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Arte

ArteLiteratura

Artemisa: la diosa de la Luna reclama su trono

by Verónica García-Peña 11/04/2026
written by Verónica García-Peña

La cazadora del arco de plata que hoy da nombre al regreso de la humanidad al espacio

Más de medio siglo después de que Apolo abandonara la superficie lunar, su hermana gemela reclama el trono. La NASA ha bautizado su misión más ambiciosa como Artemis II (Artemisa en castellano), rescatando del sitial de los mitos a la cazadora del arco de plata. Pero, ¿quién es esta deidad que hoy da nombre a una gesta que nos permitirá ver, por primera vez en la historia, el lado oculto de la Luna?

Artemisa es, en la mitología griega, la personificación de la Luna y la dueña absoluta de todo lo que permanece salvaje. Hija de Zeus y Leto, el rasgo que mejor la define es la autonomía. Su madre no era una deidad menor, sino una Titánide, una de las figuras de la generación anterior a los dioses del Olimpo que, para su desgracia, conoció muy de cerca el peso del castigo divino. Su historia es la de una madre que tuvo que vagar por medio mundo perseguida y sin encontrar un lugar donde cobijarse para dar a luz. La razón era el odio que Hera, la esposa de Zeus, le tenía por su embarazo. Tanto es así que lanzó una maldición prohibiendo a cualquier tierra firme u hogar bajo el sol que acogiera a Leto para que esta pudiera parir. Al final, Leto encontró refugio en la errante isla de Delos, un trozo de roca flotante que, al no estar anclado al fondo marino, técnicamente no incumplía el castigo de la reina de los dioses.

En ese mundo del Olimpo donde el destino de las mujeres solía ser la sumisión, el matrimonio forzoso o la violencia directa —disfrazada a menudo de romance en muchos textos clásicos—, Artemisa nació aprendiendo que el control sobre su propia existencia era su mejor escudo. Por eso pidió a su padre el don de la soltería eterna y la libertad para vivir fuera del Olimpo, armada con un arco y un carcaj de flechas, lejos de las estructuras que convertían a otras como ella en constantes objetos de deseo o moneda de cambio. El poeta Calímaco, en su Himno a Artemisa, relata que siendo apenas una niña, sentada en las rodillas de Zeus, ya tenía claro que mantener su independencia (es decir, su virginidad) era la única forma de no pertenecer a nadie.

Esa libertad y firmeza definen también su faceta como diosa de la caza, pues ella rastrea, no se rinde ante lo salvaje y protege su territorio con una ferocidad implacable. Su famoso arco de plata —fabricado específicamente para ella por los Cíclopes, que eran los artesanos de los dioses— tiene una curva que los antiguos identificaban con la luna creciente. Ese arco le servía tanto para abatir presas como para marcar una frontera imposible de traspasar, pues nadie podía cruzar sus dominios sin su permiso.

De hecho, acercarse a Artemisa siempre tuvo un precio y su belleza funcionaba como una advertencia. El mito de Acteón —un célebre héroe y cazador tebano entrenado por el centauro Quirón— es el recordatorio más crudo de ese carácter. Tras ser pillado in fraganti mientras espiaba a la diosa bañándose desnuda en un manantial, fue transformado por Artemisa en un ciervo. Incapaz de hablar, Acteón terminó siendo devorado por su propia jauría de perros, que no lograron reconocer a su amo bajo la piel del animal. Artemisa no perdonaba la invasión de su intimidad porque su libertad no era negociable.

La diosa vivía en las montañas acompañada por un séquito de ninfas que su padre le regaló: sesenta oceánides (hijas de Océano) y veinte ninfas amnisíades (de los ríos de Creta). Según detalla Calímaco, estas últimas eran las encargadas de cuidar de sus sandalias y de sus perros cuando la diosa descansaba. Eran sus compañeras y amigas que, como la propia Artemisa, decidieron que no necesitaban a nadie para ser ellas mismas.

Esta conexión con la naturaleza más pura se extiende a todos sus elementos. En la tradición clásica, Artemisa era la protectora de los manantiales y las fuentes ocultas; se creía que ella custodiaba el agua que daba vida a los bosques bajo el manto de las sombras. Hoy, la ciencia busca en la Luna ese mismo recurso vital que la diosa siempre protegió en la espesura.

Hay, además, un detalle biográfico que la hace, si cabe, todavía más poderosa. Aunque su hermano gemelo Apolo llegara antes a la Luna, con la histórica misión de 1969, ella nació primero. Los relatos clásicos dicen que, nada más nacer, ayudó a su propia madre en el difícil alumbramiento de su hermano. Fue la primera partera, la que permitió que la luz solar existiera, pues Apolo es el dios del Sol. Por eso me resulta justo que ahora sea ella quien abra el camino hacia el futuro. No es un detalle menor que el programa lleve el nombre femenino de la protectora de las mujeres, rompiendo un monopolio masculino histórico que parecía inamovible, además de ser ella la diosa del elemento a investigar.

Ese cohete que durante estos días ha cruzado el cielo nocturno es, en realidad, un reencuentro. Una excusa para volver a mirar hacia arriba con la misma mezcla de respeto y curiosidad que sentían quienes, hace miles de años, levantaban la vista y creían ver en la Luna el arco de una cazadora tenaz.

11/04/2026 0 comments
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AgendaArte

Abril Imaginario, teatro en Madrid

by Uve Magazine 04/04/2026
written by Uve Magazine

El Umbral de Primavera celebra del 2 al 26 de abril la sexta edición de Abril Imaginario, un ciclo que este año reúne seis proyectos escénicos y que vuelve a situar a la sala de Lavapiés como uno de los espacios madrileños donde la creación contemporánea encuentra un marco estable de trabajo y exhibición. La programación se reparte de jueves a domingo, con funciones de tarde y con pases matinales durante el fin de semana, y se articula a partir de un proceso de asesoría en el que han participado integrantes de [los números imaginarios] junto a Carlos Tuñón, responsable del acompañamiento de las piezas.

La edición de 2026 está formada por Crónica de una siesta mientras el mundo arde, 60 sodomitas a los cuales hice quemar, OBRA DURACIÓN ZONA – o formas de decir la casa, sospechosos huīdas, La inocencia de los lirios y Un archipiélago colapsa. Los seis títulos llegarán a escena después de ese trabajo previo de seguimiento que forma parte de la estructura del ciclo y que explica su continuidad dentro de la programación de El Umbral de Primavera. La propuesta mantiene así una línea reconocible, en la que las funciones no aparecen desligadas de su proceso de elaboración, sino vinculadas a un marco de formación, revisión y puesta en común que desemboca en la exhibición pública durante el mes de abril.

La primera pieza en abrir el ciclo es Crónica de una siesta mientras el mundo arde, creación de Carlos Gorbe, presentada como un viaje semimusical a través de su psique. El montaje se podrá ver los jueves 2 y 16 de abril a las 20:30 y los domingos 12 y 26 a las 20:00. A partir de ahí se irá desplegando el resto de la programación: 60 sodomitas a los cuales hice quemar, con dirección de Ian Loren, tendrá funciones los viernes 3, 10, 17 y 24 a las 21:00; OBRA DURACIÓN ZONA – o formas de decir la casa, de Gabriela Burgos y Pablo Orteu, se presentará los sábados 4, 11, 18 y 25 a las 12:30; sospechosos huīdas, de Jósbel Lobo, ocupará esos mismos sábados a las 20:30; La inocencia de los lirios, de Laura Iglesias, podrá verse los domingos 5, 12, 19 y 26 a las 12:00; y Un archipiélago colapsa, de Lengua Volcán bajo la dirección de Paul Stein, tendrá funciones los domingos 5 y 19 a las 20:00 y los jueves 9 y 23 a las 20:30.

La inocencia de los lirios

se adentra en una materia íntima; 60 sodomitas a los cuales hice quemar parte de un hecho ocurrido en 1596, cuando sesenta marineros acusados de “sodomía” por la Inquisición española fueron arrojados a un horno de cal; OBRA DURACIÓN ZONA – o formas de decir la casa se plantea como una deriva psicogeográfica alrededor de la casa y del deseo; sospechosos huīdas se centra en los desplazamientos forzados de la era contemporánea; La inocencia de los lirios nace de una investigación con las monjas carmelitas de la comunidad de Toro, en Zamora; y Un archipiélago colapsa trabaja sobre la fragilidad de la memoria a partir de un lenguaje fragmentado y visual. El ciclo mantiene así una programación en la que conviven materiales históricos, experiencias biográficas, cuestiones políticas y búsquedas formales que se resuelven desde lugares muy distintos.

En el caso de la obra dirigida por Ian Loren, el texto de presentación la sitúa entre el teatro documento, el teatro para la memoria y el drama, con la voluntad de recuperar una violencia histórica que no queda encerrada en el pasado. En OBRA DURACIÓN ZONA – o formas de decir la casa, Burgos y Orteu proponen que cada día de función entren en la sala con extracciones de la ciudad y abran allí un taller desde el que seguir trabajando con el público. sospechosos huīdas plantea una pregunta precisa, “¿es posible quitarle elegía al exilio?”, y coloca en el centro a quienes emigran y a las circunstancias que los empujan a hacerlo. La inocencia de los lirios se presenta como un misterio contemporáneo y como una práctica escénica relacional, atenta al silencio, a la vida conventual y a las formas de experiencia compartida. Un archipiélago colapsa, por su parte, aborda los recuerdos como una materia erosionada y cambiante.

Uno de los rasgos más singulares de esta edición está en el propio desarrollo de los proyectos. Al comienzo del proceso, en octubre de 2025, cada director y directora eligió una planta con la que sintiera que podía sintetizar y conceptualizar su pieza, y esa planta ha acompañado el trabajo hasta su llegada a escena en abril. El dato, incluido en la presentación del ciclo, añade una imagen concreta de ese recorrido y subraya la dimensión temporal del proyecto, que se construye a lo largo de varios meses antes de encontrarse con el público.

La presencia de [los números imaginarios] vuelve a ser central en esta sexta edición. La compañía, fundada en 2013, colabora de nuevo en el desarrollo del ciclo junto a Carlos Tuñón. Su intervención forma parte del trabajo previo de las piezas, que llegan a abril después de varios meses de asesoría. Por eso Abril Imaginario no funciona solo como una programación de estrenos, sino como la presentación pública de seis procesos de creación.

04/04/2026 0 comments
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ArteEntrevistasPersonajes

ENTREVISTA: Federico Granell

by Beatriz Menéndez Alonso 26/03/2026
written by Beatriz Menéndez Alonso

«El arte puede elevarnos a la altura de lo que es noble, sublime y verdadero, llevarnos hasta la inspiración y el entusiasmo, lo mismo que puede hundirnos en la sensualidad más grande, en las pasiones más bajas, ahogarnos en una esfera de voluptuosidad y dejarnos desamparados, aplastados por el juego de una
imaginación desencadenada
que actúa sin freno…»

Friedrich Hegel

Comencemos esta entrevista desandando los pasos de la memoria, en busca del momento en que empezaste a pintar no solo lo que veías, sino lo que intuías. A menudo el camino del artista se traza desde la copia hacia la invención, desde la observación externa hacia un imaginario más interior. ¿Cuándo sentiste que habías dejado atrás esa etapa inicial para empezar a pintar lo que, sin saberlo del todo, ya habitaba en ti?

Más o menos siempre pinté parecido. Desde el principio tuve muy claro lo que me gustaba y lo que no. Con el tiempo empecé a investigar sobre los personajes, la gente, el viaje, la música que nos habita… y quise juntar todo eso para crear algo reconocible. Esa es la parte difícil del arte: trazar tu propio estilo y que quien vea tu obra la identifique de inmediato. 
El proceso fluyó de manera muy natural, casi instintiva, pero con el respaldo de años de aprendizaje y observación. Es cierto que hice un trabajo previo de investigación sobre el color, con referencias visuales y con la base sólida de mi formación en la Escuela de Bellas Artes de Salamanca. Pero si tuviera que señalar un momento clave en la definición de mi estilo, sería mi primer viaje a Londres, ya fuera del marco académico. Allí empecé a reconciliar lo aprendido con la búsqueda de mi propia identidad como artista. Y fue en Roma, gracias a una Beca de Pintura, donde se confirmó absolutamente mi vocación: supe con total claridad que quería ser pintor y, aún más, vivir de mi pasión. Es un trabajo diario que exige mucha dedicación, pero siempre supe que no me iba a aburrir haciendo lo que hago, ni a tirar la toalla, porque tenía muchas cosas que contar.

¿Qué parte de ti —emocional, simbólica o incluso física— queda en cada obra? ¿Y qué determina que una pieza te implique más profundamente que otra?

Mucho. En algunas más que en otras, porque te implicas más, o porque estás más vulnerable en ese momento, y eso se refleja.
En otras, por ejemplo, cuando preparas una exposición, tienes que contar una historia, y como en toda historia, hay capítulos más lentos, más calmados, menos trepidantes. No todo puede estar siempre en la cúspide de la emoción. 
Mi pintura es contenida, tranquila. No hay grandes explosiones. Pero siempre hay una obra que tiene más fuerza porque has dejado más de ti. Recuerdo en este sentido un cuadro muy especial para mí, que forma parte de la Exposición «Para Iluminar un bosque», que estuvo en el Centro de Cultura del Antiguo Instituto de Gijón entre el año 2020 y 2021: Se trata de un friso con personajes en la noche, portando velas en las manos, en el que quise inmortalizar a varios compañeros de gremio. Esa imagen me acompañó durante años, y cuando por fin la pinté fue una experiencia emocionalmente muy explosiva para mí.

«Mi pintura es contenida, tranquila. No hay grandes explosiones. Pero siempre hay una obra que tiene más fuerza porque has dejado más de ti».

Obra en el estudio del artista. Imagen de José Antonio Pernia López

En tus obras aparecen figuras solitarias que parecen extraídas de un sueño o de una escena infantil congelada en el tiempo: recortables, marionetas, personajes que no hablan, pero se dejan observar. Hay en ellas una quietud llena de intención, una presencia muda que inquieta y atrae a la vez. ¿De dónde vienen estos personajes? ¿Qué diálogo secreto mantienes con esas presencias? ¿Te acompañan, te confrontan, te hablan…? ¿Cómo son realmente?

Son ante todo obedientes. Me siento como un escenógrafo que dirige un pequeño universo en miniatura: las coloco cuidadosamente, las organizo, las acomodo en el espacio como si fueran actores en una escena teatral. Juego con ellas, buscando siempre lo más potente y expresivo de cada composición, porque para mí cada pieza —y en especial las esculturas— tienen una carga profundamente narrativa. No las veo como objetos estáticos, sino como elementos vivos que pueden transformarse, evolucionar y adoptar nuevos significados según el contexto en el que las ubique. Por eso las reutilizo, las reciclo, las transformo y las vuelvo a poner en escena una y otra vez. Este proceso, por me permite pensar y repensar mis ideas desde diferentes ángulos, dándoles una riqueza y profundidad que no existirían si se quedaran fijas en una única forma.
La fotografía es una herramienta fundamental en ese recorrido. Me permite documentar cada etapa, registrar la evolución de la pieza y fijar la idea que quiero trabajar desde el principio hasta la finalización. A través de las imágenes puedo observar detalles que en la tridimensionalidad pasan desapercibidos, y también construir un relato visual que acompaña y completa el trabajo escultórico.
Son un poco Frankenstein, ensambladas a partir de partes de otras piezas o moldes que hago yo mismo. A veces me piden Lilys, otras, simplemente parecen querer salir al jardín a jugar. Al final cada una encuentra su propio camino , su propia voz, y yo solo las acompaño en este tránsito.

En este universo de pequeños rituales visuales, la música no actúa como un simple fondo. Es una presencia constante, un latido invisible que acompaña el gesto artístico. El silencio, lejos de ser neutral, parece casi incómodo; la música, en cambio, se convierte en una forma de sostén.
¿Qué lugar ocupa la música en tu proceso de creación? ¿ Funciona como una atmósfera emocional o como un estímulo narrativo? 

Trabajar sin música me deprime, me pesa. A veces ni la escuchó, pero sé que está ahí, me genera tranquilidad, tiene ese tono neutro necesario para concentrarme. 
En mi exposición Las canciones que vienen al caso, presentada en la Casa de las Artes y las Ciencias de Bueño, partí de los cuadernos de canciones que dibujo. Se ampliaron y expusieron unas 55 imágenes aproximadamente, que son las acuarelas originales. En un primer instante, la imagen se formó con nitidez en mi mente, como si ya existiera desde antes, aguardando ser descubierta. Sin embargo, el espacio —ese entorno cambiante, cargado de significados y vacíos— interviene inevitablemente. La obra, aunque concebida con claridad, se transforma al situarse en un contexto, al enfrentarse con la luz, las proporciones, las texturas y hasta con la mirada del espectador. Fue precisamente este diálogo con el espacio lo que prolongó el proceso mucho más de lo que inicialmente había previsto. Cada rincón, cada dimensión, cada incidencia de la luz obligaba a reconsiderar detalles, a reajustar escalas y a replantear la disposición de las piezas. Lo que parecía una idea clara y sencilla en la mente, se reveló complejo y cambiante al momento de traducirse en el lugar físico. Así, la obra no solo se construyó, sino que se fue gestando en un continuo ajuste, donde el espacio no fue un mero soporte, sino un verdadero coautor que exigió paciencia, atención y respeto. Las imágenes son canciones, y las esculturas dialogan con ese universo musical: auriculares, vinilos, tocadiscos… etc Todo contribuye a ese mundo. El montaje, las piezas y los vídeos del proceso creativo aportan una serenidad y manualidad que siempre persigo alcanzar. Me gustó especialmente que se hiciera un catálogo ligado a la obra, algo que por desgracia se está perdiendo y que considero fundamental.

¿Qué música escuchas mientras trabajas? ¿Qué artistas y bandas te inspiran? 
Cigarettes After Sex me parecen perfectos para pintar, su sonido es muy envolvente, tranquilo casi hipnótico, ideal para dejar que la creatividad fluya. Incluso mis alumnos los escuchan. Además, me encanta la bossa nova. Artistas como Astrud Gilberto y Rita Lee tienen un toque especial, esa mezcla de suavidad y ritmo que siempre me inspira. Me fascina cómo han abordado incluso versiones de los Beatles, dándoles un aire nuevo y fresco, con una elegancia y calidez muy características de ese género.
Recientemente he descubierto a Fat Dog, que me parecen pura energía. Son una banda que aporta mucha fuerza y dinamismo, algo que a veces necesito para salir de la rutina y darle un impulso más vibrante a mi proceso creativo.
También soy fan de Floating Points, que tienen un estilo muy adictivo y sofisticado, con capas sonoras que invitan a sumergirse en su música y explorar nuevas sensaciones.

¿Y tus incunables? 
Hay ciertas bandas y artistas a los que siempre vuelvo, porque forman parte de mi ADN musical y emocional. Family, Los Planetas, Stone Roses, Klaus & Kinski, La Bien Querida, Pulp, New Order… Todos ellos me remiten inevitablemente a Radio 3, que era mi compañía fiel cuando estudiaba en Salamanca.

Federico Granell en su estudio. Imagen de José Antonio Pernia López

El estudio es refugio, pero también un espacio de búsqueda. Lo habitas como se habita una casa: con memoria, con costumbre, con alegría. Aun así, te defines como un artista itinerante, capaz de trabajar donde te lleve la necesidad o el impulso. ¿Es el estudio, para ti, un lugar físico o un estado mental? ¿Qué supone abrirlo a otros a través de las clases de pintura?

Ambas cosas. Es mi segunda casa, pero también un estado mental. Puedo trabajar en cualquier sitio si la idea es clara, si estoy conectado con lo que quiero hacer. Aun así, el estudio tiene un valor muy especial para mí: me permite hacer obras más grandes, desarrollar esculturas, experimentar con materiales y formatos que en otros lugares no podría abordar.
Vengo feliz al estudio. Es una prolongación de mi casa y casi una réplica, no sólo en lo físico, sino en lo emocional. Está lleno de objetos, de libros, de cosas que me acompañan. Soy muy acumulador —me gusta rodearme de cosas—, pero no es una acumulación al azar: cada objeto que guardo me dice algo, me transmite una pequeña chispa, una referencia, un recuerdo. Son disparadores visuales y afectivos.
Y es también un lugar para compartir. Doy clases de pintura aquí desde hace años, y eso me conecta con otras miradas, otras formas de entender el arte. Es un intercambio muy enriquecedor. Me gusta acompañar procesos, ayudar a que otros descubran su voz plástica, sin imponer la mía. Me interesa más sugerir que corregir, más guiar que marcar un camino único. Y a la vez, aprender. Porque enseñar también es una manera de seguir afinando la propia mirada.

¿Existen temas, motivos o formatos que prefieres evitar? ¿Hay algo que sientas que no pintarías nunca, no por prejuicio, sino porque simplemente no conecta contigo como creador?

No diría que hay algo que nunca pintaría, pero sí hay ciertos temas que, por lo general, evito. Los retratos, por ejemplo. Creo que, salvo que seas Velázquez, envejecen mal. Tengo algunos, claro, porque a veces surgen casi inevitablemente, pero los considero más bien excepciones. Tampoco me atraen mucho los bodegones o las naturalezas muertas; no conecto con ese tipo de representación, no me despierta nada especial. Y en cuanto a los encargos, especialmente cuando se trata de retratos, suelo evitarlos porque me condicionan demasiado. Me siento limitado, como si tuviera que responder a expectativas ajenas más que seguir mi propio impulso. En resumen, aunque no cierro la puerta por completo, hay ciertos caminos que prefiero no tomar.

El tema del fracaso aparece, como siempre en todos los procesos creativos, no como una derrota, sino como parte del trayecto. Me interesa ese otro lado de la práctica artística: los límites, los bloqueos, la mirada del otro. ¿Cómo convives con los momentos de duda o de frustración? ¿Te afecta la opinión ajena? ¿Qué lugar ocupa para ti el error dentro del proceso?

La mirada del otro me importa, sí. La sigo de cerca, tanto en redes sociales como en exposiciones. Escucho con atención lo que dice el público, lo que comentan otros artistas, amigos, gente que ve la obra con ojos distintos a los míos. Muchas veces, de esas conversaciones surgen ideas nuevas, o maneras de mirar lo que uno estaba haciendo y no terminaba de entender del todo. No se trata de complacer, pero sí de estar abierto, porque la pintura, aunque sea un acto íntimo, también se completa cuando alguien la observa. Esa mirada externa a veces te confirma intuiciones, y otras veces te obliga a replantearte cosas. Me transforma, claro que sí. 
En cuanto al fracaso, creo que está siempre presente, en distintas formas. Hay muchos cuadros que se quedan a medias, que no avanzan, que se estancan. Es frustrante, porque inviertes tiempo, energía, entusiasmo… y sientes que no llegan a donde querías llevarlos.
Pero con el tiempo aprendí a ver ese tipo de fracaso como algo relativo. Aunque el cuadro no funcione, algo deja: una idea, un gesto, una enseñanza técnica, o simplemente la conciencia de un límite. A veces hay que fracasar para entender por qué un camino no era el adecuado 
Me da pena cuando un cuadro no prospera, claro, pero también pienso que todo tiene su razón. No todo lo que uno pinta tiene que ver la luz. Hay piezas que simplemente son parte del proceso. Y para mí, el verdadero éxito es ese: poder seguir pintando después de 25 años y, además, vivir de ello. Poder sostener una práctica artística en el tiempo, con todo lo que eso implica —dudas, cambios, fracasos, momentos de claridad—, ya es un triunfo. Porque no se trata solo de hacer obra, sino de sostener una forma de vida.

La entrevista continúa en la edición en papel del número 3 de nuestra revista Botánica y singladuras.

Imágenes de José Antonio Pernia López

26/03/2026 0 comments
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AgendaArte

Émilie Tronche inaugura la Feria del Cómic de Madrid

by Uve Magazine 25/03/2026
written by Uve Magazine

Émilie Tronche será la encargada de abrir mañana la segunda edición de la Feria del Cómic de Madrid, una cita que este año quiere detenerse en el cómic no solo como forma de entretenimiento, sino también como espacio de creación, de lectura y de pensamiento. La autora francesa, conocida por la serie de animación Samuel, participará en Casa del Lector en un encuentro con Íñigo Picabea bajo el título El viaje a la adolescencia, una elección nada casual para inaugurar una programación que presta especial atención a los procesos de formación, a la memoria emocional y a las distintas maneras de narrar el paso hacia la madurez.

La presencia de Tronche marca además una de las líneas de esta edición, que mira con interés al cómic europeo y a los intercambios entre lenguajes. La jornada del jueves se cerrará con la proyección de Samuel en Cineteca, presentada por la propia autora, mientras que el viernes llegará la primera gran jornada de actividad continua, con encuentros profesionales, talleres, coloquios, proyectos editoriales con participación internacional y una masterclass dedicada al portafolio, en una programación que parece buscar un equilibrio entre reflexión, oficio y apertura a nuevos públicos.

A lo largo de los cuatro días, Plaza Matadero reunirá a librerías y editoriales en sus casetas, donde los libros podrán adquirirse con un 10 % de descuento. Más allá de ese incentivo, la feria parece insistir en algo que sigue siendo importante: convertir el cómic en un lugar de intercambio real entre quienes lo hacen, quienes lo editan y quienes lo leen.

25/03/2026 0 comments
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AgendaArte

Guercino en el Thyssen: exposición en Madrid 2026

by Uve Magazine 17/03/2026
written by Uve Magazine

Guercino y sus heroínas bíblicas, una muestra centrada en la mirada que Giovanni Francesco Barbieri, conocido como Il Guercino, dedicó a distintas figuras femeninas de la tradición bíblica. Comisariada por María Eugenia Alonso, conservadora de Pintura Antigua del museo, la propuesta reúne en la sala 12 de la colección permanente un conjunto de seis obras que permite examinar tanto la potencia narrativa del pintor italiano como su capacidad para dotar de intensidad emocional a sus personajes.

Guercino, nacido en Cento en 1591 y fallecido en Bolonia en 1666, fue una de las grandes figuras del barroco del norte de Italia. En esta exposición, el punto de partida es Jesús y la samaritana en el pozo (hacia 1640–1641), una de las obras maestras de la colección Thyssen, en torno a la cual se articula un recorrido que incorpora préstamos de instituciones como el Museo del Prado, la Dulwich Picture Gallery de Londres y el Musée des Beaux-Arts de Estrasburgo. A través de esta selección, el museo plantea una reflexión sobre la representación de la mujer en los relatos bíblicos, aunque también sobre la evolución estilística del artista y su notable dominio del gesto, de la luz y de la expresión dramática.

La elección de estas figuras no responde a una simple preferencia iconográfica. Durante el siglo XVII, las heroínas bíblicas ocuparon un lugar destacado en la pintura europea, en especial dentro del contexto de la Contrarreforma, que favoreció imágenes capaces de conmover al espectador y de hacer visibles los afectos. En ese terreno, Guercino se mueve con especial soltura. Su pintura, heredera de la tradición boloñesa del Seicento y cercana a esa poética de los afectos que también cultivaron artistas como Guido Reni o Domenichino, convierte cada escena en un espacio cargado de tensión emocional, donde las manos, las miradas y las posturas corporales adquieren un valor decisivo.

El recorrido se abre con dos mujeres del Nuevo Testamento asociadas al motivo de la culpa y el arrepentimiento. En Jesús y la samaritana en el pozo, el diálogo entre ambos personajes se construye mediante un delicado intercambio de gestos y miradas, que da a la escena una intensidad silenciosa. Junto a ella se presenta Jesús y la mujer adúltera (hacia 1621), donde el artista utiliza los contrastes de luces y sombras para ordenar la escena y subrayar, frente al juicio de los fariseos, la fragilidad de la figura femenina, que aparece recogida, abatida y vulnerable.

La exposición continúa con dos episodios del Antiguo Testamento en los que la injusticia y la violencia recaen sobre mujeres convertidas en víctimas. En Susana y los viejos (1617), Guercino representa el momento en que la joven es observada por dos jueces mientras se baña. La composición, que destaca el cuerpo de Susana sobre un fondo oscuro, no se limita a narrar el episodio, sino que coloca al espectador en una posición incómoda, casi como testigo directo del acoso. Muy distinto, aunque igualmente dramático, resulta Abraham repudia a Agar e Ismael (1657), donde el pintor construye la escena con un sentido casi teatral y concentra la emoción en los gestos de los personajes, acentuando el conflicto moral y afectivo del pasaje.

El último tramo de la muestra se detiene en dos figuras que la tradición cristiana ha presentado con frecuencia como encarnaciones del peligro femenino, aunque Guercino introduce en ellas una lectura menos convencional. En Sansón y Dalila (1654), Dalila deja de ser simplemente la mujer traidora que arrastra al héroe a la caída y adquiere una dimensión distinta, más cercana a la de una figura activa en defensa de su pueblo. Algo parecido sucede en Salomé recibe la cabeza de san Juan Bautista (1637), donde Salomé no aparece como la joven seductora y cruel fijada por buena parte de la iconografía posterior, sino como un personaje inclinado hacia el arrepentimiento, marcado más por la presión materna que por la voluntad propia.

Con esta exposición, el Thyssen no solo devuelve la atención a una de las figuras esenciales del barroco italiano, sino que propone una lectura matizada de varios personajes femeninos cuya representación ha estado durante siglos condicionada por interpretaciones morales rígidas. En manos de Guercino, estas mujeres dejan de ser tipos cerrados para convertirse en figuras complejas, atravesadas por el dolor, la vulnerabilidad, la ambigüedad o la dignidad. El resultado es una muestra pequeña en dimensiones, pero muy precisa en su planteamiento, que permite observar cómo la pintura barroca fue también un espacio de negociación simbólica en torno a la imagen de la mujer.

17/03/2026 0 comments
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AgendaArteEventosLiteratura

Feria del Cómic de Madrid 2026: fechas y programa

by Uve Magazine 11/03/2026
written by Uve Magazine

Madrid celebrará del 26 al 29 de marzo la segunda edición de la Feria del Cómic, un evento que regresa a Matadero Madrid con un crecimiento notable en participación y con una clara voluntad de consolidarse como una cita de referencia dentro del panorama cultural español. Tras el éxito de su primera convocatoria, la feria amplía tanto su dimensión comercial como su programación cultural, reforzando además su vocación internacional con un programa centrado en el cómic europeo contemporáneo.

El encuentro reunirá durante cuatro días a 84 expositores, entre ellos 36 sellos editoriales, 34 librerías generalistas y 13 librerías especializadas, lo que refleja la creciente relevancia del sector y el interés que despierta la historieta en distintos ámbitos del mundo del libro. El espacio de venta también crece de forma significativa: se instalarán 60 casetas en la Plaza Matadero, frente a las 36 de la edición inaugural, lo que permitirá una mayor diversidad de catálogos y propuestas para los lectores. La participación de librerías generalistas, que se ha más que duplicado respecto al año anterior, evidencia además cómo el cómic ha dejado de ser un ámbito estrictamente especializado para ocupar un lugar cada vez más visible en la oferta cultural habitual.

Organizada por el Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid junto con la Asociación de Librerías de Madrid, la feria nació con el propósito de situar a las librerías en el centro del ecosistema del cómic y reconocer su papel como espacios donde se produce el encuentro cotidiano entre los lectores y las historias en viñetas. En este sentido, el evento no solo funciona como escaparate editorial, sino también como celebración del trabajo de mediación cultural que realizan estos establecimientos a lo largo del año.

La programación cultural, comisariada por la periodista y escritora Laura Barrachina, propone un recorrido por algunas de las principales tradiciones del cómic europeo y por los debates que atraviesan actualmente el medio. A lo largo de la feria se sucederán conversaciones con autores y autoras, mesas redondas, actividades profesionales y talleres dirigidos a públicos diversos, con el objetivo de favorecer el diálogo entre creadores, lectores y profesionales del sector. Participarán figuras destacadas del panorama nacional como Teresa Valero, Juan Díaz Canales, Javier Olivares, Ilu Ros o Mauro Entrialgo, junto a autores internacionales procedentes principalmente de Francia, Bélgica y Alemania, entre ellos Émilie Tronche, Mathieu Burniat o Mia Oberländer.

Las actividades se desarrollarán en distintos espacios de Casa del Lector e incluirán también emisiones de radio y pódcasts en directo, así como proyecciones cinematográficas en Cineteca, ampliando así el alcance del evento más allá del formato tradicional de feria del libro. Entre los temas que se abordarán destacan el proceso creativo de la historieta, el diálogo entre cómic europeo y manga, la traducción de obras gráficas y los desafíos que plantea la inteligencia artificial para el sector editorial.

La segunda edición incorpora además nuevos formatos destinados a ampliar la experiencia del visitante. Por primera vez se podrá visitar la exposición «El cómic belga», organizada en colaboración con la Delegación general Valonia-Bruselas en España y producida por el Centre Belge de la Bande Dessinée de Bruselas. La muestra reúne reproducciones de planchas de autores belgas desde la década de 1950 hasta la actualidad, poniendo en relación figuras históricas con creadores contemporáneos y subrayando la importancia de esta tradición dentro de la historieta europea. Permanecerá abierta en Casa del Lector hasta el 9 de abril.

Otra de las novedades será la celebración de un concurso de cosplay abierto al público, que invita a los asistentes a acudir caracterizados como personajes de cómic y compartir sus fotografías en redes sociales. Esta iniciativa apunta a la dimensión participativa y comunitaria del medio, que trasciende la lectura para convertirse en una forma de expresión cultural compartida.

Las instituciones implicadas han subrayado que Madrid necesitaba una feria específica dedicada al cómic y que la primera edición demostró la existencia de un público amplio y diverso dispuesto a respaldarla. El objetivo ahora es consolidar esta cita como un punto de encuentro entre generaciones y sensibilidades distintas, donde convivan la tradición de la historieta con las nuevas formas de creación gráfica.

Con su ampliación de espacios, su enfoque europeo y una programación que combina divulgación, reflexión y actividades participativas, la Feria del Cómic de Madrid aspira a consolidarse como un evento estable dentro del calendario cultural de la ciudad y como un escaparate privilegiado para un medio narrativo que continúa evolucionando y ganando reconocimiento.

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Arte

El Thyssen y Mosaista reinterpretan a las vanguardias en baldosas hidráulicas

by Uve Magazine 09/03/2026
written by Uve Magazine

La tienda-librería del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta una colección de baldosas hidráulicas creada por la firma Mosaista, inspirada en obras de artistas presentes en la colección permanente del museo como Sándor Bortnyik, Paul Klee, Juan Gris, Theo van Doesburg, Edward Hopper y Wassily Kandinsky. Las piezas, producidas de manera artesanal, reinterpretan detalles de estas obras para transformarlos en mosaicos decorativos que pueden utilizarse tanto de forma individual como integrados en murales de mayor tamaño.

El proyecto surge del encuentro entre el museo, la firma Mosaista y la artista y diseñadora Carlota Pereiro, quien ha trasladado al lenguaje de la baldosa hidráulica fragmentos y geometrías presentes en las pinturas de la colección Thyssen. El resultado es una serie limitada de piezas que combinan la tradición de este material con el vocabulario visual de las vanguardias históricas del siglo XX.

Las baldosas pueden encontrarse en la tienda del museo como objetos decorativos o convertidas en bandejas, mientras que los murales de mayor formato destinados a proyectos arquitectónicos se ofrecen a través de la galería de Mosaista. Según explica Ana Cela, directora de la tienda del Thyssen, el museo busca colaborar con marcas nacionales que trabajen desde la artesanía y el diseño contemporáneo, en una línea que ya incluye firmas como La Cartuja de Sevilla, Lladró o Santa & Cole.

Para Mosaista, la colaboración supone también un regreso al origen de su proyecto. Su director creativo, Iván Alvarado, recuerda que la firma nació con el propósito de reinterpretar a los grandes artistas de finales del siglo XIX y del siglo XX mediante diseños aplicados a baldosas hidráulicas. La producción se realiza en la Comunidad de Madrid mediante un sistema de fabricación de proximidad que reduce transporte y emisiones.

La tradición de estas baldosas se remonta al siglo XIX, cuando comenzaron a difundirse por Europa como una solución decorativa que combinaba técnicas artesanales con cierta capacidad de producción seriada. Su uso decayó con la expansión de la construcción industrializada y, en Madrid, la última fábrica cerró en 1979. Dos décadas después, Mosaista recuperó la técnica histórica de Miguel Adrover y volvió a ponerla en circulación desde su taller.

La colaboración entre Mosaista y el Thyssen se integra además en el programa del Madrid Design Festival, que el 7 de marzo de 2026 ofrece una jornada de puertas abiertas en el taller de la firma en Arganda del Rey, donde los visitantes podrán conocer de cerca el proceso artesanal con el que se producen estas piezas que conectan arte, diseño y tradición.

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AgendaArteEventos

Exposición Desenfocado en CaixaForum Madrid, fechas y actividades

by Valeria Cruz 26/02/2026
written by Valeria Cruz

En CaixaForum Madrid se desarrolla una programación paralela que amplía el sentido de la exposición «Desenfocado. Otra visión del arte», que puede visitarse del 17 de septiembre de 2025 al 12 de abril de 2026, y que toma el desenfoque como punto de partida para reflexionar sobre la mirada contemporánea y sobre la forma en que la historia del arte ha cuestionado la nitidez como sinónimo de verdad. La muestra plantea que aquello que aparece borroso no implica carencia, sino que puede convertirse en un lenguaje capaz de sugerir memoria, inestabilidad o emoción, y esa misma idea se despliega en un conjunto de actividades que buscan implicar al visitante más allá de la contemplación pasiva.

Pedro G. Romero, Sodoma y Gomorra (Nuclear, Lot, Puerta del infierno), 1989. Colección de Arte Contemporáneo Fundación ”la Caixa”

Entre las propuestas destacan las visitas comentadas, en las que la mediación permite contextualizar obras y procesos, así como abrir preguntas sobre la percepción, la técnica y la intención artística, de modo que el público no se limite a identificar formas, sino que comprenda las decisiones que conducen a esa pérdida deliberada de definición. Junto a ellas se ofrecen recorridos familiares que, mediante dinámicas adaptadas a la infancia, convierten el concepto de desenfoque en una experiencia práctica, donde observar se transforma en experimentar y donde la ambigüedad visual se convierte en herramienta de aprendizaje.

La programación incorpora también encuentros en formato tertulia que favorecen el intercambio de interpretaciones entre los asistentes, de manera que la exposición se prolonga en la conversación y cada mirada se confronta con otras. En estos espacios se pone en evidencia que la percepción no es un acto aislado, sino un proceso condicionado por la experiencia personal y por el contexto cultural desde el que observamos.

Además, se incluyen actividades que dialogan con otras disciplinas, como propuestas musicales que trasladan la idea de lo difuso al terreno auditivo, así como charlas que abordan el fenómeno del desenfoque desde una perspectiva científica, analizando cómo funciona el ojo humano y cómo el cerebro interpreta imágenes que no se presentan con contornos definidos. Al integrar arte, ciencia y participación, CaixaForum Madrid plantea una experiencia que no se agota en la sala expositiva, sino que invita a reconsiderar la confianza que depositamos en lo nítido y a aceptar que, en ocasiones, es precisamente en lo impreciso donde se abre un espacio más fértil para la interpretación.

26/02/2026 0 comments
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AgendaArte

Pedagogías de guerra en el Museo Thyssen

by Uve Magazine 18/02/2026
written by Uve Magazine

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21 presentan del 3 de marzo al 21 de junio de 2026 la exposición Pedagogías de guerra, primera muestra individual en España del dúo ucraniano Roman Khimei y Yarema Malashchuk, comisariada por Chus Martínez. La propuesta reúne cuatro videoinstalaciones producidas en los últimos años, en el contexto de la invasión rusa a gran escala, y plantea una pregunta incómoda: qué tipo de conocimiento puede generar el arte cuando la guerra deja de ser un acontecimiento excepcional y pasa a convertirse en una condición persistente que reorganiza la vida cotidiana.

Lejos de abordar el conflicto como un episodio histórico aislado o como una sucesión de imágenes impactantes destinadas al consumo mediático, Khimei y Malashchuk trabajan sobre la idea de que la guerra opera como un sistema de aprendizaje que moldea los cuerpos, altera la percepción y redefine los hábitos más básicos. La exposición se apoya en la distinción formulada por Bertolt Brecht entre Erlebnis —la experiencia inmediata— y Erfahrung —la experiencia elaborada y transformada en conocimiento— para sugerir que el arte no reproduce la vivencia directa, sino que la convierte en una forma de comprensión. En ese desplazamiento se sitúa el núcleo del proyecto.

La primera instalación, The Wanderer (2022), producida poco después del inicio de la invasión y perteneciente a la Colección TBA21, parte de una operación visual que dialoga con la tradición romántica europea. Los artistas escenifican con sus propios cuerpos las posturas de soldados rusos muertos que se confunden con el paisaje de los Cárpatos, evocando de forma crítica la figura del caminante de Caspar David Friedrich. La referencia no es ornamental: al confrontar la estética del paisaje sublime con la realidad de los cadáveres, la obra cuestiona la herencia cultural desde la que Europa ha construido determinadas imágenes de la muerte y del territorio. Al mismo tiempo, establece un vínculo con la tradición de intervención crítica del arte ucraniano contemporáneo, especialmente con acciones satíricas desarrolladas en los años noventa

Open World. Yarema Malashchuk, Roman Khimei

En Open World (2025), presentada en la 36ª Bienal de Artes Gráficas de Liubliana, el lenguaje del videojuego se entrecruza con recursos del documental para acompañar a un joven desplazado que dirige a distancia un perro robótico de uso militar por las calles de su infancia. El dispositivo, concebido originalmente para la vigilancia y la destrucción, se transforma en herramienta de vínculo con el pasado. La pieza no busca ilustrar la devastación, sino examinar cómo la tecnología, incluso cuando nace para fines bélicos, puede ser resignificada como instrumento de memoria y pertenencia en un entorno atravesado por la pérdida.

La tercera instalación, You Shouldn’t Have to See This (2024), premiada en OFFSCREEN París, adopta una estrategia distinta. A través de seis canales de vídeo, muestra a niños ucranianos mientras duermen, algunos de ellos pertenecientes a los miles de casos documentados de traslados forzosos a territorio ruso desde 2014. El silencio domina la escena y obliga al espectador a enfrentarse a una imagen que oscila entre la ternura y la intrusión. Al situarse en esa frontera entre cuidado e intromisión, la obra plantea una cuestión incómoda sobre la mirada contemporánea: qué significa ser testigo cuando la guerra llega mediada por pantallas y cuando el sufrimiento ajeno corre el riesgo de convertirse en un flujo más de información.

La exposición culmina con We Didn’t Start This War (2026), un nuevo encargo de TBA21 para el museo. El título recoge una frase repetida por la sociedad civil ucraniana tras la invasión, y la instalación propone un tríptico audiovisual centrado en escenas de una vida cotidiana que intenta sostenerse pese al contexto bélico. No hay imágenes explícitas de violencia; lo que aparece es la atención sostenida a gestos ordinarios que, en un entorno de amenaza constante, adquieren una dimensión política. La pieza abre una conversación sobre cómo representar un país en guerra sin reducirlo a la lógica del espectáculo.

Más allá de las obras concretas, Pedagogías de guerra se inscribe en una línea de trabajo continuada del Museo Thyssen y TBA21 en apoyo a artistas que operan en situaciones de conflicto. Desde iniciativas destinadas a proteger el patrimonio ucraniano hasta exposiciones previas dedicadas a su vanguardia histórica, la institución ha articulado una posición que entiende la cultura no como un espacio neutral, sino como un ámbito de responsabilidad ética. En ese marco, la muestra de Khimei y Malashchuk no pretende ofrecer respuestas cerradas, sino habilitar un espacio donde la experiencia estética permita pensar de otra manera aquello que, en el circuito informativo habitual, suele consumirse con rapidez y olvido.

The Wanderer. Yarema Malashchuk, Roman Khimei

En un momento en que la violencia corre el riesgo de normalizarse, la exposición propone ralentizar la mirada y asumir que el arte, cuando no se limita a ilustrar el conflicto, puede convertirse en una forma de aprendizaje colectivo.

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ArteNoticias

Irma Álvarez-Laviada en el Thyssen

by Uve Magazine 29/01/2026
written by Uve Magazine

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza inaugura el próximo 23 de febrero Dentro y fuera del marco, una exposición dedicada a la obra de Irma Álvarez-Laviada que podrá visitarse hasta el 3 de mayo de 2026 en las salas Post Pop. La muestra, comisariada por Rocío de la Villa, se integra en el programa Kora y reúne 47 obras realizadas por la artista en la última década, en un recorrido que pone el foco en los límites materiales y conceptuales de la pintura contemporánea.

Lejos de plantearse como una retrospectiva, la exposición propone una lectura centrada en los procesos y en los elementos que tradicionalmente han quedado en un segundo plano dentro del relato artístico. Marcos, bastidores, pedestales o soportes dejan de ser piezas invisibles para convertirse en parte activa del discurso. A partir de materiales industriales concebidos para proteger, aislar o embalar —espumas, lijas, cartones o poliuretanos—, Álvarez-Laviada sitúa la pintura en un terreno intermedio que cuestiona la división entre lo considerado esencial y aquello que ha sido relegado a lo funcional o accesorio.

El recorrido se articula a través de varios diálogos con obras de la colección permanente del museo, una de las claves de la exposición. Estas relaciones no buscan establecer jerarquías ni filiaciones directas, sino señalar continuidades y tensiones entre la tradición pictórica y las prácticas actuales. La relación entre pintura y arquitectura, la ausencia de la figura o el papel del soporte como elemento estructural aparecen como cuestiones compartidas que atraviesan épocas distintas y que aquí se reformulan desde una mirada contemporánea.

Uno de los ejes centrales de la muestra es la aproximación a la abstracción geométrica desde una perspectiva crítica. Atributos como lo vertical y lo horizontal, lo duro y lo blando, lo lleno y lo vacío, asociados históricamente a oposiciones de género, son revisados mediante procesos de repetición y variación que desplazan el sentido de estas categorías. En series como Idea as Model, las obras remiten a maquetas y estructuras incompletas, situando la pintura en un estado de provisionalidad que evita la idea de obra cerrada o definitiva.

La noción de vacío y de espacio negativo atraviesa buena parte de la exposición. En trabajos donde se muestra el reverso de cajas abiertas y embalajes, aquello que normalmente permanece oculto adquiere protagonismo y pone de relieve su papel dentro del sistema del arte. En otras piezas, el pedestal aparece desprovisto de función, convertido en imagen de una ausencia que cuestiona la lógica monumental y celebratoria asociada a la exhibición artística.

Irma Álvarez-Laviada S.T. (Lo necesario y lo posible IX), 2020

La experiencia del espectador ocupa también un lugar relevante en el planteamiento expositivo. La muestra propone una relación con las obras que no se limita a la mirada, sino que apela a una percepción más amplia a través de superficies que sugieren aspereza, blandura, densidad o silencio. Lijas y espumas de insonorización conviven en un mismo espacio, activando una lectura sensorial que rompe con la jerarquía tradicional de los sentidos y subraya la dimensión física de la pintura.

La exposición se cierra con un proyecto específico desarrollado para la última sala, inspirado en el collage y en la lógica del ensamblaje. Una gran pintura y varios volúmenes reproducidos a escala condensan las principales líneas de trabajo de Álvarez-Laviada: la fragmentación, la repetición y la construcción de una poética que se apoya en lo menor y en lo aparentemente secundario para replantear los modelos heredados.

29/01/2026 0 comments
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