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Entrevistas

EntrevistasLiteratura

Una tarde entre libros con Jorge Ordaz

by Beatriz Menéndez Alonso 08/04/2026
written by Beatriz Menéndez Alonso

«La realidad no siempre necesita ser transformada: basta con mirarla desde el ángulo preciso para que revele su parte más extraña»

Memorias de un magnetizador

Mi encuentro con el escritor Jorge Ordaz tuvo lugar un sábado de principios de marzo, a una hora que ya de por sí contiene algo de poético: las cinco de la tarde. Hay horas que parecen escritas para ciertas experiencias, con una luz que inclina el tiempo y una quietud que ralentiza el pulso cotidiano; la de aquel sábado, sin duda, pertenecía a los libros y a las palabras compartidas

El escenario no podía ser más propicio: la librería La Tercera Palabra, un espacio que trasciende su función comercial para convertirse en un lugar de permanencia. No es solo una librería: es un ámbito donde la lectura adquiere una dimensión casi íntima, ajena al ritmo apresurado del exterior.

Tengo el privilegio — cada vez más valioso— de compartir amistad con sus dueños, Lara y Juan, que aquella tarde nos abrieron las puertas en su día de descanso. No es un gesto menor: una librería cerrada al público es otra cosa. No es solo un espacio sin ruido, es un espacio que se recoge sobre sí mismo, que cambia de naturaleza.

Hay algo casi íntimo —casi doméstico— en recorrer una librería vacía. Los lomos dejan de ser un catálogo y se convierten en una suerte de paisaje. Uno no busca: se deja llevar. Los títulos aparecen como señales, como guiños discretos. Y en ese deambular sin rumbo preciso comienza, sin que nadie lo anuncie, la conversación.

Antes de sentarnos, nos movemos despacio entre las estanterías, casi con una especie de respeto intuitivo, como si caminar entre libros exigiera otra velocidad, otra forma de estar. Jorge se detiene aquí y allá, reconoce títulos, los comenta al paso.

Mientras se suceden las fotografías —discretas, sin interrumpir el ritmo de la tarde— y se descorcha una botella de vino blanco, gentileza de mi amigo José María Martínez Parrondo, el tiempo parece adoptar otra cadencia. El vino no irrumpe: acompaña.

Imagen de José Antonio Pernia

Nos detenemos en la sección de literatura inglesa. Jorge toma un libro, lo hojea, lo deja, toma otro. Y entonces aparece un nombre que, hasta ese momento, no formaba parte de mi mapa lector: Anita Brookner. Hay en ese gesto —el de señalar un libro, el de compartir una lectura— una forma de complicidad que solo se da entre lectores.

Salgo de allí con Hotel du Lac bajo el brazo, sin saber todavía que será un descubrimiento luminoso.

Hablamos de La Tribuna, de Emilia Pardo Bazán, a quien redescubro en una reciente y cuidada edición de UVE BOOKS. Ordaz apunta entonces algo que resuena: nadie, en su época, se hubiesse atrevido a escribir una novela con semejante carga social y crítica. Quizá —dice— Benito Pérez Galdós podría haberlo hecho. Pero no lo hizo. Lo hizo ella.

Así comienza esta conversación: rodeado de su obra, casi toda publicada por la editorial Pez de Plata. Solo La mariposa en el mapa escapó a esta editorial, pero la mayoría de sus novelas descansan allí, como testigos silenciosos de una trayectoria constante, íntima y prolífica.

 

Pregunta: ¿Cómo te sientes al estar entre estos volúmenes, que representan tantos años de tu trabajo y de tu evolución como escritor, observando cómo cada libro refleja no solo un momento de tu carrera, sino también un fragmento de tu vida, de tus lecturas y de tus obsesiones literarias?

Jorge Ordaz: La verdad es que es un sentimiento extraño, un poco abrumador, porque uno no siempre es consciente del volumen de obra que ha generado hasta que lo ve frente a sí. Casi todos los libros están publicados por Pez de Plata, salvo La Mariposa en el mapa, que salió en otra editorial. Pero sí, al verlos alineados, uno tiene la impresión de que es mucha obra; cada libro es como un pequeño mundo encapsulado, con su propio ritmo, sus obsesiones, sus errores y sus aciertos. Me pregunto muchas veces: “¿Me ha dado tiempo a hacer todo esto?”. La respuesta, claro, es que sí, pero hay un matiz: mis libros son relativamente cortos, y eso ayuda a que pueda mantener un ritmo de publicación constante. En comparación con novelas actuales que superan las 500 o 700 páginas, los míos son más comedidos; incluso El fuego y las cenizas, que es el más largo, no alcanza las 300 páginas.

 

Jorge Ordáz en la Librería La Terecera Palabra en Oviedo. Imagen de José Antonio Pernia

Pregunta: ¿Crees entonces que la extensión de un libro tiene que ver con la calidad de la obra, o más bien con el estilo y el ritmo del autor? ¿Piensas que una novela excesivamente larga podría desvirtuar la esencia de tu escritura, o que incluso la riqueza de una obra no se mide por la cantidad de páginas sino por la intensidad que transmite?

Jorge Ordaz: Exactamente, no creo que la longitud defina la calidad de una obra. Para mí, si me pidieran escribir una novela de 500 páginas, probablemente no podría. Mi estilo no se presta a la sobrecarga descriptiva. En novelas largas, normalmente uno debe introducir extensas descripciones para sostener la narrativa, y yo prefiero sintetizar, dar pinceladas, sugerir más que mostrar en exceso. La extensión siempre debe ir de la mano del ritmo y del estilo que buscas, no al revés. Otros autores tienen facilidad para extenderse y recrearse en largas escenas descriptivas; yo busco la precisión y la intensidad. Creo que cada escritor debe respetar su propia voz, la escritura funciona como un espejo: refleja lo que puedes y quieres hacer, y traicionarte a ti mismo, haciendo algo que no te nace, rara vez funciona.

Pregunta: Jorge, muchos de tus libros parecen nacer de tus pasiones personales y de tus aficiones, como la música y la ópera en Bella Donna, donde reconstruyes la vida de una cantante del belcanto, o el mar como escenario recurrente en tus aventuras, desde La Perla de Oriente hasta otras novelas que exploran rutas marítimas y tradiciones mediterráneas. Incluso tu interés por la geología y la paleontología dio lugar a la idea de un personaje cazador de dinosaurios en El Cazador de Dinosaurios. ¿Podrías hablarnos de cómo estas pasiones personales influyen en tu proceso creativo y cómo logras convertir tus intereses en escenarios, personajes y tramas literarias que al mismo tiempo sean rigurosos, atractivos y sorprendan al lector? Además, ¿crees que esta afinidad con tus propios temas te permite explorar mundos más auténticos y cercanos a ti, o representa también un desafío para no caer en la repetición o el exceso de detalle especializado?

Jorge Ordaz: La creación de una novela comienza con una idea, pero no basta solo con eso. Primero surge un tema que me interesa explorar, algo que me genere ganas de escribir y de investigar. A partir de ahí, hay que situar la época, la trama, definir personajes y documentarse. La documentación es fundamental; muchas veces ocupa más tiempo que la propia escritura. Por ejemplo, en Memorias de un magnetizador, tuve que estudiar frenología y sumergirme en el mundo del esoterismo para poder dar verosimilitud a la historia, aunque el libro no pretende ser un tratado científico. De manera similar, en Las confesiones de un bibliófago exploré con detalle el universo de los bibliófilos, un mundo pequeño pero apasionante, donde los libros se valoran más como objetos de colección que como simples textos de lectura. Otros temas coinciden con mis aficiones que han marcado profundamente mi manera de escribir y la elección de los temas. Cuando abordo un proyecto, parto de algo que me interesa de manera genuina; si no hay un motor personal, es difícil mantener la energía necesaria para desarrollar una novela.

Lo mismo sucede con mi formación científica y la Geología. La idea de un paleontólogo que busca dinosaurios me permitió crear El Cazador de Dinosaurios, un personaje que mezcla aventura, rigor científico y un cierto espíritu de exploración al estilo de un Indiana Jones, pero con base en conocimiento real. Mi formación me impone respeto por los detalles: los datos geológicos, la paleontología, la historia natural deben ser correctos, aunque estén envueltos en una narrativa de ficción. Esa combinación de rigor y creatividad me gusta; creo que ofrece al lector un viaje verosímil pero sorprendente.

Al final, escribir sobre mis intereses me permite crear mundos ricos y coherentes, pero también me obliga a ser disciplinado. Debe haber un equilibrio entre la pasión personal y la mirada del lector, entre lo que a mí me fascina y lo que hace avanzar la trama. Esa tensión, lejos de limitarme, me motiva; cada novela es un ejercicio de precisión, imaginación y estilo. Y es precisamente esa autenticidad —el hecho de que los temas coincidan con mis propios intereses— la que creo que da a mis libros un pulso más cercano, más vivido, sin sacrificar la aventura ni el misterio que toda buena narrativa requiere.

Pregunta: Otro de tus intereses es el cine, especialmente de los años 40, 50 y 60. ¿Cómo influye en tu narrativa?

Jorge Ordaz:  Efectivamente otra de mis grandes pasiones es el cine, y al pensar en posibles novelas, me atrae la idea de explorar ese mundo desde dentro, pero no desde la perspectiva de los actores, sino de todo lo que queda detrás de la pantalla. Los guionistas, los técnicos, los personajes que aparecen solo en los créditos… Ese universo que para muchos permanece invisible me resulta fascinante. Me interesa especialmente el cine de las décadas de los 40, 50 y finales de los 60, que para mí constituye una época espléndida, llena de creatividad y riesgo estético. Últimamente, por comodidad, veo mucho cine en plataformas digitales, pero la mayor parte del cine contemporáneo no me interesa; lo que realmente me apasiona es aquel que viví cuando era niño, las películas que quedan grabadas en la memoria y que, al revisarlas años después, conservan intacta su fuerza y su magia.

Recuerdo con claridad cuando iba al cine de niño en Barcelona: no había móviles, internet ni televisión, y para mí, ir al cine era una verdadera diversión. En el colegio, los jueves por la tarde eran libres y nos llevaban a los cines de barrio: empezaban a las cuatro con dos películas seguidas y salíamos a las siete y media. Normalmente proyectaban primero la película “mala” en blanco y negro, normalmente española y luego la “buena” en color y americana. Durante la función, nos daban nuestra merienda; eran tardes que hoy me parecen idílicas y completamente diferentes al cine de ahora. Me fascinaban aquellas películas que, aunque en el momento parecieran corrientes, conservaban intacta su fuerza y se convertían en un pequeño tesoro de cine clásico en mi memoria.

La literatura funciona de manera muy parecida. Los libros que lees en la infancia y en la adolescencia te marcan de un modo especial; algunos los vuelves a leer y mantienen intacta su fascinación, mientras que otros se deslizan entre los dedos con el tiempo. Yo pertenezco a la generación de Las aventuras de Guillermo, un muchacho travieso y un poco malote, protagonista de varias series de libros infantiles. Allí se hablaba, por ejemplo, de pasteles de jengibre, algo que ahora parece muy cercano, pero que para mi imaginación infantil era absolutamente seductor y exótico. Hay libros que es mejor no volver a tocar, porque los recuerdos y la experiencia de la lectura los han hecho perfectos; otros, aunque los leas muchas veces, conservan intacta su fuerza; y algunos, quizá, se caen un poco de las manos, pero aun así forman parte inseparable de tu educación literaria y emocional.

Pregunta: Hablando de tus primeros libros, como Gabinete de Ciencias Asturales, que es una colección de relatos cortos que escribiste junto a tu colega Biólogo Juan Luis Martínez de la Universidad, y con quien coincidías en muchos gustos literarios… Cuéntanos un poco de los ingredientes de tu manera de hacer, tu modus operandi.

Jorge Ordaz: Sí, esos relatos fueron realmente un punto de partida. Mi manera de trabajar se ha ido definiendo con el tiempo, pero hay tres elementos que siempre están presentes: la ironía, el humor y una erudición que puede ser genuina o construida para la historia. Ese libro, de hecho, ya representaba mi forma de escribir y coincidía bastante con el estilo de Luis, mi compañero. Empecé por el relato corto, que es un territorio muy exigente, mucho más de lo que la gente cree.

Pregunta: La literatura es seducción. ¿Cómo seduces al lector desde la primera línea?

Jorge Ordaz: Eso es complicado. La verdad es que nunca sabes cómo va a responder el lector, pero lo primero es convencerte a ti mismo. Si lo que escribes te convence y estás seguro de ello, entonces puedes pensar que quizá convencerá a los demás. Si no te convence a ti, es prácticamente imposible que funcione con quien lee. Por eso, para mí, escribir es también un acto de confianza: confianza en tu propia voz y en la capacidad de transmitir algo que sea singular y convincente.

Pregunta: Jorge, en La Sacavera observamos cómo Oviedo se convierte en algo más que un simple escenario: la ciudad se transforma en un personaje más, con su historia, su geografía y su atmósfera propia. La novela combina personajes históricos del siglo XVIII —como Feijoo, Doctor Casal o Gil de Jaz— con personajes de ficción, y construye una trama que mezcla misterio y documentación histórica. Me interesa mucho saber cómo surgió esta idea de “sacar” la novela a las calles de Oviedo, creando una ruta literaria que permita a los lectores recorrer físicamente los lugares de la historia, y cómo trabajaste para mantener la fidelidad histórica y al mismo tiempo la libertad narrativa.

Jorge Ordaz:  La idea de convertir Oviedo en un personaje más surgió de una doble necesidad: por un lado, llevaba viviendo en la ciudad más de cincuenta años y, sorprendentemente, nunca había aparecido directamente en mis libros. Por otro, me fascinaba la época del siglo XVIII, que coincide con otra de mis grandes aficiones, y me pregunté cómo sería Oviedo entonces, qué personajes reales circulaban por sus calles y cómo podía entrelazarlos con personajes de ficción para construir una trama intrigante. Así nació la historia: tras una gran tormenta, un extranjero aparece muerto en la puerta de Gascona.

Para mí, trabajar con personajes históricos dentro de un marco de ficción es un acto de equilibrio constante entre respeto por la realidad y libertad narrativa. Primero, parto de lo que sí sé: nombres, fechas, cargos, anécdotas documentadas. Por ejemplo, sé que Feijoo vivió en Oviedo, que el Doctor Casal ocupaba cierta posición social y que Gil de Jaz tenía determinadas inquietudes culturales. Esto me da una base sólida, casi tangible, sobre la que construir. A partir de ahí, empiezo a imaginar cómo podrían haberse comportado en situaciones concretas de la trama.

El truco está en que los personajes históricos conservan su esencia: no les hago actuar de manera que rompan lo que sabemos de ellos, pero sí los pongo en escenarios donde sus decisiones y reacciones pueden entrelazarse con los personajes ficticios. Los inventados, en cambio, tienen más libertad, porque dependen de la historia que quiero contar: su psicología, sus secretos, sus motivaciones, todo se diseña para que la interacción con los históricos sea creíble y, al mismo tiempo, sirva a la intriga.

Cuando decido qué elementos históricos incluir, busco aquellos que aporten textura y credibilidad a la novela: costumbres, detalles arquitectónicos, procesos judiciales, ceremonias o costumbres urbanas. Todo lo que no aparece documentado con certeza puedo inventarlo, siempre dentro de un marco que respete el espíritu de la época. Por ejemplo, en La Sacavera, la muerte del extranjero y su entierro en el cementerio de peregrinos me permitió explorar un choque cultural y religioso muy verosímil, aunque el personaje y su historia sean ficticios.

En cuanto a la coherencia narrativa, la clave está en la documentación previa y en la planificación de la trama: antes de escribir, sé qué lugares y qué personajes reales aparecerán, qué sucesos históricos puedo integrar y cómo mis personajes inventados se moverán dentro de ese contexto. Esto me permite que la ciudad y sus habitantes —reales y ficticios— se sientan vivos, que la historia respire y que el lector tenga la sensación de pasear por un Oviedo auténtico, aunque algunos elementos sean fruto de la imaginación.

En resumen, se trata de un delicado juego de fidelidad histórica y libertad creativa: la historia real proporciona la base sólida, mientras que la ficción introduce misterio, emoción y dinamismo. Es como componer una partitura: los personajes históricos son las notas fijas, y los ficticios son los matices que hacen que la música cobre vida. Así Oviedo se convierte no solo en un escenario, sino en un territorio emocional y literario en el que realidad e imaginación conviven y se retroalimentan.

Jorge, para cerrar esta conversación, cuéntanos brevemente: ¿cómo surgió la idea de llevar la novela a las calles y, de paso, para los que aún no lo saben, ¿qué es exactamente una sacavera?

Jorge Ordaz: (Ríe) Pues mira, la idea de llevar la novela a las calles surgió gracias a los amigos lectores y colaboradores que me propusieron crear una ruta literaria. La primera edición fue más histórica que literaria, un paseo por la Oviedo del siglo XVIII, pero ahora la ruta sigue referencias directas de la novela, leyendo fragmentos en lugares concretos. La intención siempre fue hacer un Oviedo reconocible, que no fuera Vetusta, mostrando casas, negocios y edificios emblemáticos, haciendo que la ciudad misma se convirtiera en un personaje más, con su historia, su arquitectura, su leyenda y su memoria colectiva.

Y la sacavera… La sacavera es una salamandra típica de Oviedo, negra y amarilla, con unas características muy particulares.

Para mí, se convirtió en un símbolo perfecto: el negro representa las sombras, el misterio, y el dorado, la luz, la claridad, la revelación. Además, tiene una fama oscura en el mundo rural, estigmatizada porque “saca los ojos”, lo que encajaba perfectamente con el tono misterioso de la novela. Puedes verla por los alrededores del claustro de la catedral, en el Monasterio de San Pelayo o en el Monasterio de San Vicente, ambos situados en el casco histórico de la ciudad; es una subespecie con dibujos muy particulares que hacen que el negro y el dorado de la ilustración funcionen como símbolos de tinieblas y luz.

La portada, con la mujer semidesnuda, la salamandra, los símbolos de masonería y los vampiros, fue un acierto visual que refuerza la atmósfera de la historia. Incluso hubo cierta confusión con mi editor, Salvador, que no sabía exactamente qué era una sacavera, pero eso le dio un toque anecdótico. Curiosamente, tras la publicación, los lectores comenzaron a fijarse en las salamandras que habitan distintos barrios de la ciudad y me enviaban fotos de sacaveras desde Pumarin, el casco histórico y otras zonas de Oviedo, ¡algo que jamás habría imaginado!

Entrevista completa en nuestro próximo número en papel.

08/04/2026 0 comments
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ArteEntrevistasPersonajes

ENTREVISTA: Federico Granell

by Beatriz Menéndez Alonso 26/03/2026
written by Beatriz Menéndez Alonso

«El arte puede elevarnos a la altura de lo que es noble, sublime y verdadero, llevarnos hasta la inspiración y el entusiasmo, lo mismo que puede hundirnos en la sensualidad más grande, en las pasiones más bajas, ahogarnos en una esfera de voluptuosidad y dejarnos desamparados, aplastados por el juego de una
imaginación desencadenada
que actúa sin freno…»

Friedrich Hegel 

Comencemos esta entrevista desandando los pasos de la memoria, en busca del momento en que empezaste a pintar no solo lo que veías, sino lo que intuías. A menudo el camino del artista se traza desde la copia hacia la invención, desde la observación externa hacia un imaginario más interior. ¿Cuándo sentiste que habías dejado atrás esa etapa inicial para empezar a pintar lo que, sin saberlo del todo, ya habitaba en ti?

Más o menos siempre pinté parecido. Desde el principio tuve muy claro lo que me gustaba y lo que no. Con el tiempo empecé a investigar sobre los personajes, la gente, el viaje, la música que nos habita… y quise juntar todo eso para crear algo reconocible. Esa es la parte difícil del arte: trazar tu propio estilo y que quien vea tu obra la identifique de inmediato. 
El proceso fluyó de manera muy natural, casi instintiva, pero con el respaldo de años de aprendizaje y observación. Es cierto que hice un trabajo previo de investigación sobre el color, con referencias visuales y con la base sólida de mi formación en la Escuela de Bellas Artes de Salamanca. Pero si tuviera que señalar un momento clave en la definición de mi estilo, sería mi primer viaje a Londres, ya fuera del marco académico. Allí empecé a reconciliar lo aprendido con la búsqueda de mi propia identidad como artista. Y fue en Roma, gracias a una Beca de Pintura, donde se confirmó absolutamente mi vocación: supe con total claridad que quería ser pintor y, aún más, vivir de mi pasión. Es un trabajo diario que exige mucha dedicación, pero siempre supe que no me iba a aburrir haciendo lo que hago, ni a tirar la toalla, porque tenía muchas cosas que contar. 

¿Qué parte de ti —emocional, simbólica o incluso física— queda en cada obra? ¿Y qué determina que una pieza te implique más profundamente que otra?

Mucho. En algunas más que en otras, porque te implicas más, o porque estás más vulnerable en ese momento, y eso se refleja.
En otras, por ejemplo, cuando preparas una exposición, tienes que contar una historia, y como en toda historia, hay capítulos más lentos, más calmados, menos trepidantes. No todo puede estar siempre en la cúspide de la emoción. 
Mi pintura es contenida, tranquila. No hay grandes explosiones. Pero siempre hay una obra que tiene más fuerza porque has dejado más de ti. Recuerdo en este sentido un cuadro muy especial para mí, que forma parte de la Exposición «Para Iluminar un bosque», que estuvo en el Centro de Cultura del Antiguo Instituto de Gijón entre el año 2020 y 2021: Se trata de un friso con personajes en la noche, portando velas en las manos, en el que quise inmortalizar a varios compañeros de gremio. Esa imagen me acompañó durante años, y cuando por fin la pinté fue una experiencia emocionalmente muy explosiva para mí. 

«Mi pintura es contenida, tranquila. No hay grandes explosiones. Pero siempre hay una obra que tiene más fuerza porque has dejado más de ti».

Obra en el estudio del artista. Imagen de José Antonio Pernia López

En tus obras aparecen figuras solitarias que parecen extraídas de un sueño o de una escena infantil congelada en el tiempo: recortables, marionetas, personajes que no hablan, pero se dejan observar. Hay en ellas una quietud llena de intención, una presencia muda que inquieta y atrae a la vez. ¿De dónde vienen estos personajes? ¿Qué diálogo secreto mantienes con esas presencias? ¿Te acompañan, te confrontan, te hablan…? ¿Cómo son realmente?

Son ante todo obedientes. Me siento como un escenógrafo que dirige un pequeño universo en miniatura: las coloco cuidadosamente, las organizo, las acomodo en el espacio como si fueran actores en una escena teatral. Juego con ellas, buscando siempre lo más potente y expresivo de cada composición, porque para mí cada pieza —y en especial las esculturas— tienen una carga profundamente narrativa. No las veo como objetos estáticos, sino como elementos vivos que pueden transformarse, evolucionar y adoptar nuevos significados según el contexto en el que las ubique. Por eso las reutilizo, las reciclo, las transformo y las vuelvo a poner en escena una y otra vez. Este proceso, por me permite pensar y repensar mis ideas desde diferentes ángulos, dándoles una riqueza y profundidad que no existirían si se quedaran fijas en una única forma.
La fotografía es una herramienta fundamental en ese recorrido. Me permite documentar cada etapa, registrar la evolución de la pieza y fijar la idea que quiero trabajar desde el principio hasta la finalización. A través de las imágenes puedo observar detalles que en la tridimensionalidad pasan desapercibidos, y también construir un relato visual que acompaña y completa el trabajo escultórico.
Son un poco Frankenstein, ensambladas a partir de partes de otras piezas o moldes que hago yo mismo. A veces me piden Lilys, otras, simplemente parecen querer salir al jardín a jugar. Al final cada una encuentra su propio camino , su propia voz, y yo solo las acompaño en este tránsito.

En este universo de pequeños rituales visuales, la música no actúa como un simple fondo. Es una presencia constante, un latido invisible que acompaña el gesto artístico. El silencio, lejos de ser neutral, parece casi incómodo; la música, en cambio, se convierte en una forma de sostén.
¿Qué lugar ocupa la música en tu proceso de creación? ¿ Funciona como una atmósfera emocional o como un estímulo narrativo? 

Trabajar sin música me deprime, me pesa. A veces ni la escuchó, pero sé que está ahí, me genera tranquilidad, tiene ese tono neutro necesario para concentrarme. 
En mi exposición Las canciones que vienen al caso, presentada en la Casa de las Artes y las Ciencias de Bueño, partí de los cuadernos de canciones que dibujo. Se ampliaron y expusieron unas 55 imágenes aproximadamente, que son las acuarelas originales. En un primer instante, la imagen se formó con nitidez en mi mente, como si ya existiera desde antes, aguardando ser descubierta. Sin embargo, el espacio —ese entorno cambiante, cargado de significados y vacíos— interviene inevitablemente. La obra, aunque concebida con claridad, se transforma al situarse en un contexto, al enfrentarse con la luz, las proporciones, las texturas y hasta con la mirada del espectador. Fue precisamente este diálogo con el espacio lo que prolongó el proceso mucho más de lo que inicialmente había previsto. Cada rincón, cada dimensión, cada incidencia de la luz obligaba a reconsiderar detalles, a reajustar escalas y a replantear la disposición de las piezas. Lo que parecía una idea clara y sencilla en la mente, se reveló complejo y cambiante al momento de traducirse en el lugar físico. Así, la obra no solo se construyó, sino que se fue gestando en un continuo ajuste, donde el espacio no fue un mero soporte, sino un verdadero coautor que exigió paciencia, atención y respeto. Las imágenes son canciones, y las esculturas dialogan con ese universo musical: auriculares, vinilos, tocadiscos… etc Todo contribuye a ese mundo. El montaje, las piezas y los vídeos del proceso creativo aportan una serenidad y manualidad que siempre persigo alcanzar. Me gustó especialmente que se hiciera un catálogo ligado a la obra, algo que por desgracia se está perdiendo y que considero fundamental.

¿Qué música escuchas mientras trabajas? ¿Qué artistas y bandas te inspiran? 
Cigarettes After Sex me parecen perfectos para pintar, su sonido es muy envolvente, tranquilo casi hipnótico, ideal para dejar que la creatividad fluya. Incluso mis alumnos los escuchan. Además, me encanta la bossa nova. Artistas como Astrud Gilberto y Rita Lee tienen un toque especial, esa mezcla de suavidad y ritmo que siempre me inspira. Me fascina cómo han abordado incluso versiones de los Beatles, dándoles un aire nuevo y fresco, con una elegancia y calidez muy características de ese género.
Recientemente he descubierto a Fat Dog, que me parecen pura energía. Son una banda que aporta mucha fuerza y dinamismo, algo que a veces necesito para salir de la rutina y darle un impulso más vibrante a mi proceso creativo.
También soy fan de Floating Points, que tienen un estilo muy adictivo y sofisticado, con capas sonoras que invitan a sumergirse en su música y explorar nuevas sensaciones.

¿Y tus incunables? 
Hay ciertas bandas y artistas a los que siempre vuelvo, porque forman parte de mi ADN musical y emocional. Family, Los Planetas, Stone Roses, Klaus & Kinski, La Bien Querida, Pulp, New Order… Todos ellos me remiten inevitablemente a Radio 3, que era mi compañía fiel cuando estudiaba en Salamanca.

Federico Granell en su estudio. Imagen de José Antonio Pernia López

El estudio es refugio, pero también un espacio de búsqueda. Lo habitas como se habita una casa: con memoria, con costumbre, con alegría. Aun así, te defines como un artista itinerante, capaz de trabajar donde te lleve la necesidad o el impulso. ¿Es el estudio, para ti, un lugar físico o un estado mental? ¿Qué supone abrirlo a otros a través de las clases de pintura?

Ambas cosas. Es mi segunda casa, pero también un estado mental. Puedo trabajar en cualquier sitio si la idea es clara, si estoy conectado con lo que quiero hacer. Aun así, el estudio tiene un valor muy especial para mí: me permite hacer obras más grandes, desarrollar esculturas, experimentar con materiales y formatos que en otros lugares no podría abordar.
Vengo feliz al estudio. Es una prolongación de mi casa y casi una réplica, no sólo en lo físico, sino en lo emocional. Está lleno de objetos, de libros, de cosas que me acompañan. Soy muy acumulador —me gusta rodearme de cosas—, pero no es una acumulación al azar: cada objeto que guardo me dice algo, me transmite una pequeña chispa, una referencia, un recuerdo. Son disparadores visuales y afectivos.
Y es también un lugar para compartir. Doy clases de pintura aquí desde hace años, y eso me conecta con otras miradas, otras formas de entender el arte. Es un intercambio muy enriquecedor. Me gusta acompañar procesos, ayudar a que otros descubran su voz plástica, sin imponer la mía. Me interesa más sugerir que corregir, más guiar que marcar un camino único. Y a la vez, aprender. Porque enseñar también es una manera de seguir afinando la propia mirada.

¿Existen temas, motivos o formatos que prefieres evitar? ¿Hay algo que sientas que no pintarías nunca, no por prejuicio, sino porque simplemente no conecta contigo como creador?

No diría que hay algo que nunca pintaría, pero sí hay ciertos temas que, por lo general, evito. Los retratos, por ejemplo. Creo que, salvo que seas Velázquez, envejecen mal. Tengo algunos, claro, porque a veces surgen casi inevitablemente, pero los considero más bien excepciones. Tampoco me atraen mucho los bodegones o las naturalezas muertas; no conecto con ese tipo de representación, no me despierta nada especial. Y en cuanto a los encargos, especialmente cuando se trata de retratos, suelo evitarlos porque me condicionan demasiado. Me siento limitado, como si tuviera que responder a expectativas ajenas más que seguir mi propio impulso. En resumen, aunque no cierro la puerta por completo, hay ciertos caminos que prefiero no tomar. 

El tema del fracaso aparece, como siempre en todos los procesos creativos, no como una derrota, sino como parte del trayecto. Me interesa ese otro lado de la práctica artística: los límites, los bloqueos, la mirada del otro. ¿Cómo convives con los momentos de duda o de frustración? ¿Te afecta la opinión ajena? ¿Qué lugar ocupa para ti el error dentro del proceso?

La mirada del otro me importa, sí. La sigo de cerca, tanto en redes sociales como en exposiciones. Escucho con atención lo que dice el público, lo que comentan otros artistas, amigos, gente que ve la obra con ojos distintos a los míos. Muchas veces, de esas conversaciones surgen ideas nuevas, o maneras de mirar lo que uno estaba haciendo y no terminaba de entender del todo. No se trata de complacer, pero sí de estar abierto, porque la pintura, aunque sea un acto íntimo, también se completa cuando alguien la observa. Esa mirada externa a veces te confirma intuiciones, y otras veces te obliga a replantearte cosas. Me transforma, claro que sí. 
En cuanto al fracaso, creo que está siempre presente, en distintas formas. Hay muchos cuadros que se quedan a medias, que no avanzan, que se estancan. Es frustrante, porque inviertes tiempo, energía, entusiasmo… y sientes que no llegan a donde querías llevarlos.
Pero con el tiempo aprendí a ver ese tipo de fracaso como algo relativo. Aunque el cuadro no funcione, algo deja: una idea, un gesto, una enseñanza técnica, o simplemente la conciencia de un límite. A veces hay que fracasar para entender por qué un camino no era el adecuado 
Me da pena cuando un cuadro no prospera, claro, pero también pienso que todo tiene su razón. No todo lo que uno pinta tiene que ver la luz. Hay piezas que simplemente son parte del proceso. Y para mí, el verdadero éxito es ese: poder seguir pintando después de 25 años y, además, vivir de ello. Poder sostener una práctica artística en el tiempo, con todo lo que eso implica —dudas, cambios, fracasos, momentos de claridad—, ya es un triunfo. Porque no se trata solo de hacer obra, sino de sostener una forma de vida.

La entrevista continúa en la edición en papel del número 3 de nuestra revista Botánica y singladuras.

Imágenes de José Antonio Pernia López

26/03/2026 0 comments
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En cortoEntrevistasLiteratura

Entrevista a Lara Palancar, librera de La Tercera Palabra (Oviedo)

by Emain Juliana 23/03/2026
written by Emain Juliana

En la calle del Rosal, en pleno centro de Oviedo, se encuentra La Tercera Palabra, una librería independiente que abrió sus puertas hace menos de un año y que ya se ha convertido en una parada habitual para muchos lectores. Detrás del proyecto están Lara Palancar y Juan Navarro, que decidieron cambiar de rumbo vital para levantar un espacio donde los libros se eligen con cuidado y se recomiendan con conocimiento. Su catálogo se inclina especialmente hacia los clásicos, la literatura japonesa, el ensayo, infantil y algunos títulos de segunda mano, pero también hacia todo aquello que invite a leer con tranquilidad. Además de vender libros, la librería acoge clubes de lectura, talleres y presentaciones, lo que la ha transformado en un pequeño punto de encuentro cultural en el barrio. En esta entrevista, nos cuentan cómo surgió la idea, por qué apostaron por este modelo y qué tipo de lector entra hoy por su puerta.

Interior de la librería. Imagen de José Antonio Pernia López

Abrir una librería hoy no parece el camino más fácil. ¿Cómo nació realmente el proyecto de La Tercera Palabra?

Podríamos decir que el proyecto nace de una mezcla entre idealismo y pragmatismo.

Si bien tiene origen en mi vocación como librera , que surge de mi amor a los libros, mi experiencia durante cuatro años en una librería de Granada y mi cansancio de unas condiciones laborales deplorables; luego se junta con un proyecto de vida en Asturias junto a Juan, que es profesor de historia y geografía y opositó en esta Comunidad Autónoma.

Entonces, una idea romántica que es casi un sueño cristaliza gracias a condiciones materiales.

La librería toma su nombre de La tercera palabra, de Alejandro Casona. ¿Qué os llevó a elegir ese nombre?

Conocí a Alejandro Casona con trece años al leer Flor de leyendas gracias a un profesor de Lengua y literatura que ahora con perspectiva relaciono con esos maestros de las misiones pedagógicas cambiando el campo por un barrio de la periferia de Madrid y trabajadores rurales por pandilleros. Más adelante nos hizo actuar en La Dama del Alba, también de Casona, donde me tocó interpretar a La Peregrina. Cuando tantos años después me vi quebrándome la cabeza para elegir un nombre (me hubiese encantado La montaña mágica pero ya existía otra librería que se llamaba así) recordé a este profesor, a su vocación por difundir la literatura sin prejuicios y con cariño, a Alejandro Casona, que además era asturiano, y La Tercera Palabra, que significa amor en la obra homónima y a la que me aferré como a un tablón flotando tras un naufragio en el mar tras algunos eventos traumáticos en mi anterior trabajo. Así llegó este nombre a nosotros.

Además, tenemos que confesar que nos gusta el toque misterioso que le da a la librería.

Detalle de la librería. Imagen de José Antonio Pernia López

Muchos proyectos libreros nacen hoy alrededor de la novedad editorial. Vosotros habéis apostado con fuerza por los clásicos. ¿Es una elección que nace de vuestro propio gusto como lectores o también de una forma de posicionarse frente a la cultura actual?

Nace sobre todo de nuestro gusto como lectores y tiene, además, algo de posicionarnos frente a la forma de consumo cultural actual. No es exactamente frente a la cultura actual, porque sí creemos que ahora se escribe muy bien, sobre temas muy interesantes, como consecuencia natural a los tiempos que estamos viviendo. Y que además, ¡se edita muy bien!, y Asturias es muy buen ejemplo de ello, aquí hay varias editoriales muy buenas, con buen catálogo y muy cuidado.

Nosotros somos lectores principalmente de clásicos y a veces nos produce pánico la vorágine de publicaciones, producciones y sagas que se editan, se leen y muchas veces se olvidan, por eso apostamos por tener un buen fondo con libros que conocemos y depender lo mínimo posible de la novedad rotativa con la que no creamos ningún vínculo y que es más difícil conocer en profundidad y recomendar.

En una época en la que todo parece inmediato, ¿qué papel creéis que pueden tener los clásicos para un lector contemporáneo?

Calvino decía que los clásicos sirven para entender quiénes somos y adónde hemos llegado, también decía “que no se crea que los clásicos se han de leer porque «sirven» para algo” y “lo deseable de un futuro que se ha de conquistar es garantizado por la memoria de un pasado perdido».” Entonces, en la época actual los clásicos pueden jugar el papel de entender mejor el mundo que nos rodea, convertirse en ancla en un momento en el que todo es líquido y pasa demasiado rápido; además tienen ese matiz de evocar lo pasado que cuadra con la nostalgia actual que nos invade un poco a todos y, por último, nos amplían la visión del mundo y esto nos hace ser mejores personas. Además cuando leemos que, por ejemplo, la protagonista de una novela de hace cien años de Emilia Pardo Bazán sufría las mismas inseguridades que nosotras o que en el siglo XII un noble japonés se enfrentaba a las mismas inseguridades, somos capaces de ver el mundo con mayor perspectiva y de sentir consuelo al relativizar ciertas cosas.

¿Qué autoras y autores pensáis que siguen estando un poco olvidados por los lectores en España?

Estamos contentos porque creemos que últimamente se están recuperando muchos escritores o escritoras pero siempre hay pequeñas joyas que pasan desapercibidas, sobre todo si son anteriores al siglo XIX. A Juan y a mí nos encanta, por ejemplo, la literatura del siglo XVI y XVII, la novela picaresca nos parece muy divertida. María de Zayas, por ejemplo, fue una escritora feminista que escribió Novelas amorosas y ejemplares, una especie de Decameron español y que casi nadie conoce o lee.

Interior de la librería. Imagen de José Antonio Pernia López

En La Tercera Palabra hay una presencia notable de literatura japonesa. ¿Qué creéis que encuentra un lector europeo en esa tradición que quizá no encuentra en la literatura occidental?

Esto lo explica muy bien Tanizaki en su ensayo Elogio de la sombra, en él, el autor hace un alegato a favor del arte, la literatura y la cultura japonesa que se desenvuelve en el matiz, lo sutil, la penumbra, lo no-nombrado; mientras la sociedad occidental responde a lo pragmático, lo claro, lo moderno, lo nuevo o lo inmediato. Y eso puede encontrarse al leer su literatura, algo que de nuevo en el momento en el que vivimos, nos puede servir para parar y ver las cosas desde otra perspectiva.

¿Qué clásico os ha sorprendido ver que sigue enganchando a lectores muy jóvenes?

La ganadora indiscutible es Jane Austen seguida de cerca, tal vez, por La metamorfosis. También hay picos  de compras que responden mucho a adaptaciones cinematográficas, como ha pasado con Frankenstein o con Cumbres borrascosas.

¿Qué os encontráis más a menudo: lectores que vienen con una idea clara o lectores que descubren un libro por el camino?

La balanza está bastante equilibrada, probablemente sean más los que descubren un libro por el camino pero muchas veces vienen con una idea clara y no les importa esperar uno o dos días a que pidas el libro si en ese momento no lo tienes en la librería.

Muchas librerías hablan de ser “espacios culturales”. En la práctica, ¿qué significa para vosotros esa expresión?

En la práctica, tenemos un espacio destinado a actividades que tengan que ver con la cultura, desde presentaciones, clubs de lectura, talleres de historia del arte a cursos sobre autoras, meteoritos o historia de Japón. Me cuesta definir este concepto sin caer en expresiones cursis, trilladas o ambiguas. Diría que de alguna forma, el que una librería sea, además un “espacio cultural”, la distingue de una mera tienda de libros a un lugar que vive con la intención de promover la cultura y los encuentros entre lectores.

¿Qué se pierde cuando desaparece una librería de barrio?

Ay, esta pregunta es algo dolorosa. Por un lado, se pierde lo que se pierde cuando cierra cualquier comercio de barrio. La cercanía, el trato personal, el asesoramiento de una persona especializada en su campo… Pero además en el caso de una librería se pierde esa oportunidad de acceso a la cultura, oportunidad para descubrir mundos nuevos. El otro día escuchaba decir a otro librero de Galicia que en el barrio donde él se había criado, que no tenía biblioteca, ni cine, ni museos… tenía una sola librería donde de pequeño se compraba los clásicos en ediciones de bolsillo y así comenzó su pasión por los libros de una persona que terminó siendo también librero. ¡Cuánto hubiera perdido él si esa librería de su barrio hubiese cerrado!

Si tuvierais que explicar a alguien que nunca entra en librerías por qué debería hacerlo, ¿qué le diríais?

Juan siempre dice que se tiene todo que ganar y nada que perder al entrar en una librería. Tiene algo de lo que tiene entrar en un museo, se te ofrecen centenares de pequeñas obras y puedes curiosear y, de verdad lo creemos, puedes descubrir tantas cosas.

Y una última pregunta inevitable para libreros: si hoy tuvierais que poner un solo libro en manos de alguien que empieza a tomarse en serio la lectura, ¿cuál sería y por qué?

Normalmente hago unas pocas preguntas a cada lector para saber qué libro recomendar pero si me tengo que tirar a la piscina… probablemente por los tiempo que corren se me viene a la cabeza Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi, que además de ser una novela entrañable, con una escritura cálida y personajes inolvidables, es a su vez un homenaje a quienes viven por y para la literatura y una obra que habla del compromiso social y político cuando la historia se tuerce. Por si fuera poco, todo esto tiene uno de mis inicios preferidos de la literatura:

Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía. (…) Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte. En aquel hermoso día de verano, con aquella brisa atlántica que acariciaba las copas de los árboles y un sol resplandeciente, y con una ciudad que refulgía, que literalmente refulgía bajo su ventana, y un azul, un azul nunca visto, sostiene Pereira, de una nitidez que casi hería a los ojos, él se puso a pensar en la muerte. ¿Por qué? Eso, a Pereira, le resulta imposible decirlo.

Con esta entrevista he querido acercarme a una librería reciente que, pese a su corta trayectoria, ya deja ver una forma muy definida de entender el oficio. En las respuestas de La Tercera Palabra aparecen cuestiones que van más allá de la apertura de un nuevo espacio: el criterio con el que se elige un fondo, la relación con los lectores, las dificultades del presente y la voluntad de sostener un proyecto propio sin plegarse del todo a la lógica de la prisa. Leerlas permite entender mejor no solo cómo nace una librería independiente, sino también qué clase de lugar aspira a ser.

23/03/2026 0 comments
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Entrevistas

“I Took the Road Less Traveled: The less-traveled road of the rock musician from Cangas, Diego Avello ‘Bull'”

by Beatriz Menéndez Alonso 04/03/2026
written by Beatriz Menéndez Alonso

Between the green mountains of Asturias and the dusty roads of Texas, Diego Avello ‘Bull’ has built a life to the rhythm of rock. From the first chords that echoed in his native Asturias to stages in the USA, his path has been a journey of growth, transformation, and creative fire. Three studio albums, a live record, and several singles make up his discography so far, the result of years of sonic exploration and a spirit that knows no borders. To this are added several national and international tours that have led him to connect with diverse audiences, demonstrating that passion and authenticity know no language or geography.

His documentary “I Took the Road Less Traveled” traces that journey: a trip of identity, faith, and sonic stubbornness. We spoke with him about memory, uprooting, internal storms, and the beauty of choosing a path that few dare to travel.

The documentary begins in Asturias, crosses Mexico, and ends in the United States. Three territories, three rhythms, three stages of the same quest.

Question: Diego, your career has been a constant journey, full of transformations and challenges. Now, with the completion in the United States of “I Took the Road Less Traveled,” your story will be shown to the world in a very intimate way. What did it mean for you to see your life and your music reflected on the big screen? What do each of those places represent for you?

Answer: Seeing part of my life and my musical career reflected in a documentary is undoubtedly an emotional journey, a mix of nostalgia, pride, and awe. You realize all the scars you’ve accumulated and also all the victories. It made me realize all that I had to leave behind: my family, my friends, and the security of my small town in Cangas del Narcea. But it also reminded me why I did it, why I took the road less traveled. Music, rock and roll, has always been my driving force and what has led me to live on all these adventures.

Asturias is the fuel, the rage of my origins. It’s where I come from and what keeps my feet on the ground. Going back there to shoot was returning to who I really am and, at the same time, facing the ghost of my youth.

Mexico was a bridge, a crucial stage of my journey that taught me to adapt, to blend in, and not to lose my identity in the process. Mexico is a very intense country with many extremes. There were some complicated and dangerous moments… but, in short, I was very lucky and I found a very generous Mexico that helped me a lot to be able to move to the USA.

The United States is the culmination of my dream, the place where I have fought and where I have managed to be accepted and, most importantly, make my way in the land where Rock and Roll was born. It represents the fruit of years of very hard work. It is the place where I have found ears for my voice and a way of life that I longed for since I was a child.

The camera of “I Took the Road Less Traveled” breathes with the same pulse as his latest single, “Divine Storm.” Both are, in a way, a self-portrait: a celebration of the chaos that drives creation.

Question: “Divine Storm” seems to be in direct dialogue with the spirit of the documentary: strength, perseverance, struggle. Is there a connection between the two projects?

Answer: Yes, totally. “Divine Storm” captures that internal struggle, that strength needed not to give up and to keep overcoming obstacles. It is the sonic manifestation of perseverance, and the documentary is the visual manifestation of those moments of doubt and difficulty, but where, despite everything, you keep pushing, crossing the storms, and fighting for what you believe in.

In Austin, director J. Budro Partida and other professionals from the film and music industry found a different energy in his story: that of a non-Anglo musician who conquers the cradle of rock with authenticity and his own accent.

Question: Your story caught the attention of audiovisual professionals in Austin, PennyRock Productions and L.A. Lloyd Rock 30, who encouraged you to tell it. What did it mean to you that others recognized your trajectory and decided to accompany you in this story?

Answer: The idea for the documentary was born from a friend who worked in the music industry, Raymond McGlamery. Unfortunately, Raymond passed away in 2022 from cancer. L.A. Lloyd (a professional at several Rock radio stations) and I had met through Raymond, and at his funeral, Lloyd proposed carrying the documentary idea forward.

During this process, the film production company “PennyRock Productions” joined the project and carried out a large part of the production and all the filming and editing of the film. I feel eternally grateful and honored that both parties wanted to tell my story! It has been almost three years of intense work and many, many sleepless hours. It signifies a recognition not only of my music but of all the sacrifice and struggle behind it. It is a reminder that if your energy is honest and brave with what you do, people will perceive it. Rock in the USA is almost a religion and undoubtedly the most powerful and demanding music market in the world, but at the same time, this country greatly respects artists, especially those who have that kind of journey in their logbook.

Singing rock in English as an Asturian means building bridges between cultures. Bull does it with honesty, without disguising his identity.

Question: The music you love was born in a very specific and culturally different context than your own. What challenges and opportunities did you find in building your musical voice in English and in a genre as iconic as rock and roll?

Answer: Well, it was not an easy road at all, haha. Rock and roll is a genre with very deep Anglo roots, and being an Asturian singing in English, with my accent and my way of singing, is not what is expected, it’s not what is in the books; in the end, I’m a foreigner singing in a foreign land. The first challenge was precisely that: the language and my accent. At first, there was insecurity, but I soon realized that my accent was not a defect but a characteristic that made me unique. Instead of trying to hide it, I decided to embrace it. Rock is, in essence, music of the street, of truth, and my accent is part of my truth.

I also had to face the need not to be labeled. Some expected me to play Latin music, but I never beat to that rhythm… I focused on telling my story, on conveying my message in the most sincere way I could, and at the rhythm I have always beaten to, and that rhythm is called Rock and Roll.

Migration not only changes where one lives but also how one feels and creates. In his music, Bull translates displacement into strength and nostalgia into movement.

Question: In what way has the experience of immigrating and living in another country influenced your way of making music and the message you want to convey with Bull y los Búfalos?

Answer: Failing far from home is a very hard blow. Each failure makes you doubt everything… When I left Cangas del Narcea, I not only left a place but also a part of who I am. It is a constant feeling of guilt for the family and friends you leave behind and, at the same time, a torrent of adventures and new tastes that keep you constantly excited. All those emotions became a form of strength and movement. It was, and continues to be, the main source of inspiration to keep going and to keep writing lyrics and music.

Being chosen as the best rock band in Texas by MXD Magazine and participating in the soundtrack of Mayans M.C. have been milestones that consolidate their presence on the scene.

Question: Bull y los Búfalos was chosen as the best rock band in Texas by the prestigious MXD Magazine. What did this recognition mean for you and the band within such a competitive country with so much musical tradition?

Answer: I’ve never believed that music is a competition or that there are better bands than others; however, receiving awards, besides feeding the ego, haha, always helps to promote your work. Beyond the trophy, the meaning for me was the validation of the struggle, the hard work, and the talent. It was a reminder that our musical stubbornness, what we call “Stubborn Rock,” was bearing fruit. At the same time, it was cultural acceptance in such an iconic genre and in such a competitive country. This award showed that our mix of American rock with a Spanish touch was not only welcome but also appreciated and recognized.

Speaking of recognition, three of your songs were part of the soundtrack for the series “Mayans M.C.,” an important milestone for any band.

Question: How did this opportunity come about, and what impact has it had on your career?

Answer: It was one of those “small-big victories!” But it was no easy task… The soundtrack for the TV series “Mayans M.C.,” like its predecessor “Sons of Anarchy,” was managed by Quentin Tarantino’s music supervisor, and I had to go through many filters to be able to contact her and send her my music. Finally, after almost a year of negotiations, they decided to use three of our songs for the second season. The impact on our career and the visibility that appearing in “Mayans M.C.” gave us was a very important point in our growth as a Rock band and for myself as a songwriter, besides the pride for an independent band that your music appears in a television series with global reach and distribution.

The journey continues. Between new songs, tour ideas, and sonic experiments, Bull looks ahead with the calm of someone who has learned to wait.

Question: After the intense journey of the documentary, what new artistic projects are you currently working on? Are there any tour plans, new albums, or musical experiments that you’re excited about?

Answer: The film has closed one chapter and, at the same time, has opened new paths that we are eager to explore.

I recently moved from Austin, Texas, to Nashville, Tennessee. Nashville has become the epicenter of the music industry in the United States, which is a key point for my plans to find a new management team and record label. Additionally, I am constantly inspired by Nashville’s musical environment and sound. Rock and roll is a genre that has always evolved, and so have we. I’m working on writing new songs, adding new flavors and influences for what could be a new album. Of course, we are always looking for new concerts and tours. Nashville is the perfect place for this new chapter!

Question: Regarding the premiere of the documentary that we all hope to see from this side of the world, do you have the date or location of its broadcast in Asturias confirmed yet? How do you imagine that special moment?

Answer: The documentary is artistically finished, but we are still working on legal matters, contracts, and permits to be able to present it publicly. However, we plan to have three private screenings in different cities: Nashville, Austin, and, of course, Cangas Del Narcea, Asturias. At the same time, this month, we have started sending the documentary to the film festival circuit, both national and international. And as for how I imagine the premiere in Asturias? Well, with a lot of cider and a lot of partying! Hahaha, after all, that’s what being Asturian is about, celebrating that we are alive, strong, and not willing to give up…

Diego Avello “Bull” chose a path that few dare to take, a road with no guarantees, no promises of applause or certainties. It is a route sprinkled with deep silences but also with small miracles: a perfect chord, a knowing look from the audience, the unwavering loyalty of a band that resists.

In his voice, that stubbornness of dreamers persists, an obstinacy that, bordering on madness, becomes the only path to authenticity. His rock, he affirms, does not seek to please but simply to exist. And in that search, in that almost spiritual clinging to sound, a true lesson in resistance is revealed.

“I Took the Road Less Traveled” is, in essence, the declaration of someone who decided to chart his own course, even if the climb was hard and the map was blank. It is the confession of a musician who chose uncertain beauty over safe comfort. And so, like a whisper that blends with the echo of a guitar fading away, the idea remains: keep playing, even when the path is the one less traveled. Or perhaps, precisely for that reason.

04/03/2026 0 comments
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EntrevistasLiteraturaPensamiento

ENTREVISTA. Marta Pastur. El valor de la diferencia

by Ana Vega 03/07/2024
written by Ana Vega

La editorial Uve Books nos ofrece no solo una maravillosa historia de superación gracias a la cooperación, el apoyo mutuo y la solidaridad sino también un ejemplo de cómo la diferencia puede ser transformada en referente de cambio para cualquier comunidad o sociedad y también un canto a la esperanza en unos tiempos en que la velocidad no nos permite detenernos en algo tan importante como aquello que nos ofrece la diferencia: el valor de unir y crecer de un modo conjunto. Su autora, Marta Pastur, así nos lo demuestra, a través de esta bella historia. Nacida en un Día del Libro en Oviedo, Asturias, adquiere su formación en la facultad de Pedagogía y Educación en la Universidad de Oviedo y completa su formación con un máster en Neuropsicología en el ámbito de la educación en la Universidad de Alcalá de Henares. Algo que demuestra no solo en su escritura y la creación de sus personajes sino también en la construcción de esta historia que esconde un profundo conocimiento del ámbito educativo y la neuropsicología, rescatando aquí el valor de la narración oral y su poder transformador como agente de cambio, de enseñanza ancestral. El poder de contar historias y con ellas cambiar el mundo. He aquí la esperanza en forma de valiente rinoceronte.

La escritura se convierte para Marta Pastur muy pronto en una absoluta pasión gracias a su abuelo, que alimenta su curiosidad e inquietud literaria y se convierte en faro que cobija y empuja este amor por la escritura de su nieta. Obtiene varios galardones en concursos de literatura juvenil de ámbito local y nacional.

Marta Pastur sigue avanzando en su pasión por la enseñanza y la escritura hasta dirigir Pollitos, una academia de español en Copenhague, donde logra desempeñar su pasión: la educación, la infancia y también la escritura y la lectura (contar historias se convierte en herramienta profesional y personal). Como no podía ser de otra forma, Marta Pastur, utiliza la literatura como medio de estimulación creativa, fomento del pensamiento crítico y encuentro con la lengua materna.

La mayor parte de los relatos que escribe están inspirados por niños y niñas, sin ir más lejos, la musa del libro que nos ocupa — Victoria sin cuerno— está inspirado en su hermana pequeña, una persona valiente que enfrenta las dificultades sin esconderse.

Sin lugar a dudas, Marta Pastur, ha logrado que tanto el público infantil como adulto reflexione de forma profunda y activa sobre la importancia de la diversidad y la inclusión a través de su relato: Victoria sin cuerno.

En esta historia descubrimos a nuestra protagonista, Victoria, un alma valiente que gracias a la confianza, la valentía y el apoyo fundamental de otros animales, que en ningún caso juzgan su apariencia ni mucho menos diferencia (al tratarse de un rinoceronte que no posee ningún cuerno como el resto de su especie), logra superar todo obstáculo y barrera hasta conseguir sus objetivos. El relato anima al público infantil a reflexionar sobre la diversidad, desarrollar su capacidad crítica y comprobar, a través de esta historia, que todos y todas podemos aportar con nuestros valores y diferencias herramientas valiosas a la comunidad a la que pertenecemos para poder crecer en conjunto y llegar a conseguir nuestros logros a través de la transformación de la diferencia no en algo que nos separa sino en todo lo contrario: aquello que nos enriquece y por tanto nos une. Formar por tanto, una sociedad más inclusiva y respetuosa.

El respeto es aquí la clave fundamental, el valor y la cooperación, los estereotipos se quiebran y desaparecen para crear una comunidad en la que la igualdad se teje de un modo natural y sencillo. La empatía, el situarnos en el lugar del otro, la amistad y el apoyo mutuo nos muestran, a través de esta historia, no solo una lección de aprendizaje vital para los más pequeños sino también para los adultos, quienes quizá encontremos en este relato y este libro un manual de vida más que necesario y fundamental para colocar ya en nuestra estantería como libro de cabecera imprescindible. Loable labor la que Marta Pastur ha realizado al escribir esta historia, labor nuestra ahora, llevar a cabo las acciones necesarias para construir una sociedad más justa, más igualitaria y valorar realmente el absoluto poder transformador que esconde toda diferencia.

Para poder acercarnos más a esta utopía más alcance de nuestras manos de lo que realmente creemos, hemos charlado con la autora para conocer mejor su trabajo y cómo surge la creación de esta historia.

         1— Comencemos por tu trayectoria profesional estrechamente vinculada al ámbito educativo y pedagógico, aunque tus estudios se amplían hacia un conocimiento más profundo como es la neuropsicología: ¿Qué crees que aporta esta última disciplina al ámbito educativo y qué recursos y herramientas puede ofrecer en la enseñanza y formación tanto a profesionales como alumnado, cuál es tu experiencia personal en este ámbito?

Tener conocimientos en neuropsicología me ha ayudado enormemente a entender y relacionarme con los niños y las niñas. Aprendí algo fundamental: el funcionamiento del cerebro infantil. Estos conocimientos son útiles para comprender, empatizar y validar sus emociones. Aplicando estos conocimientos en el campo de la educación, he comprendido que existen diferentes maneras de aprender, diversas necesidades y ventanas de aprendizaje.

Esto me ha permitido ser más flexible, imaginativa y creativa al buscar formas en que los niños aprendan disfrutando, jugando y relacionando los conocimientos con experiencias positivas. Cuando el aprendizaje es placentero, se consolida de manera más efectiva.

2— Diriges una de la escuelas más importantes de español en Copenhague, “Pollitos”, la imaginación, lectura y escritura son armas fundamentales en la enseñanza tal y como comentábamos anteriormente y muy especialmente la educación en valores, algo que rescatas y describes con gran maestría en tu libro, en donde tratas la puesta en valor de la diferencia como algo que lejos de restar, suma, junto al apoyo mutuo o la empatía: ¿Es quizá esta apuesta por el crecimiento conjunto en igualdad y suma una de las claves tanto de tu trabajo profesional en tu escuela como en tu escritura y este último trabajo?

Creo que formamos parte de una sociedad conectada en la que el apoyo mutuo, la igualdad y el respeto son fundamentales. Esto es clave en mi trabajo profesional. Uno de los objetivos principales de Pollitos es crear comunidad, tanto entre los niños como entre las familias. Ser parte de una red donde se puede encontrar apoyo, consejos y ayuda, compartiendo la misma lengua en un país extranjero, es esencial. Fomentamos esto en las clases, creando un espacio seguro para que los niños y niñas se expresen sin miedo, opinen, jueguen y sean ellos mismos sin temor a ser juzgados.

Esto también se refleja en mi forma de escribir, ya que no concibo un mundo individualista. Prefiero crear situaciones e historias donde los personajes estén conectados con su comunidad. Al abrir este tipo de conversaciones con los niños y niñas y darles la oportunidad de identificarse con estos personajes, fomentamos que, en el futuro, puedan reproducir estos valores.

7— Tu libro nos ofrece una maravillosa mirada hacia el poder de la diferencia, la valentía que encierra, transformando lo que quizá la sociedad o la norma rechaza como algo que realmente nos enriquece. La diversidad, por tanto, se ofrece aquí como un valor importante, fundamental, para lograr unos objetivos comunes, invitando a realizar tanto para el público infantil como adulto una lectura más crítica: “¿Es necesario rescatar el pensamiento crítico quizá un tanto olvidado y fomentar su desarrollo en los más jóvenes para poder ofrecer una mirada inclusiva más solidaria y real sobre aquello que nos rodea pero que quizá la norma rechaza por desconocido o inusual?

Sin duda, rescatar y fomentar el pensamiento crítico en los niños es esencial para ofrecer una mirada inclusiva, solidaria y real sobre la diversidad. En un mundo donde lo desconocido o inusual a menudo se rechaza, es crucial enseñar a los niños a valorar las diferencias y a comprender que estas nos enriquecen. Mi cuento pretende precisamente eso: mostrar que la diversidad es un valor fundamental que nos ayuda a alcanzar objetivos comunes y a crear una sociedad más justa y empática. Al leer y reflexionar sobre estas historias, tanto niños como adultos pueden desarrollar una actitud más crítica y abierta hacia lo que nos rodea. La educación y la literatura deben ir de la mano para fomentar valores, empatía y pensamiento crítico desde la infancia, asegurando así que las nuevas generaciones aprecien y celebren la diversidad.

8— Como bien se indica en la contraportada de tu libro, es necesario “valorar las diferencias y aprender que la verdadera victoria reside en la unidad y el respeto mutuo”: ¿Cómo nace o surge la protagonista de este libro, Victoria, cuya especie (los rinocerontes) se definen exactamente por algo de lo que ella carece: su cuerno? ¿Qué valores representa?

En una ocasión le conté a un amigo que iba a publicar un cuento, y al comentarle que iba sobre un rinoceronte sin cuerno, me dijo: osea, que es el típico personaje con el que los otros animales se meten, desdichado y excluido. El mensaje no puede ser más antagónico, pues los valores que representa es que se puede ser diferente, feliz e imprescindible para la sociedad.

9— La protagonista de tu historia cuenta con el apoyo de otros personajes con cuya ayuda logra alcanzar sus objetivos: ¿Crees que en la actualidad es más necesario que nunca rescatar la necesidad del apoyo mutuo, de la construcción colectiva, ante una sociedad de crispación donde quizá llama más la atención aquello que nos separa más allá de todo lo que nos une?

En la actualidad, esta necesidad es más urgente que nunca. Vivimos en una sociedad donde la crispación y las divisiones parecen destacar, pero es crucial recordar y fomentar lo que nos une. El apoyo mutuo, la solidaridad y la cooperación son valores esenciales para enfrentar desafíos comunes y construir un futuro más inclusivo y empático. La literatura, especialmente en la infancia, juega un papel vital en transmitir estos valores y enseñar a los niños la importancia de la comunidad y la colaboración.

10— Tras este maravilloso libro: ¿Existen otros proyectos futuros en los que estás trabajando o tal vez sueños por cumplir, tanto en narrativa como en otros registros, para público infantil, juvenil o adulto?

Estoy trabajando en una compilación de relatos cortos que exploran y reflexionan sobre el universo de la infancia. Estas historias sirven como ventana para apreciar la inocencia de los niños, así como su capacidad para sorprenderse y razonar sobre su mundo. Estos relatos también abordan situaciones que merecen ser denunciadas. En ellos, se plantean cuestiones relevantes que afectan a los más pequeños, desde injusticias hasta adversidades, poniendo de relieve la importancia de proteger y cuidar el bienestar de la infancia en nuestra sociedad.

 

La charla con Marta Pastur, nos ha dejado absolutamente impacientes ante sus nuevos proyectos, con sed de lecturas que nos ofrecen no solo palabras sino lecciones de vida más necesarias que nunca, puesto que con libros, historias y autoras como Marta, realmente, otro mundo sí es posible;  para educar a un niño o niña no solo es necesaria una tribu entera, sino también personas cuyo compromiso se demuestra en escritura, profesión, vocación y alma como es el caso de Marta y también de Victoria, ejemplo y referente.

Victoria sin cuerno

3— ¿Crees necesario rescatar el poder de la imaginación y el fomento del pensamiento crítico ya en la educación infantil para poder alcanzar una sociedad más saludable, comprensiva y difícil de manipular en estos tiempos en que tal vez una mirada más humanista hacia la educación o cultura han sido arrastrados por las nuevas tecnologías? ¿Volver a la lectura puede ser una herramienta de cambio?

Existe un pensamiento extendido de que los niños pequeños no se enteran de nada y que hay que esperar a que sean mayores para explicarles las cosas. Sin embargo, los primeros años de vida son los de mayor plasticidad cerebral, es decir, los más propensos para el aprendizaje y en los que se forman las estructuras neuronales que nos acompañarán a lo largo de la vida. Los adultos tenemos la responsabilidad de cuidar este desarrollo, facilitando situaciones enriquecedoras de juego, diversión y aprendizaje. Hay que pasar tiempo con los niños jugando y siendo un buen modelo a seguir. Los niños aprenden por imitación. Un buen gesto con un extraño, una palabra cariñosa o leer en lugar de estar con el móvil son ejemplos muy potentes. Está demostrado que la exposición a las pantallas, especialmente en edades tempranas, reduce la capacidad de atención y la imaginación. La lectura de cuentos en voz alta para los más pequeños ha sido y será una herramienta de cambio. Mediante la lectura se transmiten valores, se ordena el pensamiento y se fomenta el pensamiento crítico.

4— Tu pasión por la escritura comienza muy pronto, de la mano de tu abuelo y por tanto de la narración oral: ¿Cómo recuerdas ese primer descubrimiento de la escritura y lectura a través de ese encuentro y formación a través del legado familiar? ¿Y una vez que se aviva en la niña la llama de la escritura cómo surge en ti el deseo de escribir, de narrar o contar tus propias historias?

Si pienso en mi descubrimiento de la escritura, la primera imagen que me viene a la mente es la de mi abuelo, sentado en el sofá junto a la ventana, concentrado, con sus gafas a punto de deslizarse por la nariz y leyendo uno de mis relatos. Él me ayudaba a editar, alentándome a trabajar las palabras, reflexionar, recurrir al diccionario, revisar y, sobre todo, a adquirir el hábito de escribir constantemente para que no se me “oxidara el don”. Siempre respetando mi voz, mis ideas y, al final, acompañándome en el camino de encontrar mi estilo de escritura.

Ya de adulta, con estos recuerdos y formando parte de un grupo de escritura creativa en Copenhague, el deseo de escribir sobre mi hermana pequeña, Victoria, fue tan potente que me impulsó a narrar con el objetivo de publicar y contar su historia. Creo que el motor de contar mis propias historias, ahora centradas en la infancia, es el deseo de transmitir algo diferente, de que los niños no se queden indiferentes, de aportar, de crear conversaciones o aprendizajes que puedan producir un cambio.

5— Según tu propia experiencia, imagino que para ti es más fácil reconocer la importancia de la lectura y escritura en el desarrollo del lenguaje de cualquier ser humano y también en su formación educativa en todos los ámbitos como recurso fundamental del desarrollo humano; algo que probablemente en tu caso te ha acompañado desde niña tanto a nivel personal y profesional: ¿Qué papel ocupa por tanto en tu vida tanto personal como profesional la escritura y lectura?

La lectura siempre me ha acompañado. Recuerdo mi casa llena de libros, seguí la pasión de mi madre y mi hermana mayor como lectoras. En la ESO, era la niña que leía las lecturas obligatorias y luego les contaba a los demás de qué iba el libro para que aprobaran el examen. Ya de adulta, disfruté mucho leyendo durante la carrera, y hoy la lectura es una fuente de aprendizaje y desconexión en mi rutina.

En cuanto a la escritura, siempre he plasmado situaciones que me sorprenden, reflexiones sobre los niños, mi vida como inmigrante y las historias que me cuentan mis amigas. Me gusta escribir un diario, sin la pretensión de publicar, dándome la libertad de expresarme y recoger esas vivencias. Esto me ayuda a recordar y a mantener activo el hábito de escribir.

6— Tras ganar varios concursos y certámenes: ¿Cómo surge el libro que has publicado recientemente con la editorial Uve Books, “Victoria sin Cuerno”? ¿Y por qué decides adentrarte en el mundo de la literatura infantil, quizá el más hermoso pero también el más complejo puesto que los ávidos lectores y lectoras son un público muy agradecido pero sincero en sus gustos, su atención tan solo se deriva hacia aquello que realmente logra cautivarlos?

“Victoria sin Cuerno” surge gracias a mi hermana pequeña, Victoria. Nació una mañana decembrina en la que mis hermanas y yo esperábamos intranquilas por las complicaciones pronosticadas en el parto. El conocido tono del teléfono nos sobresaltó, y mi hermana Ester fue la encargada de escuchar las noticias: Están las dos bien. Victoria tiene Síndrome de Down. Automáticamente se puso a llorar. Recuerdo consolarla, pues estar familiarizada con el mundo de la discapacidad por mis estudios y haber desechado la idea de no volver a ver a mi madre o de no conocer a la última de mis hermanas me ayudó a apaciguar mis temores.

Las reacciones en la familia fueron diferentes, como la de mi abuela insinuándole a mi madre una posible aventura con un asiático, la de mi padre que años más tarde nos confesó que el pánico a la incertidumbre del futuro le ocasionó un sentimiento similar al de Ester, o la reconciliación de algún miembro de la familia que se encaminó al hospital después de años de silencio.

Y con tal estreno en el mundo Victoria no ha parado de ser una mina de lecciones. Una de las frases que grabé como norte en el proceso de escritura es: Victoria no se esconde. En un trayecto en coche con mi hermana Teresa me confesó que Victoria le inspiraba porque la inmensa mayoría de las personas tratamos de encubrir nuestros defectos, lo que se nos da mal, lo que desconocemos. Victoria es auténtica, se presenta tal y como es, no disfraza sus dificultades y con humor y personalidad se embolsa a las personas que a ella le interesa.

Otro de los aspectos que quería reflejar, alejándome plenamente del paternalismo e infantilización sobre las personas con discapacidad, es que Victoria atesora una fuerza de voluntad de hierro que le permite aprender y avanzar. Me acuerdo de sus infatigables intentos para aprender a caminar acompañada por su hipotonía. Se levantaba, daba un pasito, caía, y se volvía a levantar insistiendo infinitas veces. Ahora sigue practicando con la misma ilusión para, por ejemplo, aprender a leer y escribir.

Por eso el personaje del cuento busca formas de valerse por sí misma esforzándose, buscando nuevas rutas y concienciando de la existencia y validez de multitud de maneras de ser.

Decantarme por el género infantil me resultó natural, al estar en constante contacto con cuentos por mi trabajo. Observé que los libros en los que hay un personaje diferente suele estar acompañado de emociones tristes, o en algún momento se aleja de su comunidad. Por este motivo, quise aportar una mirada alegre, tierna y potente sobre las diferencias. Los peques de Pollitos también me ayudaron mucho en el proceso de escritura. Les conté el cuento mientras lo escribía, observando en qué partes perdían la atención o se aburrían y en cuáles estaban con los ojos muy abiertos, sin perder detalle. Esto me permitió ajustar la historia para poder transmitir el mensaje y que disfrutaran de la lectura.

03/07/2024 0 comments
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AgendaEntrevistasLiteratura

ENTREVISTA. Laura Sánchez

by Emain Juliana 15/06/2023
written by Emain Juliana

Laura A. Sánchez nació en Oviedo en 1986. Se crió entre clases de música, campamentos e interminables veranos en Navia. Tras una estancia en Roma, a los 12 años, se enamoró de viajar. Estudió bachillerato y Edición de Arte en la Escuela de Arte de Oviedo, y más adelante, se licenció en Historia del Arte en la Universidad de Oviedo en 2012. Mientras vivía en Venecia comenzó a escribir sobre viajes y arte contemporáneo en revistas y blogs. En 2015, se mudó a Irlanda donde nació su interés por el surf que se sumó a su pasión por el arte, la escritura y los viajes. En 2020 regresó a Asturias y se zambulló en la aventura de la maternidad mientras continúa escribiendo, viajando y buscando lugares donde hacer surf. Escribe sus experiencias en http://botasdeflores.wordpress.com/ Ha publicado artículos para diferentes plataformas como www.salyroca.es, Furgosfera y Uve Magazine.

¿Qué es lo que te atrae del surf?

Lo que más me atrae es la sensación de libertad que me transmite. Creo que todos los deportes que se practican en la naturaleza tienen esta particularidad, pero los que se desarrollan en el mar son especialmente atractivos para mi. El marme transmite muchas sensaciones: el sosiego cuando está en calma, temor cuando está agitado, respeto por lo inconmensurable e impredecible… Cuando hago surf puedo sentir todo esto, más la adrenalina, la diversión…

 
¿Cómo fue tu primera experiencia en este deporte?

Me inicié en el surf mientras vivía en Irlanda. Mi pareja me convenció para recibir unas clases y pensé que el hobby no nos duraría mucho. Recuerdo que el agua estaba muy fría y además hacía mal tiempo, sin embargo nos enganchamos desde el primer día. El surf fue la excusa perfecta para visitar decenas de playas en Irlanda y alrededor del mundo, gracias a eso conocí lugares increíbles que decidí documentar en mi blog http://botasdeflores.wordpress.com/

¿Cómo ves la comunidad del surf en Asturias?

Nuestra costa tiene un gran potencial para practicar surf y por ello el número de surfistas es cada vez mayor. Esto hace que cada vez haya más escuelas, tiendas, eventos y personas que se dedican a dar a conocer este deporte y hacerlo más accesible a todo el mundo. 

¿Qué te llevó a escribir la guía de surf? ¿Cómo surgió la idea?

Como te comentaba antes, a través del surf pude conocer un montón de lugares increíbles de los que fui escribiendo en mi blog. En 2020 regresé a Asturias y me di cuenta de que las playas de aquí no tienen mucho que envidiar a las de otros destinos surferos. Además, no existía una guía de surf dedicada exclusivamente a esta comunidad. Por eso me convencí de que era una buena idea hacer una guía sobre las mejores playas donde hacer surf en Asturias. Quería que el libro fuera fácil de leer para alguien que comienza en el mundo del surf y también útil para un tipo de “surfista viajero” que se interesa por conocer un poco del lugar que visita: la historia, la cultura, la gente, la comida… Por eso el libro no habla solo de surf, sino que es una especie de guía de viajes con información muy útil para los surfistas. 

¿Cuáles son los criterios por los cuales has elegido las 24 playas de Asturias?

 Escogí 24 playas que en mi opinión son las mejores para  hacer surf por las condiciones de las olas. Me interesé especialmente en aquellas que tienen mejores servicios o infraestructuras pensando en las necesidades de los surfistas, dando prioridad a aquellas playas que tenían escuelas de surf en las inmediaciones, servicios o duchas, buen acceso, aparcamiento… Y también algunas que simplemente merecen la visita por la belleza del entorno en el que se encuentran. Por ejemplo Torimbia no es una playa con un fácil acceso, servicios, o cercana a escuelas de surf, pero está en mi top 24 simplemente porque las condiciones del surf son buenas y el lugar es una pasada.

Si tuvieses que elegir una playa perfecta para surfear, ¿cuál elegirías?

Salinas. Es una playa que presenta condiciones muy consistentes y puedes hacer surf casi todos los días del año. Al ser un arenal extenso y en forma de concha, las condiciones son diferentes según donde te sitúes, y gracias a esto hay olas para surfistas de diferentes niveles de experiencia. Además, en Salinas encuentras numerosas escuelas y tiendas dedicadas al surf, así como una gran comunidad con varios lugares de encuentro, como el mítico bar La Luna, o el Skatepark. 

15/06/2023 0 comments
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EntrevistasLiteraturaReseñas

ENTREVISTA. Nerea Aguado Alonso

by Ana Vega 21/04/2023
written by Ana Vega

GENEALOGÍA DEL PAISAJE INTERIOR

Callaba la tierra

La autora Nerea Aguado Alonso nos presenta su nueva obra Callaba la tierra, publicada por la editorial Uve Books. Nos encontramos ante un libro especialmente original, en el que la autora teje una genealogía del paisaje familiar y personal, a través de una escritura frondosa, que se adhiere a la piel de todo lector y lectora que se atreve a adentrarse en sus páginas. La autora, nos desvela algunas de las claves de esta obra en esta entrevista, el nacimiento, desarrollo y desenlace de este resurgir del pasado en versos, este modo de alzarse la memoria a través del paisaje interior y exterior, también.

Nerea Aguado Alonso (Pamplona, 1982), es Comunicadora Inclusiva, licenciada en Comunicación Audiovisual, Especialista en Igualdad entre Mujeres y Hombres, estudiante de Psicología. Ha colaborado en diversas revistas (El Mono) y fanzines (Mujeres Legendarias del Lejano Oeste junto a la ilustradora Irati FG , Piratas y Mujeres Legendarias de Ultramar junto a las ilustradoras Irati FG y Ana Albares, y Ukelela entre otros). Ha coordinado diversos proyectos de memoria, ilustración y poesía (Memoria a la fresca del programa Landarte 2019). Autora del libro de poemas: Accidente geográfico (Editorial Balas Trazadoras).

— En tu obra se establece un vínculo importante entre la genealogía familiar y el paisaje, ¿cómo surge esa relación tan íntima que seduce a quien lee este libro desde las primeras páginas y lo acerca al poema?

Mis familias están ligadas a los lugares en los que nacieron y vivieron, aquellos donde me criaron a ratos. A los hogares, pero también al paisaje. No es lo mismo pasar los veranos mirando al mar, que corriendo por el bosque, que jugando con la arcilla de las Bardenas Reales. Los paisajes y el medio ambiente marcan los usos y costumbres, la hora de la siesta, salir a la fresca, la niebla que sube del canal, el cielo plano. Somos también los horizontes donde descansamos la mirada y nuestra familia es la sombra que se proyecta sobre ellos.

— Este reencuentro con el paisaje y su historia, ¿te ha transformado una vez escrito? ¿Cómo ha sido tu experiencia una vez concluida su escritura?

Primero me transformó mientras lo escribía. Cuando se escribe de fuera adentro, elegir qué se mira es también elegir qué queremos expresar. Además, observas de otra manera, menos profunda y más abierta. Dejas de buscar el significado en el paisaje, para verlo desnudo de recuerdos.

Después, al volver a los poemas, tras ese barbecho que tanto oxigena, me he leído a mí. Empecé el libro como un álbum de recuerdos, para guardar en palabras las fotografías que ya no iba a poder sacar. Pero me he dado cuenta que no solo los atesoraba, también me despedía de una perspectiva que ha empezado a cambiar.

— En cada libro de poemas existe una narrativa propia, también ritmo y ritual, cada libro surge en un momento vital importante que quizá marca su trayectoria o inicio o desenlace, ¿acompaña este libro algún momento vital de especial trascendencia para ti?

Sí. Ver un lugar vivido de niña y joven con ojos de adulta. El proyecto Landarte, donde Irati y yo acompañamos a habitantes de Cabanillas a recoger historias orales y convertirlas en poemas y collages fue uno de esos momentos.

La venta de la casa de mi abuela materna, perder la vivienda de referencia de mi niñez y juventud, fue el otro.

Yo volvía a un lugar donde ya no tenía habitación. Fue una paradoja que disparó las ganas de recolectar olores, temperaturas, texturas.

— ¿Existen en tu obra poética algunas claves importantes que te definen a la hora de escribir o marcan tu trayectoria profesional?

El tachado, lo concreto y lo físico. Busco la sensación para hacerme entender, para que la gente perciba el matiz que yo percibo. Para eso hay que concretar e intentar no escribir más de lo necesario. Las sensaciones, si las describes mucho son demasiado personales, y si no lo haces lo suficiente, se vuelven conceptos abstractos.

— A través de tus poemas vemos cómo el lenguaje crece y se transforma en un juego dinámico y frondoso en el que la narración de lo que se cuenta modifica el lenguaje dotándolo de una musicalidad muy personal, nada estridente, suave, que de forma natural sigue la estela natural del tiempo, el camino recorrido, ¿cómo surge este libro de poemas y cómo estableces esta estructura tan eficaz?

Es la primera vez que escribo un libro habiendo decidido que va a ser un libro. Todo lo hecho anteriormente son recopilaciones de poemas a los que les he visto algo en común a posteriori. En el caso de “Callaba la tierra” no forcé la escritura de los poemas, pero sí sabía que quería acabar escribiendo un libro con ellos, que tenían que tener una temática y un color coherentes.

En cuanto a la estructura, yo la vi clara, las estaciones, los ritos y los cambios del paisaje asociados a ellas. Mis cambios de rutinas. Un laberinto circular sin salida.

— Como lectora, ¿cuáles serían tus autores o autoras de cabecera o aquellas lecturas que marcaron tu vida personal o profesional?

De niña, oír en labios de mi padre a Miguel Hernández y Antonio Machado y leer los versos del programa de fiestas de mi pueblo, ese octosílabo tan oral. Y Gloria Fuertes, la de veces que habré interpretado con mi hermana “Tres reinas magas” no las puedo ni contar. Pronto, con 17 años, conocí a las poetas del 27 (ahora conocidas como las Sin Sombrero). Concha Méndez, su sencillez tan pulida y limpia, tan cercana a Gloria Fuertes me atrapó. Ese jugar a la simpleza, a que la poesía sea alegre y no hable solo de desamores, me chocaba y atraía a la vez. ¡Hacer poemas a los aviones!

En lo profesional, leer a María Martín Barranco y a Brigitte Vasallo ha sido lo mejor que me ha pasado para replantearme todo el uso del lenguaje.

Y lo que unió ambos mundos fue leer a María Sanchez. Creo que “Callaba la tierra” tiene una deuda impresionante con “Almáciga” en la motivación para usar palabras de la Ribera de Navarra en los poemas. Y “Tierra de mujeres” fue la impulsor de los proyectos donde he querido escuchar las historias no escritas de las mujeres rurales y barriales. “Cuaderno de campo” es un animal sangrante que te muerde.

— Cualquier lector o lectora se siente inmediatamente seducido por un título tan hermoso como lo es “Callaba la tierra”, ¿cómo nace esta hermosa imagen que con tanto acierto has elegido?

Ana Jaka, a quien le dedico el poemario, me estaba haciendo la primera revisión, enseñándome a corregir con visión de libro. Cada título que se me ocurría le parecía que no encajaba. Buscaba un título que describiera el libro pero no estuviera contenido en él. Entonces Uve Books abrió convocatoria de poemarios y yo no tenía título, busqué un verso que me sonara bien de entre todos los poemas y cuando lo leí suelto, supe que había acertado. Porque lo que he guardado en este libro es lo que no quería que la tierra callara.

— Tras la presentación de este libro, ¿trabajas en algún proyecto futuro?

He puesto ya en manos de Sandra Márquez, editora de Uve Books, mi siguiente poemario “¿De qué muere un buitre?”. A pesar de las muertes que lo atraviesan, su color es más claro, más azul. Tiene una luminosidad que me sorprende.

Ahora trabajo en otro pero me está costando, siento que estoy necesitando otro estilo o una evolución de este. Me salen poemas más largos, como si esta vez quisiera ocultar algo en las palabras. Me tiene enjaulada.

Es el momento pues de atreverse a iniciar esta lectura del paisaje que habita dentro y cabalgar a través de estas páginas por un escenario en el que tal vez nos encontremos a nosotros y nosotras mismas, o quién sabe, descubramos en nuestra memoria o momento actual nuestro propio escenario interior que exactamente transforma y crea lo que crece afuera. Abrir el corazón y el alma y abandonarse a esta lectura puede iniciar dicha transformación en calma. Tan sólo es cuestión de voluntad y empuje.

21/04/2023 0 comments
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ArteEntrevistas

ENTREVISTA Helena Toraño Caso

by Emain Juliana 10/03/2023
written by Emain Juliana

En el segundo número de la revista Uve Magazine, conversamos con la artista plástica Helena Toraño, aquí os dejamos parte de la entrevista.

Arranquemos volviendo la vista atrás, ¿cómo nace tu interés por el arte?

Desde muy pequeñina empecé a disfrutar mucho dibujando y pintando, y mis primeros recuerdos ya incluyen lápices de colores y libretas. En casa siempre hubo libros de arte: Botticelli, Van Gogh, Gauguin, Tamara de Lempicka… ¡Me encantaba mirar las reproducciones de sus obras! Además, mis padres nos llevaban a mí y a mis hermanas a ver exposiciones y museos, así que creo que mi interés por el arte nace gracias a ellos, que nos educaron en el amor y el respeto por la cultura.

¿Recuerdas el momento determinante en el que consideraste seriamente dedicarte de pleno a la pintura?

Esa siempre fue mi intención.

A los dieciséis años me fui a vivir a Gijón para estudiar el bachiller artístico en la Universidad Laboral (en Llanes, de donde soy, no existía esa especialidad) y luego me licencié en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco en 2007.

Estuve unos cuantos años compaginando trabajos muy diversos con proyectos artísticos y exposiciones, pero en 2014, cuando me concedieron el Premio Asturias de Artes Plásticas del Principado, decidí probar suerte y enfocar toda mi energía y mi tiempo en hacer lo que siempre había querido: pintar.

«Me identifico bastante con el arte pop, sobre todo con el británico, que no se centra tanto en el impacto inmediato, sino que es más narrativo, algo más íntimo y con un halo nostálgico. Los colores planos y muy vivos y los elementos de la cultura popular están muy presentes en mi trabajo».

¿Qué artistas y estilos pictóricos consideras que han sido grandes influencias en tu pintura?

Hay artistas que me interesan mucho formalmente (su técnica, los temas que tratan, su paleta, sus composiciones…) y otros de los que me interesa su forma de trabajar, de mirar el mundo y de plasmarlo, aunque estéticamente esté más alejada de ellos.

Una de las cosas que más me gusta es mirar obras de otros artistas, visitar exposiciones, hojear libros, así que tengo muchísimos referentes; algunos me acompañan desde siempre y otros los voy descubriendo a medida que pasa el tiempo, así que la lista no para de crecer.

A continuación, te voy a nombrar solo algunos de ellos y solo me voy a centrar en pintores (porque también hay cineastas, fotógrafos, músicos, actores, etcétera):

David Hockney, Henri Rousseau, Félix Vallotton, Leonora Carrington, Georgia O’Keeffe, Edward Hopper, Peter Blake, Pauline Boty, Charlotte Salomon, Gertrude Abercrombie, Suzanne Valadon, Isabel Villar…

Me identifico bastante con el arte pop, sobre todo con el británico, que no se centra tanto en el impacto inmediato, sino que es más narrativo, algo más íntimo y con un halo nostálgico. Los colores planos y muy vivos y los elementos de la cultura popular están muy presentes en mi trabajo. Pero las épocas que más me gustan y a las que pertenecen muchos de mis artistas preferidos son el posimpresionismo y las primeras vanguardias: la escuela de PontAven, los Nabis, el fauvismo, el simbolismo… Ese momento de ruptura y de búsqueda donde primaba la subjetividad y la libertad expresiva me resulta emocionante.

«Una de las cosas que más me gusta es mirar obras de otros artistas, visitar exposiciones, hojear libros, así que tengo muchísimos referentes».

¿Cómo es tu proceso de creación?

Mi estado normal es el de estar en búsqueda continua, siempre atenta: leyendo, viendo películas, escuchando música, hojeando revistas, haciendo fotos… Tengo una libreta en la que voy apuntando las ideas que surgen de esa búsqueda y en la que voy realizando bocetos, y así, cuando me enfrento, por ejemplo, a la creación de una serie de cuadros, acudo a ella y decido sobre qué bocetos quiero trabajar.

Aquí es donde tengo que ir poniéndome límites para empezar a concretar y perfilar el concepto que voy a desarrollar, y es, quizás, la parte que me resulta más difícil.

Cuando sé qué dirección quiero tomar sigo realizando bocetos, elijo los formatos y comienza la fase más disfrutona, la de pintar. Suelo hacer los bocetos en escala de grises porque, aunque me gusta tener la composición muy clara antes de empezar a trabajar sobre el lienzo, la elección de los colores prefiero ir decidiéndola sobre la marcha.

¿Qué historias hay detrás de tu trabajo?

A mí me gusta más sugerir que contar. Me gusta plantear escenas que evoquen historias, pero de una manera abierta, poco concreta. De esta manera, pretendo que sea el espectador quien, a través de sus conocimientos o de sus experiencias personales, les dé uno u otro significado. Así, una obra puede tener tantas interpretaciones como espectadores la contemplen y esto no hace más que enriquecerla.

La relación de las protagonistas de tus obras con la naturaleza es una constante en tu trabajo.

Sí, la naturaleza y la conexión con ella son unas de mis mayores inspiraciones. Además, después del confinamiento que vivimos en 2020 creo que es un aspecto que se ha pronunciado enormemente tanto en mis obras como en mi día a día. Disfruto mucho de la sensación del aire fresco y del sol en la cara, el olor a salitre y a hierba mojada, el viento en el pelo… y precisamente son estas sensaciones las que me gusta que mis cuadros transmitan.

El resto de la entrevista la encontrarás en nuestra revista impresa a la venta en librerías y en la web uvebooks.com y muy pronto también en digital.

10/03/2023 0 comments
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AgendaEntrevistasLiteratura

ENTREVISTA Álvaro Muñoz y Cristina Sanmamed. Libreros de La Puerta de Tannhäuser

by Emain Juliana 31/10/2022
written by Emain Juliana

Contadnos la historia de La Puerta de Tannhäuser. ¿Cómo tomasteis la decisión allá por 2011 de comenzar esta aventura?
Desde pequeños nos han fascinado las librerías y los libros.
Cristina, con once años, le dijo a su madre que quería tener una librería cuando fuera mayor. Hace diez años teníamos nuestros trabajos en Madrid, pero un día nos dimos cuenta de que necesitábamos crear algo propio y que debía ser la librería con la que llevábamos soñando tanto tiempo. Los dos tuvimos claro que teníamos que ponerla en Plasencia, ciudad en la que nació y creció Álvaro.


¿Cómo es un día cualquiera en una de vuestras librerías? ¿Para vosotros en qué consiste ser librero?
¡Una locura! La verdad es que no paramos. Antes de abrir ya estamos trabajando desde el móvil o el ordenador. Cuando llegamos a las librerías ponemos en orden los libros y hablamos con el equipo de libreras de Cáceres y Plasencia, para organizar el día de trabajo y poner en común lecturas, pedidos, incluso anécdotas del día anterior.
A continuación suelen llegar cajas de libros: pedidos, novedades o fondo de librería. Las abrimos, separamos, ordenamos… Empieza a entrar la gente y entonces es cuando llega el turno de charlar y recomendar libros. Hay personas a las que les apetece recorrer en silencio las estanterías y otras que te piden consejo. Estamos encantados con todo el mundo. Cogemos mil llamadas de teléfono y enviamos unos cuantos correos. Antes de cerrar elegimos qué llevarnos a casa para leer.

«La vida real es abrir cada día y encontrarte
con personas con las que puedes charlar sobre
libros y compartir experiencias».

La Puerta de Tannhäuser es una librería de fondo. ¿Por qué géneros os decantáis? ¿Cuáles funcionan mejor?
El fondo de La Puerta de Tannhäuser es nuestra biblioteca soñada. Son los libros que leemos y nos llevamos a casa. Libros de fondo editados con amor y que esperan a que entre alguien a la librería y se los lleve a casa.


¿Qué cambios observasteis en las tendencias del sector editorial desde que inaugurasteis la librería?
Cuando abrimos en 2011 ya estaban muchas de las editoriales independientes por las que nosotros hemos apostado desde el principio.
En estos años han aparecido otras nuevas ¡como la vuestra! y nos maravillan los libros que se publican. Cada vez son mejores las traducciones. Nos flipan los libros ilustrados y los pop up. Gozamos de una buena calidad editorial en España y eso nos permite nutrir nuestras estanterías de lecturas estupendas.

 

Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2016, Premio al Fomento de la Lectura en Extremadura 2017, Sello de Calidad de Librerías 2019 y Premio Cegal 2020. Vuestras librerías son muy valoradas. ¿Qué es lo que hace que sean tan especiales?
Son nuestros lectores y lectoras los que hacen que La Puerta de Tannhäuser sea especial. Gracias a su apoyo llevamos más de diez años trabajando en las librerías.
La vida real es abrir cada día y encontrarte con personas con las que puedes charlar sobre libros y compartir experiencias. No somos algoritmos, somos replicantes.

«No somos algoritmos, somos replicantes».

Os decantáis por ofrecer a los lectores títulos de sellos independientes.
¿Por qué creéis que es importante ofrecer a los lectores este tipo de libros?
Sí, las editoriales y sellos independientes son las joyas de nuestras librerías. Hay librerías independientes y especializadas como la nuestra porque la gente que viene a la librería también lo es.Con calma y tiempo los buenos libros se acaban vendiendo.


En vuestros espacios se realizaban presentaciones y actividades antes de la pandemia. Ahora, recién inaugurada la librería de Cáceres, ¿tenéis ganas de retomar las presentaciones y firmas?
¡Sí! Tenemos muchas ganas.
En primavera retomaremos los encuentros literarios en Plasencia. Y por fin empezaremos a realizar presentaciones en Cáceres. Ahora tenemos además otro proyecto en marcha para abril. Y esto va a animar a que hagamos un montón de cosas: talleres de lectura, escritura o ilustración. Cuentacuentos, charlas, presentaciones y todo lo que surja.
Porque vamos a tener un espacio maravilloso que va a invitar a disfrutar de la buena literatura y de
todo lo que está detrás de ella.

También acabáis de inaugurar un nuevo espacio, Mary & Percy, contadnos un poco en qué consiste este nuevo proyecto.
En la casa de @maryandpercylibreria hay libros y papelería artesanal que al abrirlos llevan al bosque. En ese bosque hay un sendero que lleva hasta una casa llena de flores. En la entrada hay un piano y una mesa redonda. En la cocina estamos tomando el té.
Hay una habitación azul y el papel pintado ilumina cada estancia. Al fondo hay una cama con grandes almohadones. En la cama hay un libro de tapa dura de intensos colores. Dentro de ese libro hay un bosque y en el bosque hay un sendero que lleva hasta otra casa llena de flores.
El sábado 23 de abril abrimos nuestra nueva librería en Plasencia, Mary y Percy (Shelley) os darán la bienvenida en nuestra pequeña casa literaria, librería artística y papelería artesanal. Estará llena de tesoros, Mary y Percy también son replicantes. Somos la primera casa literaria con librería en España. En Mary & Percy haremos talleres de lectura y escritura. Charlas literarias, presentaciones y encuentros. Os invitaremos a té con pastitas. Encontraréis libros de arte, fotografía o ilustración. Novelas y cuentos góticos y victorianos. Poesía romántica y cómics de gran formato. Tenemos una amplia selección de papelería artesanal.
Trabajamos con los creadores y creadoras directamente. Todas los tesoros que encontréis en la Mary & Percy están relacionados con el mundo de la literatura y el arte. ¡Os esperamos, replicantes!

Puedes seguir leyendo la entrevista en el primer número de nuestra revista impresa, muy pronto disponible bajo suscripción y en digital.

31/10/2022 0 comments
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