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historia

Pensamiento

La trampa de la compasión

by Emain Juliana 24/09/2026
written by Emain Juliana

Cuando la vulnerabilidad se convierte en una forma de poder

Los ejemplos de la literatura, el cine o la historia no sirven para diagnosticar a nadie, pero sí nos ayudan a reconocer ciertos patrones. Al verlos fuera de nuestra propia experiencia resulta más fácil distinguir ciertas conductas: la victimización constante, la culpa como forma de presión, la necesidad de ser rescatado, la dificultad para aceptar límites o la tendencia a convertir a antiguos aliados en enemigos. La ficción organiza, en cierta manera, lo que en la vida real suele parecer confuso, pero puede ayudarnos a identificar dinámicas que, cuando estamos implicados emocionalmente, resultan mucho más difíciles de ver.

Eve Harrington aparece una noche a la puerta del teatro. Está sola y empapada por la lluvia,  lleva varias semanas asistiendo a todas las representaciones de Margo Channing. Cuando por fin consigue conocerla, se presenta como un admiradora devota. No quiere un trabajo, ni dinero, tampoco favores. Cuenta su historia. Ella ha sufrido y ha perdido, pero ha encontrado en Margo una figura a la que admirar. Los presentes se conmueven al escuchar su historia, al ver su fragilidad y, casi sin darse cuenta, empiezan a incluirla en su círculo.

En Eva al desnudo, Joseph L. Mankiewicz construyó en 1950 uno de los retratos cinematográficos más eficaces de una forma muy particular de manipulación: aquella que no seduce por su carisma, sino provocando compasión.

Eve no se presenta como alguien poderosa y admirable. Todo lo contrario. Parece vulnerable, discreta, agradecida. Su fragilidad despierta protección y, desde ahí, va entrando poco a poco en la vida de los demás. Primero halaga y escucha, luego ayuda, después se vuelve necesaria. Cuando quienes la rodean descubren que aquella muchacha aparentemente indefensa tenía otros propósitos, ya está dentro y no hay vuelta atrás.

Eso es precisamente lo que hace tan difícil reconocer ciertas formas de narcisismo vulnerable. Estamos acostumbrados a imaginar al narcisista como alguien arrogante, encantado de sí mismo, convencido de su superioridad y hambriento de admiración. Sin embargo, hay personas cuya necesidad de reconocimiento adopta otra forma. Pueden mostrarse inseguras, heridas, decepcionadas por la vida, convencidas de que nunca han recibido el amor, el reconocimiento o la consideración que merecían. El sufrimiento puede ser real. La soledad puede ser real. También la tristeza. El problema empieza cuando ese dolor deja de ser únicamente una experiencia y comienza a manipular las relaciones.

Medea ya sabía algo de eso muchos siglos antes. En la tragedia de Eurípides, Medea ha sido traicionada por Jasón, la ha abandonado después de todo lo que ella sacrificó por él y la ha dejado en una posición desoladora. Su sufrimiento es completamente verdadero, sin embargo, Medea sabe utilizarlo. Cuando Creonte ordena su destierro, ella suplica, apela a su condición de madre y consigue un día más. Ese margen, obtenido a través de la compasión, es precisamente el tiempo que necesita para preparar su venganza. Más tarde hará algo semejante con Egeo para garantizarse un refugio. La fuerza de Medea está ahí: en mostrar que una persona puede estar verdaderamente herida y, al mismo tiempo, utilizar esa herida.

Esa distinción es esencial. No todas las personas que convierten su vulnerabilidad en poder están fingiendo. De hecho, el mecanismo puede resultar más eficaz precisamente cuando no hay fingimiento. Quien está delante ve un dolor verdadero y responde con ayuda, escucha, paciencia, comprensión. Empieza a perdonar ciertos comportamientos porque conoce las circunstancias que los explican. Concede otra oportunidad porque sabe que esa persona ha sufrido, más tarde otra, y otra más.

Otro ejemplo interesante es el de Uriah Heep, en David Copperfield. Este personaje utiliza una vía distinta. No necesita contar una gran desgracia, le basta con insistir en su pequeñez. Habla continuamente de sus orígenes humildes, se declara inferior a quienes lo rodean y adopta una actitud servicial que hace difícil verlo como una amenaza. Pero esa humildad acaba revelándose como una posición desde la que observa, obtiene información y poco a poco va ganando terreno. Heep ha comprendido algo esencial: quien parece débil provoca menos resistencia por parte de la sociedad. Su aparente insignificancia le permite acercarse a personas que probablemente habrían desconfiado desde el primer momento de alguien que mostrara abiertamente sus ambiciones. Dickens sutilmente convierte así la humildad exagerada en una máscara particularmente eficaz, porque obliga a los demás a rebajar sus defensas antes incluso de que exista una razón visible de sospecha.

Blanche DuBois, interpretada magistralmente por Vivien Leigh en la adaptación cinematográfica de Un tranvía llamado Deseo, se mueve en un territorio ambiguo. Blanche está verdaderamente dañada. Ha perdido demasiado y para seguir adelante debe conservar una determinada imagen de sí misma a cualquier precio. No puede soportar determinadas verdades, no quiere la luz directa, necesita que quienes la rodean participen en esa ficción que le permita continuar. No es Eve Harrington. No es tan calculadora. Pero sí encontramos algo reconocible: su fragilidad empieza a condicionar a los demás. Stella tiene que comprender, Mitch tiene que creer, el mundo tiene que tratarla de acuerdo con esa imagen irreal que tiene en su cabeza.

Ahí se encuentra uno de los puntos más delicados de estas relaciones. Una necesidad puede empezar siendo legítima y acabar convirtiéndose en una obligación para quien está al lado. La persona que escucha deja de ser simplemente alguien cercano y pasa a ocupar un lugar muy especial. Es quien comprende. Quien nunca abandona. Quien sabe todo lo que ha ocurrido. Quien ha demostrado ser diferente de los demás.

«Solo tú me entiendes».

«Contigo sí puedo hablar».

«Nadie ha estado a mi lado como tú».

Estas frases no tienen nada de sospechoso por sí mismas. Pueden expresar una intimidad verdadera. El problema aparece cuando esa intimidad se transforma y empieza a utilizarse como una deuda.

Tom Ripley pertenece a otra clase de vulnerable. En El talento de Mr. Ripley, llevado al cine por Anthony Minghella en 1999 con Matt Damon en el papel protagonista, Tom llega al mundo de Dickie Greenleaf desde una posición claramente muy inferior. No tiene su dinero,  tampoco seguridad, ni  facilidad para moverse entre quienes pertenecen a ese ambiente. Al principio resulta incluso fácil sentir cierta compasión por él: quiere agradar, integrarse  y observa con atención a quienes poseen todo aquello de lo que él carece. Minghella acentuó precisamente esa fragilidad respecto al personaje de Patricia Highsmith, haciendo de Tom una figura más insegura y necesitada de aceptación.

Pero esa necesidad cambia cuando Dickie empieza a cansarse de su compañía. Lo que podría haber sido una decepción se convierte en algo mucho más profundo y siniestro porque Tom no solo desea la amistad de Dickie: necesita sentirse aceptado en la vida de Dickie, pero sobre todo mantenerse en el lugar que cree haber conseguido junto a él. Cuando deja de sentirse elegido, aparecen la vergüenza y el resentimiento y también una voluntad cada vez mayor de apropiarse de aquello de lo que se siente excluido. La relación deja entonces al descubierto una característica especialmente inquietante: la admiración puede convivir con la envidia y el afecto puede esfumarse rápidamente cuando la otra persona retira la atención que hasta entonces proporcionaba.

Con Jean-Jacques Rousseau abandonamos la ficción. Su biografía ofrece, sin embargo, un episodio que permite observar otro aspecto de esta dinámica. Rousseau había sufrido persecuciones reales después de la condena de Emilio y El contrato social y, cuando necesitó refugio, David Hume, como buen amigo, lo ayudó a trasladarse a Inglaterra en 1766. La relación comenzó como una ayuda entre dos intelectuales y terminó de manera completamente distinta: Rousseau llegó a convencerse de que Hume participaba en una conspiración contra él.

El episodio resulta interesante porque muestra hasta qué punto una experiencia verdadera de persecución puede acabar condicionando la manera en que se interpretan las relaciones posteriores. Rousseau tenía razones para sentirse atacado por algunos de sus contemporáneos, pero Hume había sido precisamente una de las personas que habían acudido en su ayuda. Aun así, terminó incorporándolo a la historia de quienes conspiraban contra él. El protector podía convertirse así en un enemigo, y la ayuda recibida dejaba de tener peso frente a una nueva percepción de agravio, por muy irreal que fuese.

Es un cambio que resulta particularmente desconcertante para quien ocupa el otro lado de determinadas relaciones: haber ayudado durante mucho tiempo no garantiza nada cuando llega el momento de discrepar, alejarse o establecer un límite. Quien antes era «la única persona que me comprende» puede convertirse con sorprendente rapidez en alguien que «también me ha traicionado».

La literatura y el cine ofrecen muchas otras variaciones de este mismo mecanismo. Heathcliff, en Cumbres borrascosas, pasa de ser el niño humillado y maltratado al hombre que convierte aquella humillación en una justificación permanente para ejercer control y vengarse con extrema crueldad de quienes le han infligido sufrimiento. Emily Brontë no borra nunca el origen de su dolor, pero tampoco permite que ese origen vuelva inocentes sus actos posteriores. La crítica ha señalado precisamente cómo el trauma de Heathcliff termina vinculado a una necesidad obsesiva de control.

Humbert Humbert lleva el problema a un terreno todavía más oscuro. En Lolita, Nabokov crea un personaje  que intenta manipular también a los lectores. Humbert convierte su relato en una larga defensa de sí mismo, recurre a la autocompasión, al lenguaje amoroso y a su propia desgracia para presentar como tragedia personal aquello que es, en realidad, una relación marcada por un enorme abuso de poder. Su capacidad para verse como una víctima de sus propios  sentimientos es precisamente una de las trampas fundamentales de la novela. La crítica ha destacado hasta qué punto su confesión constituye un elaborado ejercicio de persuasión y manipulación.

La lista podría continuar hasta el infinito.

Fuera de la ficción, las cosas rara vez son tan claras. No hay un guionista que nos explique las intenciones de un narcisista vulnerable, tampoco suele tener un desenlace que ordene todo lo ocurrido. Hay relaciones que construimos durante meses o años y ciertas conductas que solo las entendemos con el tiempo y la distancia.

La psicología habla de narcisismo vulnerable para describir un perfil marcado por la inseguridad, la vergüenza, la hipersensibilidad a la crítica y al rechazo, una autoestima frágil y una fuerte necesidad de aceptación. No es un diagnóstico independiente, ni cualquier persona insegura o sensible puede considerarse narcisista. Para hablar de un trastorno de personalidad tiene que existir un patrón persistente en el tiempo y que afecte de manera importante a la vida y a las relaciones.

Lo más desconcertante suele ser la contradicción entre fragilidad y exigencia. Una persona puede sentirse poco valiosa y, al mismo tiempo, esperar una consideración especial; temer profundamente el rechazo y reaccionar con hostilidad ante un límite; necesitar mucho a los demás y, sin embargo, prestar poca atención a sus necesidades.

Quien está a su lado puede empezar entonces a medir las palabras, justificar decisiones que normalmente no tendría que explicar, posponer sus propias necesidades, sentirse culpable cada vez que intenta tomar distancia. 

Y aquí es donde empieza otra parte de la historia: qué ocurre con quienes permanecen cerca.

Para quien está al otro lado, las consecuencias son graves, algunas ya las hemos visto mas arriba, otras no. Tras meses o años de reproches, cambios de versión, culpabilización, castigos emocionales, crisis cada vez que uno intenta poner un límite, puede acabar viviendo en un estado de alerta casi permanente. Empieza a desconfiar de sus propias decisiones y a revisar conversaciones, uno se pregunta si realmente ocurrió lo que recuerda y a asumir responsabilidades por si acaso.

Las relaciones con otras personas se van reduciendo, porque la vida empieza a organizarse alrededor de la persona vulnerable para evitar el conflicto. En los casos donde existe abuso psicológico nos podemos encontrar con síntomas de ansiedad, depresión y estrés postraumático. No estamos hablando, por tanto, de una simple relación «difícil».

Y hay algo especialmente perverso en estas relaciones: la persona dañada en realidad, no suele reconocerse como tal porque continúa viendo con quien la hiere, aquella persona vulnerable a la que un día quiso ayudar. 

Poner nombre a lo que ocurre puede ser el primer paso para recuperar perspectiva. Y, cuando existe manipulación, control o abuso psicológico, buscar apoyo profesional y reconstruir los vínculos que se han ido perdiendo puede ser tan importante como alejarse de quien ha provocado ese deterioro.

  • Asociación Estadounidense de Psiquiatría. «¿Qué es el trastorno narcisista de la personalidad?».
  • Weinberg, I. y Ronningstam, E. «Trastorno narcisista de la personalidad: avances en su comprensión y tratamiento».
  • Reis, S. et al. «Narcisismo patológico y respuestas emocionales al rechazo», 2021.
  • Aslinger, E. N. et al. «Influencia de la vulnerabilidad y la grandiosidad narcisistas en la hostilidad antes y después del rechazo interpersonal», 2022.
  • Day, N. J. S., Townsend, M. L. y Grenyer, B. F. S. «Vivir con narcisismo patológico: un estudio cualitativo», 2020.
  • Day, N. J. S. et al. «Narcisismo patológico: análisis de la disfunción interpersonal en las relaciones íntimas», 2022.
  • Day, N. J. S. et al. «Vivir con narcisismo patológico: temas relacionales conflictivos en las relaciones íntimas», 2022.
  • British Film Institute. Material sobre El talento de Mr. Ripley y la construcción del personaje de Tom Ripley en la adaptación de Anthony Minghella.
  • Stanford Humanities Center. Material sobre el conflicto entre Jean-Jacques Rousseau y David Hume.
24/09/2026 0 comments
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EventosPensamiento

Cuando arde la memoria

by Emain Juliana 18/08/2025
written by Emain Juliana

Hoy, cada incendio que arrasa hectáreas de Castilla y León, Galicia, Extremadura o Asturias no es un accidente aislado, sino un síntoma. Es la expresión de una fractura entre lo urbano y lo rural, es la expresión de una fractura social y ambiental que nace del abandono del territorio y de una gestión forestal insuficiente, agravada por el impacto del cambio climático, pero también hay que decir que en torno al noventa y seis por ciento de los incendios son provocados. No hablamos solo de negligencias, descuidos o accidentes, sino también de acciones totalmente deliberadas, de intereses económicos ocultos y de una violencia ejercida contra la tierra que se traduce en humo y devastación. El fuego, en su mayor parte, no es fruto del azar ni de la naturaleza indómita, lo que lo convierte en un espejo aún más duro de nuestra responsabilidad colectiva.

No es casualidad que los lugares más afectados sean a menudo los mismos que cargan con décadas de abandono y despoblación: aldeas donde apenas queda una veintena de vecinos, pueblos que vieron marchar a sus jóvenes hacia las ciudades, campos convertidos en maleza porque ya no hay manos que los limpien. El fuego encuentra allí su camino, y al avanzar no solo destruye paisajes, sino también la débil red de vínculos que todavía mantenía en pie la vida comunitaria.

Desde un punto de vista social, los incendios también exponen la desigualdad territorial. Allí donde hay pueblos pequeños y recursos escasos, la defensa contra el fuego depende en gran medida de la ayuda estatal o de la solidaridad improvisada de los vecinos. En cambio, en zonas turísticas o próximas a áreas urbanas, la respuesta es más rápida, más contundente. Esto genera una herida de fondo: la sensación de que hay vidas que valen menos, territorios que pueden arder sin que al conjunto de la sociedad le importe demasiado. Ese sentimiento alimenta el desencanto y el resentimiento de la España rural, que percibe cómo sus tragedias solo se hacen visibles cuando adquieren la magnitud suficiente para convertirse en espectáculo mediático.

Las cifras oficiales hablan de hectáreas quemadas, número de efectivos desplegados, de millones de euros en pérdidas, carreteras y líneas de tren cortadas pero lo que rara vez reflejan son las vidas rotas tras cada incendio. Las víctimas no son una abstracción: son familias que ven cómo las llamas devoran sus casas en cuestión de minutos, pequeños negocios que desaparecen sin posibilidad de una reconstrucción inmediata, agricultores y ganaderos que pierden la base de su sustento, ancianos que deben abandonar de golpe el lugar donde han vivido siempre. Los desalojados cargan con la incertidumbre de no saber si podrán regresar, y quienes logran salvar la vida llevan consigo una herida invisible, hecha de miedo y desarraigo. En cada incendio hay nombres y rostros concretos que el fuego convierte en exiliados de su propia tierra, y ese impacto humano es la parte más dolorosa y menos reparable de la tragedia.

No quisiera cerrar estas líneas como si la cuestión estuviera concluida, porque no lo está. Cerrar sería una forma de dar por terminada una historia que en realidad permanece abierta, y tal vez la única honestidad posible sea dejar estas palabras así, incompletas. Y no lo cierro tampoco porque sé que volverá a suceder, siempre sucede, porque no se invierte en prevención, las personas no se hacen responsables de sus actos y ahora mismo todo se siente como si el incendio formara ya parte inevitable de nuestra manera de vivir y de recordar.

18/08/2025 0 comments
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Literatura

Los libros más prohibidos de la historia

by Clara Belmonte 02/05/2025
written by Clara Belmonte

A lo largo de los siglos, la lectura ha sido una poderosa herramienta de libertad. No es casualidad que donde se ha intentado controlar a la población, los libros hayan sido uno de los primeros objetivos de la censura. El fuego, la tijera y la tinta negra han servido para silenciar ideas consideradas peligrosas, inmorales o simplemente incómodas para el poder. Hoy repasamos algunos de los libros que más incomodaron a gobiernos, religiones y sociedades, y que, por ello, fueron prohibidos, ocultos o perseguidos.

La cabaña del tío Tom
Rebelión en la granja
El decamerón
Las mil y una noches
El diario de Anna Frank
Ulysses
Los versos satánicos
1984
El origen de las especies

1. La cabaña del Tío Tom, de Harriet Beecher Stowe

Publicado en 1852, este libro es considerado uno de los más influyentes en la lucha contra la esclavitud en Estados Unidos. Su historia, protagonizada por un esclavo negro cristiano, conmovió a millones de lectores. Sin embargo, en los estados del sur fue rápidamente prohibido por su crítica al sistema esclavista. Irónicamente, su lectura fue tan influyente que se dice que cuando Abraham Lincoln conoció a Stowe, le dijo: «Así que usted es la pequeña mujer que escribió el libro que causó esta gran guerra».

2. El origen de las especies, de Charles Darwin

La obra que sentó las bases de la biología evolutiva no solo revolucionó la ciencia, sino que también provocó la furia de muchas instituciones religiosas. Su publicación en 1859 fue vista como una amenaza directa a la visión bíblica de la creación. Fue prohibido o restringido en múltiples países, bibliotecas y universidades religiosas, y sigue siendo rechazado en algunos contextos educativos hasta el día de hoy.

3. 1984, de George Orwell

Irónicamente, una novela que denuncia la censura y el control totalitario ha sido censurada y prohibida en varias ocasiones. 1984 fue vetada en la URSS por su crítica al estalinismo, y también en algunos países occidentales por su contenido “subversivo”. En Estados Unidos fue objeto de controversia en escuelas y bibliotecas públicas durante décadas. En Birmania, por ejemplo, estuvo prohibida hasta 2012.

4. Los versos satánicos, de Salman Rushdie

Pocas obras modernas han sido tan polémicas como esta novela publicada en 1988. Su interpretación irreverente del islam y del profeta Mahoma provocó una ola de protestas a nivel mundial. Irán emitió una fatwa pidiendo la muerte del autor, quien vivió oculto durante años bajo protección británica. El libro fue y sigue siendo prohibido en países como Irán, Pakistán, Egipto y la India.

5. Ulises, de James Joyce

Considerada una de las obras maestras de la literatura moderna, Ulises fue prohibida durante años en Estados Unidos y Reino Unido por “obscenidad”. Su estilo experimental, sus alusiones sexuales y su retrato sin filtros de la mente humana hicieron que fuera perseguido por las autoridades. La novela fue finalmente legalizada en EE. UU. en 1933, tras una histórica batalla judicial que la defendió como obra artística.

6. Lolita, de Vladimir Nabokov

La historia del profesor Humbert Humbert y su obsesión por la joven Dolores Haze escandalizó a medio mundo. Publicada en 1955, fue prohibida en Francia, Reino Unido, Argentina, Nueva Zelanda y Sudáfrica por su tratamiento de la sexualidad y la pedofilia. A pesar (o quizás gracias) a ello, se convirtió en un superventas y en una obra literaria fundamental del siglo XX.

7. El diario de Ana Frank

Aunque pueda parecer increíble, el testimonio de una niña judía escondida durante la ocupación nazi ha sido objeto de censura. En países como Líbano o Irán ha sido vetado por considerarse “propaganda sionista”. También ha sido retirado temporalmente en bibliotecas estadounidenses por tratar temas sexuales o por negacionismo.

8. Las mil y una noches

Esta célebre recopilación de cuentos árabes fue prohibida en Egipto en 1985 por su contenido sexual y supuesta inmoralidad. A lo largo del siglo XX, diversas versiones de esta obra han sido censuradas en muchos países islámicos por razones similares. Paradójicamente, muchas de las ediciones modernas han sido suavizadas, perdiendo parte del contenido original.

9. El Decamerón, de Giovanni Boccaccio

Escrito en el siglo XIV, este conjunto de cuentos que mezcla sátira, erotismo y crítica social fue objeto de censura eclesiástica durante siglos. En pleno Renacimiento, fue perseguido por la Iglesia Católica por su visión burlesca del clero y su lenguaje “licencioso”. No fue hasta el siglo XIX que se popularizó ampliamente en Europa.

10. Rebelión en la granja, de George Orwell

Al igual que 1984, esta fábula alegórica sobre la corrupción del poder fue prohibida en la URSS y en otros países del bloque comunista por su crítica al estalinismo. También fue rechazada en algunos círculos conservadores del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial, por temor a dañar las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, entonces aliada.

02/05/2025 0 comments
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EventosPersonajes

El peso del manto blanco

by Uve Magazine 21/04/2025
written by Uve Magazine

La historia del papado es, en muchos sentidos, un espejo de la historia de Europa. Desde sus orígenes en la clandestinidad cristiana hasta su consolidación como una de las instituciones más longevas y simbólicas de Occidente, el papado ha atravesado imperios, guerras, reformas y revoluciones, resistiendo el paso del tiempo con una capacidad de adaptación sorprendente. Su legado, a menudo envuelto en solemnidad litúrgica, está hecho también de episodios profundamente humanos, con todo lo que ello implica: convicciones y dudas, luces y sombras, grandeza y decadencia. La figura del Papa ha sido mártir, teólogo, estadista, reformador, diplomático, objeto de veneración y, en algunos casos, también de polémica. No hay otra institución que haya concentrado durante tanto tiempo tanto poder simbólico y, a la vez, tantas tensiones con el mundo que pretendía guiar.

Cristo entrega a Pedro las llaves del reino de los cielos (Fresco de la Capilla Sixtina, 1480-1482), Pietro Perugino

El recorrido comienza con San Pedro, considerado el primer Papa, figura apostólica y mártir bajo la persecución de Nerón. En los siglos posteriores, los obispos de Roma fueron líderes espirituales de comunidades perseguidas, sin autoridad formal ni poder político. Aquel cristianismo primitivo era una red frágil de creyentes dispersos, un movimiento más que una estructura, y sus líderes eran, ante todo, testigos de la fe. Fue a partir del siglo IV, tras la legalización del cristianismo por parte del emperador Constantino, cuando la Iglesia se transformó en una institución reconocida y su jerarquía comenzó a cobrar peso dentro del entramado imperial. Con la caída de Roma en el año 476, el obispo de la ciudad —el Papa— pasó a ocupar un lugar central en el vacío de poder que dejó la desaparición de las estructuras civiles. La figura papal, entonces, comenzó a desempeñar un papel que no se limitaba al ámbito espiritual: asumió responsabilidades diplomáticas, jurídicas e incluso administrativas. Uno de los primeros hitos en esta evolución fue el célebre encuentro del Papa León I con Atila en el año 452, cuando el pontífice logró disuadir al líder huno de invadir Roma. Más allá del relato legendario, aquel episodio simboliza el paso del Papa de líder religioso a figura política de alcance continental.

Durante la Edad Media, esa autoridad se expandió notablemente. Los Papas no sólo encabezaban la Iglesia: también ejercían poder sobre territorios concretos —los Estados Pontificios— y sobre reyes, nobles y emperadores. Su palabra podía resolver disputas, validar coronaciones, iniciar guerras o establecer treguas. Fue en este periodo cuando la institución papal adquirió su configuración ceremonial, doctrinal y simbólica, desarrollando un aparato litúrgico, jurídico y visual que reforzaba su centralidad. Papas como Gregorio VII, en el siglo XI, encarnaron el ideal de una supremacía espiritual sobre los poderes temporales. Su enfrentamiento con el emperador Enrique IV, en la llamada Querella de las Investiduras, ilustra el grado de autoridad que el papado reclamaba: no sólo para regir la vida eclesial, sino para interferir en las decisiones de los soberanos europeos. Del mismo modo, Inocencio III, en el siglo XIII, llevó el poder papal a su punto más alto, afirmando que el Papa era menor que Dios, pero superior a cualquier otra autoridad terrenal.

Retrato de León X de Rafael, c. 1519

Sin embargo, esa misma centralidad atrajo también los males del poder. El papado medieval no fue ajeno a las luchas de influencia, el nepotismo y las rivalidades políticas. En determinados periodos, especialmente en el siglo X, el trono de San Pedro se convirtió en moneda de cambio entre familias aristocráticas, dando lugar a una sucesión de pontífices breves, muchos de ellos carentes de formación o carisma, nombrados por conveniencia más que por virtud. Este periodo, a menudo llamado el “siglo de hierro” del papado, dejó una huella profunda en la percepción pública de la institución, que comenzaba a oscilar entre el respeto sagrado y la sospecha de corrupción. La situación se agravó con el llamado Cisma de Occidente en el siglo XIV. Tras un largo periodo en que los Papas residieron en Aviñón, bajo la influencia de la corona francesa, surgieron simultáneamente varios reclamantes al papado: uno en Roma, otro en Aviñón y, finalmente, un tercero en Pisa. La división fue tal que diferentes países y diócesis se alinearon con distintos pontífices. Durante décadas, la cristiandad occidental vivió un desconcierto doctrinal e institucional que socavó de manera profunda la autoridad papal. Fue en este contexto de desgaste cuando estalló la Reforma protestante, uno de los mayores desafíos a la unidad de la Iglesia y, por tanto, al papado. Las críticas de Martín Lutero a la venta de indulgencias y a la corrupción de la curia romana encontraron eco en numerosos sectores descontentos con la deriva institucional. El Papa León X, más preocupado por las obras del Vaticano que por el descontento doctrinal, subestimó el alcance de aquellas denuncias. La ruptura con Roma supuso no sólo una fragmentación del cristianismo europeo, sino también una redefinición del papel del Papa: de líder universal pasó a ser, en muchos territorios, una figura cuestionada e incluso rechazada. La respuesta de la Iglesia fue el Concilio de Trento, que reafirmó el dogma, reformó parte de la disciplina interna y fortaleció el centralismo papal como forma de resistir el avance protestante. A partir de entonces, la figura del Papa se asoció cada vez más a la defensa de la ortodoxia, la vigilancia doctrinal y el control sobre los obispos. La fundación de la Compañía de Jesús y la acción del Santo Oficio fueron dos pilares de esta Contrarreforma, en la que Roma recuperó parte de su influencia pero al precio de una rigidez que limitaría su capacidad de adaptación futura.

Pío XI, Fotografiado por Nicola Perscheid, 1922

En los siglos siguientes, la Iglesia se mantuvo como una gran potencia espiritual, pero el mundo a su alrededor cambió de manera radical. Con la Ilustración, la Revolución francesa y el surgimiento del liberalismo, el poder político del papado se redujo drásticamente. A mediados del siglo XIX, los Estados Pontificios eran ya una anomalía en un continente que caminaba hacia la secularización y la unidad nacional. La unificación italiana, impulsada por Garibaldi y otros líderes, culminó en 1870 con la incorporación de Roma al nuevo Estado italiano. Ese mismo año, el Concilio Vaticano I proclamó el dogma de la infalibilidad papal en materia de fe y moral, una afirmación de autoridad que contrastaba con la pérdida territorial del Papa, convertido a partir de entonces en “prisionero del Vaticano”. Durante casi sesenta años, los Papas se negaron a reconocer la soberanía italiana sobre Roma. La situación cambió en 1929, cuando los Pactos de Letrán, firmados entre Pío XI y Benito Mussolini, reconocieron al Vaticano como Estado independiente. Nacía así una nueva etapa para el papado: sin ejércitos ni tierras, pero con un enorme peso simbólico y una proyección internacional cada vez mayor.

El siglo XX marcó una transformación notable en el modo en que el Papa se relacionaba con el mundo. Con el Concilio Vaticano II, convocado por Juan XXIII en 1959, la Iglesia se abrió al diálogo con la modernidad: se reformó la liturgia, se reconoció la libertad religiosa, se impulsó una visión más pastoral y menos condenatoria del cristianismo. Pablo VI continuó esta línea, convirtiéndose en el primer Papa en viajar por el mundo de forma regular. Pero fue Juan Pablo II quien encarnó con más fuerza este nuevo papado global. Primer pontífice no italiano en siglos, su carisma, su papel en la caída del comunismo y su capacidad comunicativa lo convirtieron en una figura de alcance mundial. Sus numerosos viajes, discursos ante organismos internacionales y relación con los medios de comunicación redefinieron la imagen del Papa como líder espiritual de una humanidad interconectada. Sin embargo, su pontificado también fue objeto de críticas por su enfoque doctrinal rígido en temas como la sexualidad, el papel de la mujer en la Iglesia o la respuesta a los abusos cometidos por miembros del clero.

Su sucesor, Benedicto XVI, teólogo de gran profundidad, adoptó un tono más reservado. Su renuncia en 2013 fue un hecho histórico: no se recordaba una dimisión papal desde hacía siglos. Este gesto abrió la puerta a un nuevo tipo de pontificado. Francisco, primer Papa latinoamericano, jesuita, ha imprimido un estilo pastoral, cercano y preocupado por los márgenes sociales. Ha centrado su discurso en la justicia, la ecología, la pobreza y el diálogo interreligioso. Su pontificado ha generado entusiasmo y también tensiones, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Representa, en muchos sentidos, la complejidad del siglo XXI: un mundo fragmentado, necesitado de referencias morales pero cada vez más escéptico ante las autoridades tradicionales.

La muerte del Papa Francisco, ocurrida hoy en el Vaticano, marca el fin de una etapa particularmente significativa de ese largo diálogo.  Su figura será recordada no sólo por sus gestos de cercanía, sus discursos en defensa de la dignidad humana o su compromiso con la justicia social y la ecología, sino también por haber mantenido viva la tensión entre tradición y renovación que ha definido al papado desde sus orígenes. Con su fallecimiento, se cierra un capítulo esencial en la historia de una institución que, desde hace dos mil años, se reinventa sin cesar en el corazón del tiempo.

21/04/2025 0 comments
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Literatura

Sylvia Plath entre la intensidad y la creación

by Sara Petricor 11/02/2025
written by Sara Petricor

Sylvia Plath encarna la complejidad de una mente brillante atrapada en el contraste entre el mundo interior y las expectativas externas. Su obra no puede desligarse de su vida, pues la una nutrió a la otra con una intensidad pocas veces vista en la literatura del siglo XX. Poeta, novelista, madre, esposa y eterna buscadora de una identidad que le permitiera existir sin los corsés de su tiempo, su legado es el resultado de una lucha constante entre la genialidad y el dolor.

Desde su infancia, la relación con su madre y la pérdida temprana de su padre marcaron su desarrollo emocional y creativo. En su escritura temprana ya se evidenciaba la obsesión por la perfección, una autoexigencia que la llevaría tanto al éxito académico como a crisis emocionales. Su incursión en la literatura comenzó con poemas y cuentos que revelaban una mente minuciosa y detallista, siempre en busca de reconocimiento y validación.

Durante sus años universitarios en Smith College, destacó como una estudiante brillante, aunque sus diarios revelan la presión que sentía por cumplir con las expectativas impuestas por la sociedad y por ella misma. La dualidad entre la joven socialmente aceptable y la artista atormentada se acentuó con el tiempo. Fue en este período cuando sufrió su primera gran crisis depresiva, reflejada en La campana de cristal, una novela que disecciona el impacto de la rigidez social en la mente de una joven talentosa pero alienada.

El encuentro con Ted Hughes en Cambridge fue un punto de inflexión en su vida. La pasión con la que se entregó a su relación con Hughes parecía reflejarse en su producción poética. Sin embargo, la complejidad de su carácter y la dificultad de compartir su espacio creativo con otra figura literaria fuerte generaron tensiones que no tardaron en convertirse en conflictos irreconciliables.

La maternidad trajo consigo un nuevo dilema: la lucha entre su identidad como madre y su necesidad de escribir. Si bien su vida familiar le proporcionó momentos de felicidad, también intensificó su sensación de pérdida de sí misma. Su poesía se tornó más oscura, más descarnada, y alcanzó una calidad sin precedentes en los meses previos a su muerte. Ariel, su obra póstuma, es testimonio de una voz que se alzó contra el mundo con una fuerza arrolladora y una honestidad radical.

La producción literaria de Sylvia Plath es vasta y compleja, marcada por una evolución constante de su estilo y sus temáticas. The Colossus and Other Poems (1960), su primer poemario, exhibe una técnica depurada y un dominio del lenguaje que ya anticipaban su grandeza. Sin embargo, es en Ariel (1965) donde su poesía alcanza una intensidad feroz y descarnada, explorando temas como la muerte, la identidad y la maternidad con imágenes impactantes y un ritmo cortante que redefine la lírica contemporánea. Su novela La campana de cristal (1963), con tintes autobiográficos, retrata la lucha de una joven contra las imposiciones sociales y la enfermedad mental, convirtiéndose en un referente del realismo psicológico. Sus diarios y correspondencia, publicados póstumamente, arrojan luz sobre el proceso creativo y la angustia existencial que marcaron su vida, consolidando su figura como una de las voces más relevantes del siglo XX.

Las circunstancias de su muerte no pueden desvincularse de su arte, pero reducir su legado a su trágico final sería injusto. Sylvia Plath fue más que una poeta atormentada; fue una escritora visionaria cuya obra sigue inspirando a generaciones de lectores que encuentran en sus palabras un espejo de su propia vulnerabilidad y fuerza.

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ArteEventos

Guardi y Venecia en el Thyssen

by Uve Magazine 04/02/2025
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El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta por primera vez en Madrid la colección completa de obras de Francesco Guardi perteneciente al Museo Calouste Gulbenkian. Gracias a un acuerdo de colaboración entre ambas instituciones, del 3 de febrero al 11 de mayo de 2025, los visitantes podrán disfrutar de 18 óleos y un dibujo del pintor veneciano, el artista más representado en la colección del financiero armenio Calouste Sarkis Gulbenkian (1869-1955).

Guardi y la veduta veneciana

Miembro de una familia de pintores, Francesco Guardi (1712-1793) se formó en el taller familiar junto a su hermano mayor, Gianantonio. Durante sus primeros años se dedicó a la pintura de temas religiosos e históricos, pero fue en su madurez cuando se especializó en la veduta, la representación de paisajes urbanos. Influenciado por Canaletto, Guardi evolucionó su estilo a través de una pincelada suelta y vibrante, logrando una atmósfera más poética e idealizada que la de su predecesor.

Las obras expuestas, fechadas entre 1765 y 1791, muestran distintos rincones de Venecia, desde vistas icónicas como el Puente de Rialto o el Palacio Ducal, hasta celebraciones populares como la Fiesta de la Ascensión. También incluyen escenas de los alrededores de la ciudad y caprichos arquitectónicos, ejemplos de su libertad creativa en la composición paisajística.

Un recorrido por la Venecia de Guardi

La exposición, comisariada por Mar Borobia, se divide en dos secciones: “La ciudad y sus fiestas” y “Terraferma y los caprichos”, y se exhibe en tres salas de la colección permanente del Thyssen.

En las salas 13 y 14 se presentan escenas festivas y panoramas urbanos que reflejan la animación y el esplendor de Venecia en el siglo XVIII. Entre las piezas más destacadas se encuentran La fiesta de la Ascensión en la plaza de San Marcos (h. 1775), en la que el pintor plasma con pinceladas rápidas el bullicio de la celebración.

Otro lienzo significativo es La partida del Bucintoro (h. 1765-1780), que capta la salida de la galera de los dux desde la dársena veneciana. Asimismo, Regata en el Gran Canal (h. 1775) y El puente de Rialto según el proyecto de Palladio (h. 1770) ofrecen diferentes perspectivas de la ciudad.

Otras obras que completan esta sección incluyen El Canal de Giudecca con la Iglesia de Santa Marta (h. 1770-1780), Pórtico con figuras (h. 1778), El pórtico del Palacio Ducal (h. 1778) y El Gran Canal junto al puente de Rialto (h. 1780-1790), todas representaciones que revelan la maestría de Guardi en la creación de atmósferas vibrantes.

Terraferma y los caprichos

La segunda sección, en la sala 15, exhibe la faceta más libre e imaginativa del pintor. Su pincelada suelta y expresiva captura el paso del tiempo y el deterioro arquitectónico con un tono melancólico. Obras como Capricho con arco romano en ruinas y templo circular (h. 1770-1780) muestran su talento para la composición idealizada.

El interés de Guardi por la vida cotidiana se refleja en Las compuertas en Dolo (h. 1774-1776), donde retrata la actividad del río Brenta. Asimismo, La isla de San Giorgio Maggiore (h. 1790) es un bello ejemplo de su visión de la arquitectura veneciana.

Un legado compartido

La exposición culmina con dos obras clave: Regata en el Gran Canal junto al puente de Rialto (h. 1791) de Giacomo Guardi, hijo del artista, y Il Bucintoro (h. 1745-1750) de Canaletto, prestada por la Colección Thyssen-Bornemisza al Museu Nacional d’Art de Catalunya. Esta última obra sirvió de inspiración para Guardi en una de sus composiciones más emblemáticas.

Esta muestra representa una oportunidad única para admirar el genio de Francesco Guardi y su visión de Venecia en un contexto inigualable, el Museo Thyssen-Bornemisza, donde la tradición y la modernidad se encuentran en un diálogo continuo sobre el arte y la historia.

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ArteMúsicaPersonajes

Mata Hari, la leyenda de una mujer fatal

by Uve Magazine 07/08/2024
written by Uve Magazine

Margaretha Geertruida Zelle, más conocida como Mata Hari, fue una bailarina, cortesana y espía neerlandesa que se convirtió en un ícono de la “mujer fatal” durante más de un siglo. Detrás de su fascinante imagen de bailarina exótica y espía seductora, se oculta una vida marcada por tragedias y malentendidos que la llevaron a un destino trágico. Desde sus primeros días en el norte de los Países Bajos, Margaretha se destacó por ser una persona excepcional: llamativa, audaz y con un talento innato para los idiomas.  Triunfó en Europa con sus danzas brahmánicas y orientales, pero durante la Primera Guerra Mundial, su vida dio un giro drástico cuando realizó labores de espionaje a favor de Alemania. Detenida por las fuerzas francesas, fue declarada culpable de espionaje y traición, condenada a muerte y ejecutada por fusilamiento en la fortaleza de Vincennes.

A los 18 años, buscando aventuras y desesperada por escapar de su situación, respondió a un anuncio matrimonial del capitán Rudolph MacLeod, un militar veinte años mayor. En 1895, se casaron y se trasladaron a Java, donde la vida matrimonial resultó ser un infierno. MacLeod, alcohólico y adúltero, la maltrataba. Tuvieron dos hijos, Norman-John y Louise Jeanne, pero la tragedia los golpeó cuando Norman-John murió envenenado. La relación se deterioró completamente y en 1902 se separaron, dejando a Margaretha en una situación realmente complicada por las dificultades vividas en las Indias. Fue entonces cuando comenzó a reinventarse como una nueva y sorprendente mujer.

En 1905, una bailarina exótica que se hacía llamar Mata Hari –nombre que en malayo significa “ojo del día”– irrumpió en la escena parisina con una actuación en el Musée Guimet. Vestida con un atuendo transparente y seductor, presentó danzas supuestamente sagradas que cautivaron a la audiencia. Sus relatos de lujuria, celos, pasión y venganza la convirtieron en la mujer más glamurosa y deseada de París, frecuentada por aristócratas, diplomáticos y militares.

Mata Hari 1910

Durante la Primera Guerra Mundial, los Países Bajos se mantuvieron neutrales, permitiendo a Zelle cruzar fronteras libremente. Para evitar los campos de batalla, viajaba entre Francia y los Países Bajos pasando por España y Gran Bretaña, lo que llamó la atención de las autoridades. Su relación con Vadim Maslov, un joven piloto ruso, intensificó su implicación en actividades sospechosas. Maslov, herido gravemente en combate, llevó a Zelle a solicitar permiso para visitarlo en el frente, siendo obligada por agentes del Deuxième Bureau a espiar para Francia a cambio de este privilegio.

Antes de la guerra, Zelle había actuado como Mata Hari ante el príncipe heredero Guillermo de Prusia. El Deuxième Bureau pensó que podría obtener información seduciéndolo. Sin embargo, su participación fue mínima y la propaganda alemana promovió una imagen exagerada del príncipe como un gran guerrero. En realidad, era conocido por ser un mujeriego y fiestero, sin mucha influencia en la dirección del ejército. Ladoux, su contacto en el Deuxième Bureau, más tarde se convertiría en uno de sus principales acusadores.

Su fama y sus conexiones con altos funcionarios militares y políticos la convirtieron en un blanco fácil durante tiempos de guerra. En el otoño de 1915, cuando se encontraba en La Haya, la exótica bailarina recibió la visita de Karl Kroemer, cónsul honorario de Alemania en Ámsterdam, quien le ofreció 20.000 francos a cambio de espiar para Alemania. Ella tomó esa suma, considerándola una compensación por los abrigos de piel, joyas y dinero que los alemanes le habían confiscado tras el estallido de la guerra, pero, según aseguró ella misma, no desempeñó el trabajo.

En noviembre de 1916, fue arrestada en Falmouth y llevada a Londres, donde fue interrogada por sir Basil Thomson. Afirmó trabajar para el Deuxième Bureau, aunque no está claro si mintió o si las autoridades francesas la estaban utilizando sin reconocerlo. Más tarde, en Madrid, intentó concertar una reunión con el príncipe heredero, lo que la llevó a ofrecer información a los alemanes, aunque sus motivos no están claros. En enero de 1917, los mensajes interceptados identificaron a Mata Hari como la espía H-21. Estos mensajes fueron diseñados para exponerla y facilitar su arresto por los franceses.

Mata Hari, Paris 1905, Museum Guimet

Para finales de enero de 1917, Mata Hari estaba cada vez más ansiosa. Ladoux no solo la había traicionado, sino que tampoco le había pagado. La falta de noticias de Vadime aumentaba su preocupación, temiendo que hubiera sido herido. Se estaba quedando sin dinero y tuvo que mudarse a hoteles cada vez más económicos en París. El 12 de febrero de 1917 se emitió una orden de arresto contra Mata Hari, acusándola de espionaje a favor de Alemania. Al día siguiente, fue arrestada, su habitación fue registrada y sus pertenencias fueron confiscadas. El encargado de interrogarla fue Pierre Bouchardon, juez instructor del Tercer Tribunal Militar, conocido por su severidad y su enemistad hacia las mujeres “inmorales”. En su diario, Bouchardon expresó su profundo desprecio por las “devorahombres” como Mata Hari. Ordenó que fuera aislada en la prisión más horrenda de París: Saint-Lazare.

Las condiciones en la prisión de Saint-Lazare no eran las mas adecuadas,  las celdas se encontraban infestadas de pulgas, ratas, y otras alimañas, la comida era deleznable.  Se le negó el acceso a sus pertenencias personales, incluida su medicación para la sifilís. Pudo comunicarse esporádicamente con su abogado, Édouard Clunet,  pero este carecía de experiencia en juicios militares. 

Durante su juicio, las pruebas en su contra eran principalmente manipuladas o circunstanciales. El capitán Pierre Bouchardon, su interrogador principal, utilizó su carácter y vida personal para condenarla, ignorando la falta de pruebas concluyentes. A lo largo del juicio, Mata Hari defendió su inocencia, declarando su amor por Francia y negando haber proporcionado información significativa a los alemanes.

Mata Hari ha sido recordada como una espía seductora, pero la realidad es más compleja. Fue una mujer atrapada por las circunstancias, cuya vida y muerte fueron manipuladas por los intereses políticos y militares de su tiempo. En sus propias palabras: “No sé si en el futuro se me recordará, pero si así fuera, que nadie me vea como a una víctima sino como a alguien que nunca dejó de luchar con valentía y pagó el precio que le tocó pagar”. Su historia es un recordatorio de cómo las apariencias pueden engañar y cómo la lucha por la supervivencia puede llevar a decisiones desesperadas. Mata Hari sigue siendo una figura legendaria, pero también una trágica víctima de su propia leyenda y de las maquinaciones de aquellos que la utilizaron.

Mata Hari 1905, Walery, París
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Personajes

Naipes y barajas. Heraclio Fournier

by Clara Belmonte 21/07/2024
written by Clara Belmonte

Heraclio Fournier González fue una figura emblemática en la industria de los naipes. Nacido el 2 de marzo de 1849 en Burgos, España, Fournier fue un innovador impresor y empresario que fundó la empresa Naipes Heraclio Fournier S.A. 

El origen de los naipes, aunque envuelto en misterio, probablemente se remonta a la China del siglo XIV, desde donde se difundieron a través de la Ruta de la Seda. Los naipes chinos se utilizaban inicialmente para predecir el futuro y estaban asociados a los cuatro elementos naturales: tierra, aire, agua y fuego.

Para encontrar la primera baraja española documentada, hay que remontarse a 1390, en Sevilla. Actualmente, esta baraja se encuentra en el Museo Fournier en Álava. Los naipes españoles ya tenían los cuatro palos que conocemos hoy en día: oros, copas, espadas y bastos. Estos palos representaban a los principales estamentos de la sociedad medieval: los comerciantes, el clero, la nobleza y los siervos, respectivamente. La baraja original constaba de 48 cartas, 12 consecutivas por cada palo, numeradas del 1 al 9 y tres figuras. Sin embargo, hoy en día solo se conservan 40 unidades de esta baraja original.

A lo largo de los siglos, la baraja española ha sido utilizada en numerosos juegos de cartas, como el Cinquillo, la Siete y media, el Chinchón, la Brisca, el Mus, el Burro y el Tute, entre otros. Estos juegos no solo han sido una fuente de entretenimiento, sino también una parte integral de la cultura y tradición española.

La evolución de la baraja española no ha sido estática. Aunque los palos y el número de cartas han permanecido constantes, la simbología ha cambiado. Originalmente, se eliminaron los arcanos mayores y se añadieron la sota, el caballo y el rey. La versión de la baraja que hoy conocemos fue creada por Fournier en 1870. Este diseño fue premiado en la Exposición Universal de París. 

La historia de los Fournier en España comenzó con François Fournier, abuelo de Heraclio, quien emigró de Francia en 1785 para escapar del clima prerevolucionario. Se estableció en Burgos, donde su familia prosperó. François se casó con María de Reoyo, y su descendiente, Heraclio Fournier González, junto con su hermano Braulio, comenzó la fabricación de naipes bajo la marca “Fournier Hermanos”. Debido al éxito de la empresa, los hermanos se separaron y Heraclio se trasladó a Vitoria, donde estableció un taller de litografía en 1870. El negocio de Heraclio Fournier prosperó rápidamente. En 1875, decidió apostar por nuevos métodos de impresión y modelos gráficos. Dos años después, en 1877, encargó al profesor Emilio Soubrier y al pintor Ignacio Díaz de Olano el diseño de una baraja que, bajo su dirección, se convirtió en el precursor del actual naipe español. Este diseño, con algunas modificaciones realizadas por el pintor Augusto Rius es el que aún se encuentra en el mercado hoy en día.

El éxito y la innovación de Naipes Heraclio Fournier no se limitaron solo a la producción de naipes. La empresa también se destacó por su compromiso con la comunidad y sus empleados. Introdujo nuevas tecnologías como líneas telefónicas y máquinas de vapor, y creó la “Sociedad de Socorros a Enfermos” para brindar asistencia a su personal, muchas de ellas mujeres conocidas como las naiperas de Fournier. Este compromiso con el bienestar de sus empleados fue una característica distintiva de su empresa.

Tras la muerte del fundador en 1916, su mujer y su hija continuaron la expansión de la empresa. Su nieto, Félix Alfaro Fournier, tomó posteriormente las riendas del negocio, iniciando una colección de naipes que se exhibe en el Museo Fournier de Naipes de Álava, adquirido más tarde por la Diputación Foral de Álava.

Fábrica de naipes de H. Fournier
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AgendaEventosMúsica

Momentos Alhambra | Tardes Thyssen 2024

by Uve Magazine 14/06/2024
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Del 21 de junio al 28 de septiembre de 2024, regresan los  conciertos a las Terrazas del Museo Thyssen con una nueva edición de #TardesThyssen, patrocinada por Cervezas Alhambra. Bajo el título “Desde las Lindes”, el ciclo de 2024 ofrecerá diez actuaciones musicales de artistas nacionales e internacionales, abarcando una amplia gama de géneros, desde folk y R&B hasta electrónica, flamenco, jazz y pop.

Los conciertos se llevarán a cabo los viernes y sábados de junio y septiembre a las 20h, y como en ediciones anteriores, la entrada es libre hasta completar aforo.

Diversidad Sonora en el Corazón del Arte

La programación de esta edición busca acercar al público propuestas con identidades sonoras diversas, presentando músicas tradicionalmente consideradas periféricas y que ahora se sitúan en el centro del escenario. Esta integración de música y arte se ve reflejada en la selección de diez obras de la exposición “La memoria colonial en las colecciones Thyssen-Bornemisza”, que estarán vinculadas a cada concierto.

Calendario de Actuaciones

21 de junio | Çantamarta x Joven con vestido japonés. El quimono

Çantamarta, un trío formado por dos músicos españoles y uno venezolano, ofrece un cruce de fronteras musicales con influencias del R&B, Neo-Soul, hip hop y house, enriquecido por elementos caribeños.

22 de junio | Calequi y las Panteras x Jinete árabe

Javier Calequi, junto a Lauri Revuelta y Luisa Corral, nos invita a un viaje sonoro por América, con ritmos y armonías latinas, folk y pop.

28 de junio | Queidem x Dos desnudos femeninos en un paisaje

Queidem, alquimista del transformismo pop, explora paisajes emocionales a través de instrumentaciones delicadas y viscerales.

29 de junio | Edu Requejo x El rastro perdido

El barcelonés Edu Requejo nos enfrenta al caos y la diversidad global con su mezcla de jazz, trap, pop y música antillana.

13 de septiembre | Yerai Cortés x Mujer en un diván

Yerai Cortés, destacado en el panorama flamenco nacional, expresa su arte con la guitarra española, combinando raíces gitanas y virtuosismo técnico.

14 de septiembre | Alex Conde Trio x Retrato de un hombre de la isla de Dominica

Este trío de jazz, compuesto por piano, contrabajo y batería, fusiona el flamenco con una técnica impecable y composiciones sorprendentes.

20 de septiembre | Los Sara Fontán x Franzi ante una silla tallada

El dúo Los Sara Fontán ofrece una poderosa mezcla de post rock, electrónica e improvisación, explorando el diálogo entre percusión y violín.

21 de septiembre | Marina Gallardo x La toilette

Marina Gallardo presenta una fusión de pop y folk-rock, con momentos de suavidad acústica y explosiones de guitarra eléctrica.

27 de septiembre | Skygaze x La cala

Skygaze apuesta por la experimentación compositiva con una fuerte presencia electrónica, abarcando hip hop, house, jazz, soul y funk.

28 de septiembre | Carly Gibert x Pesca en el estrecho de Long Island a la altura de New Rochelle

Carly Gibert, artista y cantautora, cautiva con su voz única y su capacidad para fusionar hip hop, R&B y funk en una experiencia multicultural y bilingüe.

14/06/2024 0 comments
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EventosMúsicaSin categoría

Eurovisión como espejo de la sociedad

by Clara Belmonte 12/05/2024
written by Clara Belmonte

En una edición marcada por la controversia y el drama, Eurovisión ha sido testigo de momentos que han oscilado entre el júbilo artístico y la tensión política. Este año, Nemo, el representante de Suiza, conquistó el escenario y se alzó con el primer puesto gracias a su canción “The Code”, acumulando un  total de 591 puntos entre jurado y televoto. Por otro lado, el dúo alicantino Nebulossa, con su canción “Zorra”, se quedó en el puesto 22 con 30 puntos, en una noche que definitivamente dejó huella en la historia del festival por más razones que la música.

La edición de este año estuvo plagada de polémicas, comenzando con la expulsión del representante de Países Bajos, Joost Klein, tras un lamentable incidente de violencia. Además, la participación de Israel en medio de un clima geopolítico tenso añadió una capa de discordia que resonó más allá de las melodías. Las protestas en apoyo a Palestina, intensificadas por la presencia de la activista climática Greta Thunberg entre los detenidos durante una manifestación, mostraron cómo Eurovisión se convierte en un escenario donde se reflejan las tensiones globales.

Representante de Suiza en Eurovisión 2024

Historia

El Festival de Eurovisión fue inspirado por el Festival de Música de San Remo en Italia, y fue propuesto por el Comité de Programa de la Unión Europea de Radiodifusión. El objetivo era simple pero ambicioso: crear un evento que pudiera ser transmitido simultáneamente a todos los países miembros, utilizando la tecnología emergente de la televisión. El primer festival se llevó a cabo en Lugano, Suiza, en 1956, con solo siete países participantes que presentaron un total de catorce canciones. Desde entonces, el festival ha crecido en tamaño y en espectáculo, convirtiéndose en un evento anual que millones de personas esperan con anticipación.

Evolución del Festival

A lo largo de los años, Eurovisión ha experimentado numerosos cambios y adaptaciones. Desde la introducción del famoso sistema de votación, que ha evolucionado desde un panel de jueces a votaciones telefónicas y en línea abiertas al público, hasta la ampliación del número de países participantes, incluyendo naciones no europeas como Israel y Australia. Cada año, el festival se reinventa a sí mismo, presentando nuevas reglas y formatos que mantienen el interés y la relevancia del concurso.

Más que un mero concurso de canto, Eurovisión se ha convertido en una plataforma para la expresión cultural y política. Las canciones y los actos a menudo reflejan los problemas sociales y políticos contemporáneos, desde la paz y la unidad hasta los derechos humanos y la inclusión. Un ejemplo emblemático es la victoria de Conchita Wurst en 2014, que se convirtió en un símbolo global de la diversidad y la aceptación de la comunidad LGBTQ+. Además, el festival ha servido como un trampolín para que muchos artistas lancen carreras internacionales exitosas, reforzando la idea de que la música es un lenguaje universal que puede trascender las barreras nacionales.

Desafíos y Críticas

A pesar de su éxito y popularidad, Eurovisión no ha estado exento de críticas y controversias. Algunos críticos argumentan que el festival a menudo favorece la espectacularidad sobre la calidad musical, y que el sistema de votación puede estar influenciado por la política y las alianzas entre países. Además, la inclusión de países fuera de Europa ha suscitado debates sobre la identidad y los límites del festival. No obstante, estos desafíos han contribuido al dinamismo y la constante evolución de Eurovisión, asegurando que el festival permanezca relevante y su audiencia diversa.

12/05/2024 0 comments
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