mientras las tiradas bajan; el audiolibro despega mientras el ebook se abarata. El sector del libro no está en crisis, se está transformando, y todavía no sabemos del todo en qué.

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LiteraturaPensamiento

Las ferias del libro: ¿morir de éxito?

by Emain Juliana 11/06/2026
written by Emain Juliana

Los datos de 2025 cuentan dos historias distintas según desde dónde se miren.

La Red Estatal de Ferias del Libro, que agrupa 39 eventos en toda España, cerró el año con una facturación de 15,3 millones de euros, frente a los 19,47 millones de 2024. La asistencia bajó de 3,38 millones de visitantes a cerca de tres millones. La Feria del Libro de Madrid, en cambio, cerró su edición de 2025 con más de 10 millones de euros en ventas, más de 595.000 ejemplares vendidos y un millón de visitantes únicos, sus mejores cifras históricas. Los números globales caen, pero el evento más grande sube. El modelo se está polarizando: los eventos consolidados concentran público y ventas mientras las ferias medianas y pequeñas pierden terreno.

En 2026 la tendencia se confirma, pero con un matiz que el propio sector ya no esquiva. La Feria del Libro de Valencia, la segunda en importancia de España, llegó a su 61ª edición con un récord de expositores, tanto que la explanada libre del recinto prácticamente desapareció, sustituida por un entramado continuo de casetas. Desde el Gremi de Llibrers advirtieron de la necesidad de aplicar «medidas racionales» para evitar lo que nombraron sin rodeos: un posible caso de «morir de éxito». El argumento no era solo logístico: más no siempre significa mejor, y el crecimiento sin límite acaba deteriorando la experiencia por la que la gente va.

La Feria del Libro de Madrid cerró su edición de 2025 con cifras récord a pesar de los dos cierres del Retiro por alerta meteorológica. Más de 10 millones de euros en ventas, más de 595.000 ejemplares y un millón de visitantes únicos. El dato es relevante no solo por lo que dice de la feria, sino por lo que dice del lector: la demanda aguantó el impacto de dos tardes canceladas y el resultado final fue el mejor de su historia. Si eso no es solidez, se le parece bastante.

Y sin embargo, 2026 ha vuelto a poner a prueba el modelo. La visita del papa León XIV a Madrid entre el 6 y el 9 de junio coincidió con el segundo fin de semana de la feria, el de mayor asistencia y ventas. La plaza de Cibeles, a pocos metros del Retiro, se blindó para una misa multitudinaria el domingo 7 con previsión de hasta un millón y medio de asistentes. Los accesos al parque se vieron afectados, los cortes de tráfico dificultaron la llegada de público y los camiones de reposición de las casetas encontraron rutas bloqueadas. A partir del 11, el Mundial de Fútbol. 

Lo que revelan estos episodios no es que la Feria del Libro de Madrid sea frágil, los datos de 2025 demuestran lo contrario. Lo que revelan es que su modelo de éxito es difícilmente exportable al resto del circuito. Madrid aguanta porque tiene la masa crítica para absorber los golpes: el público que no fue el domingo volvió el lunes, el que no pudo llegar por Cibeles entró por Menéndez Pelayo. Una feria mediana sin esa reserva de público no tiene ese colchón. Cada incidencia externa es una pérdida que no se recupera.

Lo que le cuesta a una editorial pequeña

Para entender dónde está el fallo real hay que mirar lo que ocurre desde el otro lado del stand. Una editorial independiente que participa en una feria de tamaño medio asume costes fijos antes de vender un solo ejemplar: la caseta, el transporte del fondo, el personal durante los días del evento, el alojamiento si la feria es en otra ciudad. En ferias con buena afluencia pero público disperso — el visitante que pasea, asiste a tres actos y se va con las manos vacías — esos costes raramente se recuperan con las ventas directas.

Los grandes sellos se lo pueden permitir porque la presencia en ferias es para ellos visibilidad de marca: el expositor grande no está solo vendiendo libros ese fin de semana, está construyendo su posicionamiento. Una editorial pequeña no tiene ese margen. Cada feria es una apuesta muy concreta, y cuando la rentabilidad no acompaña, la decisión racional es prescindir de las ferias medianas y concentrar recursos en las grandes, las pequeñas o en los propios canales de venta.

El resultado es que las ferias medianas pierden precisamente a las editoriales que les dan diversidad y carácter. Se quedan con los grandes sellos, que pueden estar en cualquier sitio, y con librerías locales, que tienen que estar. Las ferias que se reivindican como garantes de la bibliodiversidad son las primeras en perderla.

Los sellos independientes que mejor están transitando este momento son los que han dejado de depender del circuito de ferias como principal canal de venta y han volcado sus esfuerzos en la venta directa desde la propia web, los microfestivales especializados, las suscripciones y los clubes de lectura propios. Muchos sellos han dejado de esperar que el modelo cambie.

Lo que si está cambiando fuera de las ferias

Mientras el debate sobre el modelo de ferias se desarrolla, el mercado lleva años moviéndose por otro lado. En 2025, el fenómeno BookTok impulsó la venta de 6,3 millones de libros en España, generando 116,6 millones de euros para el sector. Una cifra que supera con creces la facturación conjunta de todas las ferias del país.

BookTok no es solo marketing. Es un canal de descubrimiento que funciona de forma opuesta al modelo feria: en lugar de llevar al lector a un espacio físico durante un tiempo limitado, llega al lector donde está, en cualquier momento, con una recomendación que puede traducirse en compra inmediata. El lector que encuentra un libro en TikTok no necesita esperar a la próxima feria para comprarlo. Las editoriales, incluidas las pequeñas, tienen ahí un canal de visibilidad que no requiere stand ni transporte ni personal extra.

Las ediciones de lujo y las tiradas limitadas apuntan en la misma dirección. El lector que quiere un libro como objeto y con acabados cuidados, en edición especial, como algo que poseer más allá de la lectura, lo busca directamente en el sello que lo produce. Y ese sello, si es pequeño e independiente, tiene cada vez más herramientas para llegar a él sin pasar por los circuitos tradicionales.

Hacia dónde va el modelo

Las ferias del libro no vna a desaparecer. Tienen demasiado respaldo institucional y demasiado peso simbólico. Pero el modelo en el que todas las ferias crecen en todas las dimensiones indefinidamente ya está mostrando sus límites. Lo que el Gremi de Llibrers de Valencia llama «morir de éxito» es en realidad un problema de escala.

Las tendencias apuntan a una reconfiguración que ya está en marcha. Los grandes eventos seguirán concentrando el protagonismo del sector, aunque cada vez más expuestos a la fragilidad de depender de factores externos — el tiempo, el calendario institucional, el fútbol. Los microfestivales especializados seguirán ganando terreno como espacios donde el libro tiene más peso que el programa de actividades. Y las ferias medianas tendrán que elegir entre diferenciarse con una propuesta clara, un público específico, un tipo de editorial, un territorio temático, o seguir siendo eventos generalistas en un espacio cada vez más concurrido.

La pregunta más urgente es quién asume el coste de esa transición. Las instituciones que financian las ferias medianas seguirán haciéndolo mientras el evento mantenga su función simbólica. Las editoriales pequeñas, en cambio, ya están decidiendo por su cuenta. Y su decisión, tomada feria a feria y stand a stand, es lo que acabará redibujando el mapa.

BIBLIOGRAFÍA

Red Estatal de Ferias del Libro — Balance 2024: ferialibromadrid.com/balance-red-estatal-ferias-del-libro-primer-ano/ — Balance 2025: ferialibromadrid.com (vía Infobae y Feria del Libro de Murcia)

Feria del Libro de Madrid — Balance final 2025: ferialibromadrid.com/flmadrid25-balance-final/ — Visita del Papa 2026: mundiario.com y estrelladigital.es

Feria del Libro de Valencia 2026 — hellovalencia.es/feria-libro-valencia-2026-record-61-edicion — valenciaextra.com/feria-libro-valencia-2026-fechas-programacion

BookTok — Datos de ventas España 2025: marketingdirecto.com (vía Media Control y NielsenIQ BookData)

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LiteraturaPersonajes

Julian Barnes, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026

by Uve Magazine 10/06/2026
written by Uve Magazine

Este miércoles se ha fallado en Oviedo el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026. El galardonado es Julian Barnes, uno de los narradores británicos más reconocidos de las últimas décadas, cuya obra transita con igual soltura entre la novela, el ensayo y las memorias.

Barnes nació en Leicester en 1946, en el seno de una familia de profesores de francés, aunque la familia se trasladó pronto a las afueras de Londres. Estudió en la City of London School y después en el Magdalen College de Oxford, donde se especializó en lenguas modernas. Tras graduarse trabajó como lexicógrafo en el Oxford English Dictionary y ejerció la crítica literaria y televisiva antes de dedicarse por completo a escribir. Pertenece a la misma generación que Martin Amis o Salman Rushdie, aunque su voz es bastante más contenida que la de sus contemporáneos: menos exhibicionista, más interesada en lo que queda cuando se retira el ruido.

Debutó en 1980 con Metrolandia, pero fue El loro de Flaubert la novela que lo reveló como escritor mayor. A partir de ahí, el Booker Prize se convirtió en una presencia recurrente en su trayectoria: finalista en tres ocasiones, lo ganó en 2011 con El sentido de un final, una novela breve y demoledora sobre la memoria y la forma en que nos contamos nuestra propia historia.

Esa obsesión por la memoria —por lo que recordamos, por lo que elegimos olvidar, por la distancia entre lo que vivimos y lo que creemos haber vivido— recorre toda su obra. También el amor, la muerte, la cultura francesa y el arte. Ha escrito novela, relato, ensayo y memorias con la misma exigencia. Nada que temer, Niveles de vida o El hombre de la bata roja —una biografía del médico y coleccionista Samuel Jean de Pozzi en el París de la Belle Époque— son libros que se resisten a caber en un solo género, como todo lo que escribe Barnes.

Su último libro, Despedidas, ha llegado este año con el peso de una despedida anunciada. Dice que será el cierre de su obra literaria. El jurado lo ha descrito como un escritor de «optimismo melancólico y pesimismo alegre», y es difícil encontrar una definición más ajustada. El premio llega en el momento exacto.

10/06/2026 0 comments
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LiteraturaPersonajes

Marjane Satrapi: la mujer que dibujó las grietas de Irán

by Beatriz Menéndez Alonso 08/06/2026
written by Beatriz Menéndez Alonso

La muerte de Marjane Satrapi deja una sensación extraña, como si una ventana se hubiera cerrado de repente sobre un paisaje que todavía necesitábamos contemplar. Durante más de dos décadas, la autora franco-iraní fue una de las voces más lúcidas para explicar a Occidente las contradicciones, los dolores y las esperanzas de Irán. Lo hizo sin discursos grandilocuentes, sin manifiestos interminables y sin el lenguaje distante de los especialistas.

Lo hizo dibujando.

A veces la historia de un país puede caber en una viñeta.

Murió a los cincuenta y seis años, poco más de un año después del fallecimiento de su esposo, Mattias Ripa. Sus allegados han señalado que nunca llegó a recuperarse de aquella pérdida. Resulta inevitable pensar en la ironía de que una mujer que dedicó buena parte de su obra a combatir el olvido terminara consumida por una ausencia.

Sin embargo, los artistas no desaparecen del todo. Permanecen en aquello que lograron nombrar.

Y ella nombró un mundo entero.

Cuando apareció Persépolis a comienzos de este siglo, muchos lectores occidentales descubrieron por primera vez un Irán distinto al que aparecía en los informativos. No era el Irán abstracto de los ayatolás, los misiles o las negociaciones diplomáticas. Era el de una niña que discutía con sus profesores, escuchaba música prohibida y observaba cómo las paredes de su mundo se estrechaban lentamente alrededor de las mujeres.

Eligió el blanco y negro porque algunas experiencias parecen resistirse al color. Bajo unas viñetas de apariencia sencilla latía la memoria de una generación marcada por la Revolución Islámica de 1979, la guerra entre Irán e Irak y la imposición de una moral convertida en sistema político.

En aquellas páginas, el velo no era solamente una prenda. Era una frontera. Una línea trazada sobre el cuerpo femenino para recordar quién tenía derecho a decidir.

Sin embargo, su legado excede ampliamente los límites de Persépolis.

Si aquella obra relató una infancia atravesada por la revolución y el exilio, Bordados exploró un territorio más íntimo. Alrededor de una mesa de té, varias mujeres compartían recuerdos, secretos y confidencias que rara vez encontraban espacio en los relatos oficiales. Con humor, ironía y una extraordinaria capacidad de observación, la autora reveló un universo femenino complejo y libre, donde la resistencia adoptaba formas discretas y cotidianas.

Más tarde llegaría Pollo con ciruelas, quizá la más melancólica de sus novelas gráficas. A través de la historia del músico Nasser Ali Khan, que decide dejarse morir tras perder su instrumento, construyó una delicada meditación sobre el amor, el arte y la nostalgia; sobre aquello que permanece cuando todo lo demás parece haberse perdido. Aquella obra confirmó que su talento iba mucho más allá de la crónica política. También sabía adentrarse en las tragedias íntimas, en los deseos incumplidos y en las heridas invisibles que acompañan toda existencia.

Nunca escribió desde el resentimiento. Sus libros están llenos de contradicciones, humor y ternura. Amaba profundamente la cultura persa mientras denunciaba a quienes pretendían apropiarse de ella. Criticó al régimen sin dejar de sentirse hija de la tierra que lo había producido. Vivió el exilio como una conquista de libertad, pero también como una forma de desarraigo.

Esa tensión atraviesa toda su obra.

Persépolis (2007), de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud

PERSÉPOLIS

El título de su libro más célebre no fue una elección casual.

Persépolis fue una de las grandes capitales ceremoniales del Imperio aqueménida. Fundada por Darío I alrededor del año 518 antes de nuestra era, simbolizó durante siglos el esplendor de una de las civilizaciones más sofisticadas del mundo antiguo.

En el año 330 antes de Cristo, las tropas de Alejandro Magno incendiaron la ciudad.

Desde entonces, Persépolis quedó convertida en una ruina majestuosa.

Quizá por eso el título elegido posee una fuerza tan poderosa. No hablaba únicamente de una infancia. Hablaba de una nación cuya memoria había sido fragmentada por revoluciones, guerras y conflictos ideológicos. Hablaba de un país que conservaba bajo sus heridas contemporáneas el recuerdo de una de las culturas más antiguas y refinadas de la historia.

En cierto modo, toda su producción artística fue un diálogo entre las ruinas y el presente.

Nunca aceptó que Irán pudiera reducirse a un régimen político.

Frente al relato oficial aparecía otro país: el de los poetas y cineastas, el de las mujeres que desafiaban las imposiciones cotidianas, el de los jóvenes que escuchaban música prohibida y el de las familias que seguían imaginando un futuro distinto.

Ese Irán atraviesa todos sus libros. Está presente en Persépolis, en Bordados, en Pollo con ciruelas y también en obras menos conocidas, donde incluso la literatura infantil servía para explorar emociones universales.

La misma mirada llegó al cine con la adaptación animada de Persépolis, estrenada en 2007 y codirigida junto a Vincent Paronnaud. Conservando el blanco y negro de la novela gráfica, la película transformó la memoria en imágenes. Las figuras parecían moverse como sombras surgidas de un recuerdo, creando una experiencia visual tan sencilla como conmovedora.

El filme obtuvo el Premio del Jurado en el Festival de Cannes y fue nominado al Óscar a la mejor película de animación.

Pero su mayor logro fue otro: acercar la historia de las mujeres iraníes a millones de personas que jamás habrían abierto una novela gráfica.

Ese éxito tampoco estuvo exento de controversia. Algunos críticos le reprocharon ofrecer una visión demasiado accesible de una realidad extraordinariamente compleja, adaptada a las expectativas del público occidental. Otros, por el contrario, defendieron que precisamente en esa capacidad para convertir la experiencia iraní en un lenguaje universal residía una parte esencial de su talento. La discusión acompañó buena parte de su carrera y refleja hasta qué punto sus obras lograron intervenir en debates que iban mucho más allá de la literatura.

Aquella experiencia confirmó además que su mirada artística no estaba limitada a la página. El cine le permitió ampliar su exploración de la memoria, la identidad y el exilio. Más adelante dirigiría la adaptación de Pollo con ciruelas y proyectos tan distintos como The Voices o Radioactive, dedicada a Marie Curie, demostrando una curiosidad intelectual que desbordaba cualquier etiqueta.

Con el paso de los años, la dibujante que había contado su infancia terminó convirtiéndose en una de las intelectuales iraníes más influyentes del exilio. Defendió a artistas perseguidos por el régimen, denunció las violaciones de derechos humanos y participó activamente en campañas internacionales de solidaridad.

Su voz volvió a cobrar una especial relevancia durante las protestas desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini en 2022.

Mientras miles de jóvenes se quitaban el velo en las calles y coreaban «Mujer, Vida, Libertad», muchos recordaron que llevaba décadas contando precisamente esa lucha.

Había sido una cronista temprana de una rebelión que todavía no tenía nombre.

Aquella implicación cristalizó en Mujer, Vida, Libertad, la obra colectiva que coordinó junto a numerosos artistas e intelectuales para documentar la revuelta iraní y preservar la memoria de quienes arriesgaban sus vidas enfrentándose a la represión. El libro puede leerse como la prolongación natural de toda una trayectoria dedicada a defender la libertad desde las historias concretas de las personas.

Por eso sorprendió poco que en enero de 2025 rechazara la Legión de Honor, la máxima condecoración francesa.

La decisión provocó un intenso debate.

Explicó entonces que no podía aceptar una distinción oficial mientras percibiera una actitud que consideraba incoherente respecto a la situación iraní. Criticó la falta de solidaridad efectiva con quienes seguían enfrentándose a la represión, especialmente mujeres y jóvenes.

Aquella negativa fue coherente con toda una vida.

No era un gesto contra Francia.

Era un gesto a favor de aquello en lo que había creído siempre.

La libertad.

La dignidad.

La responsabilidad moral de no separar las palabras de los actos.

Esa integridad explica por qué su figura trascendió los límites de la literatura, el cómic o el cine. Fue una intelectual capaz de intervenir en los grandes debates de su tiempo sin perder nunca la cercanía de quien habla desde la experiencia personal.

Ahora que ha muerto, resulta inevitable pensar en Persépolis.

No en el libro.

Ni siquiera en la película.

En la ciudad.

En aquellas columnas antiguas que han sobrevivido a imperios, invasiones, incendios y siglos de abandono.

Las ruinas de Persépolis siguen en pie porque la piedra conserva la memoria de quienes la levantaron.

Su obra posee esa misma resistencia.

Sus dibujos continuarán hablando cuando las polémicas políticas se hayan apagado. Seguirán recordando que detrás de cada revolución hay familias, detrás de cada ley hay cuerpos y detrás de cada conflicto internacional hay personas intentando vivir sus vidas.

Permanecerán las mujeres que conversan en Bordados, el músico que se deja morir en Pollo con ciruelas y las voces que recorren Mujer, Vida, Libertad. Personajes distintos, épocas distintas, heridas distintas. Todos pertenecen, sin embargo, al mismo territorio moral: el de quienes se resisten a que la historia les arrebate la memoria.

Pocas creadoras lograron explicar un país con semejante claridad sin renunciar a sus contradicciones. Su obra mostró un Irán atravesado por conflictos políticos y culturales, pero también por afectos, ironías y deseos que ningún régimen consiguió controlar por completo.

Tal vez esa sea la razón de su permanencia. No ofreció respuestas sencillas ni retrató héroes perfectos. Prefirió mostrar personas enfrentadas a circunstancias difíciles, obligadas a negociar constantemente entre la libertad y el miedo, entre la pertenencia y el exilio, entre la memoria y el olvido.

Marjane Satrapi ha muerto.

Pero los personajes que dibujó siguen habitando ese espacio incierto donde la experiencia individual se convierte en historia colectiva.

Y mientras sus páginas sigan encontrando lectores, su conversación con Irán —y con el resto del mundo— continuará abierta.

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LiteraturaPensamiento

Las cartas secretas de Beethoven, Kafka y Dickinson

by Emain Juliana 31/05/2026
written by Emain Juliana

Lo que sus autores no se atrevieron a poner en un sobre dice a menudo más que cualquier cosa que llegaran a publicar.

Hay una categoría extraña de la literatura que técnicamente, no existe. Son las cartas que se escriben con la intención de enviarlas, trabajadas a veces durante semanas, firmadas o dejadas a propósito sin firma, y al final, por miedo, por prudencia o por simple cobardía, guardadas en un recóndito cajón. Algunas aparecen mucho después, cuando la mano que las escribió ya no está entre los vivos. Y resulta que esos textos huérfanos suelen decir mucho más sobre sus autores que cualquier otra cosa que llegaran a publicar en vida.

La amada que quizá nunca leyó nada

Cuando Anton Schindler revisó el escritorio de Beethoven al poco de su muerte, en 1827, lo que buscaba eran valores bancarios. Lo que encontró fue una carta de diez páginas, escrita entre el 6 y el 7 de julio, dirigida a alguien a quien el compositor llamaba «mi ángel, mi todo, mi yo» y, más adelante, «mi amada inmortal». No estaba firmada, tampoco figuraba el año ni la ciudad, pero, sobre todo, no estaba en posesión de la destinataria. Estaba en el escritorio del propio Beethoven.

Los musicólogos han pasado dos siglos discutiendo quién era ella. Las candidatas más serias son Antonie Brentano y Josephine Brunsvik, pero la lista de posibles ha llegado a tener diez nombres. Lo curioso es que, a juzgar por el tono del texto, no se trataba de un amor platónico. Beethoven escribe con una intimidad que solo se tiene con quien ya te conoce el carácter. «Solo puedo vivir contigo por completo o no vivir en absoluto». Y, sin embargo, la carta se quedó en el cajón. Quizá fue una copia y la original llegó a su destino, como sostienen algunos. O quizá Beethoven, después de redactarla a lo largo de dos días, decidió que poner por correo aquello era una forma de cerrar una puerta que prefería dejar entornada el resto de su vida.

Carta de Beethoven

Las tres cartas al Maestro

Algo parecido ocurrió con Emily Dickinson, aunque en su caso ni siquiera sabemos si la persona destinataria existió realmente. Entre los papeles que dejó la poeta al morir, en 1886, aparecieron tres borradores de cartas dirigidas a un hombre al que ella llama únicamente «Maestro». Están fechadas más o menos entre 1858 y 1862, los años en los que Dickinson empezaba a tomarse en serio su escritura, y en ellas se dirige a este personaje con una mezcla de devoción religiosa y deseo apenas contenido que resulta, todavía hoy, desconcertante.

Las identidades posibles son varias: el reverendo Charles Wadsworth, el editor Samuel Bowles, el coronel Higginson, su cuñada Susan Gilbert disfrazada en masculino, e incluso —según una hipótesis más reciente— un personaje literario inventado por la propia Dickinson para ensayar un género epistolar. No hay constancia de que las cartas fueran enviadas. Lo que se conserva son borradores, con tachaduras, frases dadas la vuelta, palabras sustituidas. Pequeños laboratorios de intimidad que terminaron archivados con el resto de su obra, esa obra que tampoco publicó.

Emily Dikinson, 1846

Ciento tres páginas para un padre que no las leería

El caso de Franz Kafka es uno de los más conocidos y, leído con cierta perspectiva, también de los más cómicos en un sentido bastante amargo. En noviembre de 1919, con treinta y seis años recién cumplidos, Kafka se sentó a escribir una carta a su padre, Hermann, para echarle por fin en cara las décadas de autoritarismo emocional bajo las que había crecido. Tardó dos semanas en redactarla. Reescribió varias veces. Mandó pasarla a máquina. Sumó al final ciento tres páginas manuscritas.

Y entonces, en lugar de entregársela él mismo, se la dio a su madre para que ella se la pasara a Hermann. La madre, que conocía a los dos, leyó la carta, comprendió perfectamente lo que iba a provocar y decidió hacer lo que muchas madres habrían hecho en su lugar: devolvérsela a Franz, con buenas palabras, sin entregar nada. Kafka la guardó. Tampoco se la dio personalmente. Acabó dejándosela a una amiga «por si quería saber de su pasado». La carta se publicó en 1952, casi treinta años después de su muerte, y hoy se lee como una de las claves de toda su obra. Hermann murió en 1931 sin haberla leído nunca.

La carta más útil que jamás se mandó

Para terminar, vamos a hablar de un caso diferente, porque no es una carta de amor ni de ajuste de cuentas familiar, sino política. El 14 de julio de 1863, pocos días después de la batalla de Gettysburg, Abraham Lincoln se sentó a escribir al general George Meade. Lee acababa de escapársele a Meade a pesar de tenerlo prácticamente acorralado, y Lincoln estaba furioso. Le dijo en la carta que estaba «inmensurablemente afligido», que la fuga de Lee prolongaría la guerra de manera indefinida, y que difícilmente podría esperarse ya que Meade hiciera nada eficaz desde el sur del Potomac.

Después de escribirla, Lincoln hizo algo que a lo largo de su vida hizo muchas veces: la metió en un sobre, escribió encima «To Gen. Meade, never sent, never signed», y la guardó. Llamaba a este tipo de cartas «hot letters», cartas calientes, y las usaba como válvula de escape para no decir en frío lo que se le ocurría en caliente. La de Meade apareció entre sus papeles tras su asesinato. Si la hubiera enviado, lo más probable es que el general hubiera dimitido en el acto, y la guerra de Secesión habría tomado un curso bastante distinto. Lincoln, que era de los pocos que sabía contar hasta diez antes de hablar, prefirió guardarla en un cajón.

Abraham Lincoln por Alexander Gardner, 1863

Hay quien argumenta que estas cartas no enviadas son, en realidad, el género epistolar en estado puro. Una carta que se envía siempre tiene en cuenta al destinatario, lo que va a pensar, lo que conviene decir y lo que no. Una carta que se guarda, en cambio, se escribe con la libertad de quien sabe que nadie va a leerla. Lo paradójico es que muchas de ellas terminan, con el tiempo, siendo leídas por más gente que cualquier mensaje que sus autores enviaran de verdad. Como si las palabras, igual que cierto tipo de plantas, necesitaran un cajón cerrado para germinar tranquilas.

Bibliografía
  • Kafka, Franz. Carta al padre. Hay varias ediciones en español; clásica la de Nórdica con traducción de Joan Parra Contreras.
  • Solomon, Maynard. Beethoven. Schirmer Books, 1998 (capítulo dedicado a la Amada Inmortal).
  • Dickinson, Emily. The Master Letters of Emily Dickinson. Edición de R. W. Franklin. Amherst College Press, 1986.
  • Dickinson, Emily. Cartas. Selección y traducción de Nicole d’Amonville Alegría. Lumen, 2022.
  • Goodwin, Doris Kearns. Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln. Simon & Schuster, 2005.
  • Konnikova, Maria. «The Lost Art of the Unsent Angry Letter». «The New York Times», 22 de marzo de 2014.
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AgendaEventosLiteratura

Arranca la 85.ª Feria del Libro de Madrid

by Valeria Cruz 28/05/2026
written by Valeria Cruz

El Retiro vuelve a convertirse este viernes 29 de mayo en el corazón literario de la capital con la inauguración oficial de la 85.ª Feria del Libro de Madrid, una de las citas culturales más esperadas del calendario. Su Majestad la Reina presidirá el acto inaugural a las 11:00 horas, dando el pistoletazo de salida a unas jornadas en las que las casetas, los autores y los lectores volverán a tomar los paseos del parque madrileño.

Una jornada inaugural con sello propio

La apertura no será solo protocolaria. La Feria ha reservado para su primer día algunos de los momentos que marcarán el tono de esta edición, empezando por la entrega del Premio Lealtad 2026, concedido este año al artista y diseñador Pep Carrió. El galardón reconoce su estrecha y prolongada vinculación con la propia Feria y con la Asociación de Librerías de Madrid, así como su aportación decisiva a la identidad visual de la gran cita literaria de la capital. Es, en el fondo, un homenaje a una relación profesional y afectiva sostenida en el tiempo.

El humor como hilo conductor

Dos de las charlas inaugurales comparten un punto de partida poco habitual en este tipo de encuentros: la risa.

En el Pabellón CaixaBank, Nuestra risa de infancia reúne a tres autores de ámbitos muy distintos —Maitena, Rodrigo Cortés y Edu Galán, con Mercedes Cebrián como moderadora— para hablar de sus referentes, de sus primeros recuerdos ligados al humor y de cómo la ironía y la sátira forman parte de su manera de mirar y contar el mundo. La actividad, organizada por la FLMadrid, podrá seguirse también en streaming.

En paralelo, el Pabellón Iberoamericano acoge La vida, ese material sospechoso, con Paulina Flores, Álvaro Carmona y Virginia Higa, bajo la moderación de Antonio Martínez Asensio. Tres voces de distintas generaciones y procedencias conversarán sobre las obsesiones que recorren sus obras —la identidad, la infancia, el pasado, el lenguaje, la migración— y sobre cómo el humor y el juego permiten mirar la realidad desde ángulos inesperados. Una charla sobre las ideas que persisten, las preguntas que no se cierran y la curiosidad entendida como forma de escritura. El encuentro cuenta con la colaboración de la Fundación Chile-España, CAF y la Embajada Argentina en España.

Memoria y homenaje

La jornada también mira hacia atrás para reivindicar una figura. Pedro Sorela: reivindicación de un europeo universal rinde tributo al escritor y periodista, autor de una obra atravesada por la reflexión, el viaje y la convivencia. En la mesa, Alfonso Armada, Álex Grijelmo y Montse Morata pondrán en valor tanto su legado literario como su papel de maestro de periodistas y referente ético para varias generaciones de profesionales. La actividad está organizada por la Embajada de Uruguay en España.

Firmas: el primer encuentro con los autores

Como cada año, el verdadero motor de la Feria son las firmas, ese momento en que el lector se acerca a la caseta y se lleva a casa un libro dedicado. La nómina del primer día es contundente y muy variada, con nombres como Ian Gibson, Siri Hustvedt, Julia Navarro, Andrés Trapiello, Elvira Navarro, Lucía Etxebarria, Elia Barceló, Marcos Giralt Torrente, Laura Ferrero, David Uclés, Sara Barquinero, Luis Zueco, Marcos Chicot o Alejandro Palomas, entre muchos otros. La ilustración también tiene su espacio con Fernando Vicente, Paco Sordo o Santiago García-Clairac, y la literatura infantil y juvenil suma a Javier Ruescas, Chiki Fabregat o Anna Morató. A ellos se añaden voces del periodismo y el ensayo como Mavi Doñate, Sergio C. Fanjul, Fernando Mairata o Juan Bellido.

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AgendaLiteratura

Feria del Libro de Madrid 2026: el humor toma El Retiro

by Uve Magazine 20/05/2026
written by Uve Magazine

Madrid se prepara para una de sus grandes citas culturales del año. La 85.ª Feria del Libro de Madrid (FLMadrid26) se celebrará del 29 de mayo al 14 de junio en el Paseo de Coches del Parque de El Retiro, y este año llega con un eje temático muy claro: el humor, la sátira y la ironía como formas de lectura crítica del presente. Bajo los hashtags #LeernosDeRisa y #Jajaja, la organización ha apostado por reunir a escritores, humoristas, ilustradores y pensadores que hacen del chiste, el absurdo o la carcajada una forma seria de ver el mundo.

“Este año en el que el humor —buena falta nos hace— ilumina la Feria, hemos invitado a gentes que son del libro porque todos y todas han publicado”, explicó Eva Orúe, directora de la FLMadrid, durante la presentación celebrada en el Ayuntamiento de Madrid. Y añadió, citando a Wenceslao Fernández Flórez, que “el humor es, sencillamente, una posición ante la vida”.

Grandes nombres a un lado y otro del Atlántico

El cartel de autores invitados es ambicioso. Desde el Reino Unido llegará Jonathan Coe, uno de los principales representantes de la sátira británica contemporánea, que conversará el 7 de junio con Carlo Padial. Desde Alemania, David Safier, autor de algunas de las novelas humorísticas más leídas de las últimas décadas. Y desde Argentina, Maitena, referente internacional del humor gráfico, que además recibirá un homenaje el 30 de mayo en el Pabellón Iberoamericano.

A ellos se suman nombres como Liniers, Kevin Johansen y Alberto Montt, que se reunirán por primera vez juntos en España para hablar de amistad, música e ilustración. También participarán Marta Sanz, Ignatius Farray, Camila Sosa Villada, Ariana Harwicz, Rodrigo Cortés, Eva Hache, Pantomima Full, Joaquín Reyes, Bob Pop, Leila Guerriero, Rodrigo Fresán, Nina Lykke, Beatriz Serrano, Edu Galán, Julián Génisson o Álvaro Carmona, entre muchos otros.

Charlas, homenajes y pódcast en directo

La programación cultural se desplegará en más de una decena de escenarios. El Pabellón CaixaBank acogerá los grandes encuentros, como “¿De qué nos reímos?”, con Eva Hache, Bernat Castany y Julián Génisson; “Instrucciones para contar un chiste”, con Iggy Rubín y Elena Beltrán; o “El humor en la herida”, diálogo entre Camila Sosa Villada y Giuseppe Caputo.

La Feria rendirá homenaje a figuras imprescindibles del humor literario y escénico: Les Luthiers, Kurt Vonnegut, Jorge Ibargüengoitia, Nicanor Parra y Rafael Azcona, así como a La conjura de los necios de John Kennedy Toole, ya un clásico contemporáneo de la sátira.

Otra novedad destacada es el peso de los pódcast en directo. Programas como Ni tan bien (con Carolina Iglesias), Pena y Pánico, ¿Te quedas a leer?, Las Fabuladoras o La trastienda de Pérgamo se grabarán ante el público, ampliando los formatos tradicionales de la conversación literaria.

Premio Lealtad para Pep Carrió

La FLMadrid26 reconocerá este año con el Premio Lealtad al diseñador, ilustrador y artista visual Pep Carrió (Palma de Mallorca, 1963), responsable de buena parte de la identidad gráfica contemporánea de la Feria desde que firmara el cartel de la edición de 2007. La ceremonia tendrá lugar el 29 de mayo en el Pabellón CaixaBank. El cartel de este año, en cambio, lleva la firma del ilustrador barcelonés Miguel Pang, que propone una escena coral marcada por el color y los códigos del slapstick.

Una feria con vocación iberoamericana

La dimensión latinoamericana vuelve a ser uno de los pilares de la programación, con el Pabellón Iberoamericano como epicentro y colaboraciones con festivales como Centroamérica Cuenta, Festival JA!, KM América, Suigeneris o el Festival de Málaga. “Hablamos el mismo idioma, pero ¿nos reímos igual?”, se pregunta Orúe.

Cifras de una gran cita

La Feria reunirá 366 casetas distribuidas a lo largo del Paseo de Coches: 118 de librerías, 220 de editoriales, 12 de distribuidoras y 16 de organismos oficiales. Habrá además espacios específicos como Indómitas, Editoriales Singulares, Archipiélago o la Plaza de la Ciencia y las Universidades.

El horario será de 10:30 a 14:00 y de 17:00 a 21:00 de lunes a viernes, y de 10:30 a 15:00 y de 17:00 a 21:00 los fines de semana. La organización recuerda que el 7 de junio, con motivo de la visita del papa León XIV a Madrid, algunos accesos podrían verse modificados.

Apoyo institucional y sostenibilidad

CaixaBank, Iberia, VIPS y Repsol repiten como patrocinadores oficiales. Esta última instalará más de 200 placas solares en casetas y pabellones, y suministrará combustibles renovables que permitirán reducir más de 11 toneladas de CO₂. Una manera, también, de que la risa no deje huella —al menos no de carbono— en El Retiro.

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