Sandra Marquez
Sandra Marquez
Editora, diseñadora y amante de los vinilos. Dirijo la editorial Uve Books y la revista Uve Magazine, donde en ocasiones escribo sobre libros, arte, eventos y música.
Manuel Moretti (Estelares): “Lo único que me importa es la verdad que esconde una melodía
Estelares está de gira por Europa presentando Los Lobos, su décimo álbum de estudio: empiezan el 3 de septiembre en Barcelona, dentro de Cosquín Rock, y en cuatro días pasan por Madrid, Londres y Berlín. Aprovechando su paso por Barcelona, hemos hablado con Manuel Moretti, líder y compositor de la banda, sobre la gira, el nuevo disco y treinta años de carrera. Este es un adelanto; la entrevista completa se publicará en el próximo número impreso de Uve Magazine.
Empezáis esta gira europea el 3 de septiembre en Barcelona y, en cuatro días, pasáis por Madrid, Londres y Berlín. ¿Cómo afrontáis una gira tan concentrada y con públicos que, en principio, pueden ser bastante diferentes entre sí?
Manuel Moretti: Mirá, a esta altura de nuestras vidas lo afrontamos, ante todo, con mucha gratitud y como un hermoso juego de resistencia. Es verdad que es una locura: cuatro ciudades en cuatro días, cambiar de hotel, de idioma, de clima mental. Pero el público, en el fondo, no es tan distinto si viene a buscar lo mismo. Nosotros hacemos canciones populares y tanto en Londres como en Berlín tocaremos en salas de 400 personas principalmente para un público argentino. Estelares es una banda de pop-rock que busca la emoción, y la emoción es un lenguaje universal.
La gira llega con Los Lobos, vuestro décimo álbum de estudio. Después de tantos discos, ¿qué tenía que aportar este para que sintierais que valía la pena grabar otro álbum de Estelares?
MM: Cada disco nuevo es, ante todo, una necesidad biológica y de salud mental para mí. Yo compongo todo el tiempo para ganarle a la neurosis, para ordenar el caos que tengo en la cabeza. Los Lobos tenía que aportar frescura y, sobre todo, verdad. No queríamos repetir fórmulas mecánicas. Sentíamos que después de la densidad y el aire apocalíptico de Un mar de soles rojos (que fue un disco muy pandémico), necesitábamos volver a juntarnos como manada a tocar el rock y el pop que nos gusta, con más aire, con más espacio para que respiren los instrumentos.
En tus influencias conviven músicos como Spinetta, Miguel Abuelo o Lou Reed con Leonardo Favio, Roberto Carlos o la tradición de la canción romántica. ¿Te has considerado siempre un músico de rock o te reconoces más como un compositor de canciones?
MM: Yo me reconozco, ante todo y por sobre todas las cosas, como un hacedor de canciones. El rock es una actitud, es una cultura en la que me crié y que me encanta, por supuesto. Adoro a Lou Reed y a Charly García. Pero a mí me conmueve el melodrama, la canción popular melódica. Para mí, Leonardo Favio o Roberto Carlos son tan rockeros y tan inmensos como Spinetta. Lo que yo busco es la melodía perfecta que te estruje el corazón, esa que escuchás en la radio mientras lavás los platos y te hace llorar. Los géneros son etiquetas para las disquerías; a mí lo único que me importa es la verdad que esconde una melodía.
Cuando vuelves a cantar una canción escrita por el Manuel Moretti de hace veinticinco o treinta años, ¿sigues reconociendo a la persona que la escribió o hay momentos en los que te resulta casi ajena?
MM: Es una pregunta muy profunda. Hay momentos en los que me da un poco de pudor o ternura escuchar al Manuel de los 90, porque veo a un tipo roto, desesperado, buscando la salvación a los gritos. A veces me siento ajeno a esa desesperación porque hoy tengo una vida más ordenada, tengo a mis hijas, tengo otra paz. Pero cuando canto esos temas arriba del escenario, la conexión vuelve a ser total. Es como mirar una foto vieja: cambiaste, tenés más arrugas, pero los ojos siguen siendo los mismos.
La entrevista completa a Manuel Moretti, muy pronto, en el próximo número impreso de Uve Magazine.
Imagen de Martín Bonetto
Ilu Ros ilustra una nueva edición de Romancero gitano de Federico García Lorca
El próximo 3 de septiembre, Lumen publicará una nueva edición de Romancero gitano, de Federico García Lorca, ilustrada por Ilu Ros. La publicación supone el regreso de la dibujante al universo del poeta granadino, al que ya dedicó Federico, su biografía ilustrada de 2021, y Una trilogía rural, donde reinterpretó Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.
Publicado por primera vez en 1928, Romancero gitano es uno de los libros fundamentales de Lorca y una de las obras más reconocibles de la poesía española del siglo XX. Casi cien años después de su aparición, Ilu Ros propone una nueva lectura visual de unos poemas cuyo imaginario continúa formando parte de nuestra cultura. La luna, el caballo, el agua, el cuchillo, la sangre, el deseo y la muerte aparecen una y otra vez como elementos de un lenguaje con el que Lorca transformó la tradición del romance.
En esta edición, Ilu Ros interpreta los poemas a través de sus ilustraciones y lleva al dibujo los personajes, escenas y símbolos del Romancero gitano. Su trabajo parte de la fuerza visual que ya contiene la poesía de Lorca y ofrece una lectura actual de un libro publicado hace casi un siglo.
Ilu Ros nació en Mula, Murcia, en 1985 y estudió Bellas Artes y Comunicación Audiovisual en la Universidad de Granada. En 2011 se trasladó a Londres, donde vivió durante varios años y comenzó a desarrollar profesionalmente su trabajo como ilustradora. Su obra se ha centrado especialmente en la narración gráfica, la memoria, la cultura popular y la literatura.
Su primer libro, Hey Sky, I’m on My Way: A Book About Influential Women, apareció en 2018. En 2020 publicó con Lumen Cosas nuestras, un libro construido a partir de recuerdos familiares, costumbres y elementos de la cultura popular española. La obra fue seleccionada para representar a España en la Bienal de Ilustración de Bratislava de 2021.
La relación de Ilu Ros con Federico García Lorca adquirió una dimensión mayor en 2021 con la publicación de Federico. En este libro se acercó a la vida y la obra del escritor mediante textos, dibujos, escenas biográficas y referencias a quienes formaron parte de su entorno. El título recibió el reconocimiento de Libro Murciano del Año.
Un año después publicó Una trilogía rural, dedicada a Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba. Ros conocía estas obras desde niña a través de las representaciones teatrales que había visto en su localidad y regresó a ellas después del trabajo realizado para Federico. El volumen obtuvo el Primer Premio al Libro Mejor Editado de 2022, concedido por el Ministerio de Cultura.
En 2025 publicó Una casa en la Ciudad, un trabajo relacionado con sus años en Londres y con la experiencia de construir una vida lejos del lugar de origen. A lo largo de su trayectoria también ha colaborado como ilustradora con distintos medios y publicaciones.
Romancero gitano reúne dieciocho romances y contiene algunos de los poemas más conocidos de Federico García Lorca, entre ellos «Romance de la luna, luna», «La monja gitana», «Romance sonámbulo» y «Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla». Lorca recurrió a la forma tradicional del romance y creó a partir de ella un universo propio, marcado por una fuerte presencia de imágenes y símbolos que recorren todo el poemario.
Con esta nueva edición, Ilu Ros continúa el trabajo que lleva varios años desarrollando alrededor de la obra de Federico García Lorca, esta vez centrado en su poesía. El volumen llegará a las librerías el próximo 3 de septiembre.
El otoño abre tradicionalmente el periodo más activo de los museos, cuando las instituciones presentan las exposiciones destinadas a ocupar buena parte de su programación hasta comienzos del año siguiente. La temporada de 2026 combina retrospectivas de artistas cuya obra ha sido revisada en numerosas ocasiones con propuestas que pretenden modificar la manera en que los conocemos. Dalí será observado a través de su relación con Freud, Lee Krasner dejará de aparecer como una figura secundaria junto a Jackson Pollock y Mary Cassatt recuperará el lugar que ocupó dentro del impresionismo. Junto a ellas, varias exposiciones dedicadas a artistas vivos recuerdan que los museos no son únicamente espacios para ordenar el pasado, sino lugares en los que se discuten los símbolos, los conflictos y las imágenes del presente.
Dalí y Freud, en el Museo Thyssen
Entre el 20 de octubre de 2026 y el 24 de enero de 2027, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presentará El universo freudiano de Dalí, una exposición que recorrerá la trayectoria del artista catalán a partir de la influencia que ejercieron sobre él los escritos de Sigmund Freud. La muestra reunirá unas 130 pinturas, dibujos, esculturas y vídeos procedentes de colecciones europeas y norteamericanas.
Dalí leyó La interpretación de los sueños durante sus años en la Residencia de Estudiantes y encontró en el psicoanálisis una vía para convertir sus fantasías, miedos y deseos en un lenguaje visual. El recorrido partirá de su entorno familiar y avanzará hacia su incorporación al surrealismo, la creación del método paranoico-crítico y el encuentro que mantuvo con Freud en Londres en 1938. La exposición continuará hasta sus últimas décadas para demostrar que, aunque Dalí declarase haber sustituido el psicoanálisis por la ciencia y la religión, las imágenes dobles, los cuerpos transformados y la lógica del sueño nunca desaparecieron de su obra.
Kenny Scharf y el lado inquietante de la cultura popular
El mismo museo inaugurará el 29 de septiembre una exposición dedicada a Kenny Scharf, que permanecerá abierta hasta el 17 de enero de 2027. Vinculado a la escena artística del East Village neoyorquino de los años ochenta, Scharf compartió espacios y experiencias con figuras como Keith Haring y Jean-Michel Basquiat, aunque desarrolló un lenguaje reconocible, poblado por criaturas mutantes, rostros caricaturescos, automóviles y referencias a los dibujos animados.
La apariencia desenfadada de sus obras puede ocultar una lectura más incómoda. Tras sus colores y personajes aparecen la amenaza nuclear, el consumismo, la contaminación y la ansiedad asociada al futuro tecnológico. Su presencia en la programación del Thyssen permitirá observar cómo el grafiti y las imágenes procedentes de la televisión, la publicidad y el entretenimiento terminaron entrando en las instituciones artísticas. Será también una de las exposiciones que aporten una mirada contemporánea a una temporada madrileña dominada por nombres históricos.
Hans Baldung Grien, entre el deseo y la muerte
El Museo Nacional del Prado dedicará una de sus principales muestras del otoño a Hans Baldung Grien, discípulo de Alberto Durero y una de las figuras más singulares del Renacimiento alemán. La exposición podrá visitarse entre noviembre de 2026 y marzo de 2027 y permitirá acercarse a un pintor que desarrolló una obra en la que conviven las escenas religiosas, el desnudo, la brujería y la conciencia de la muerte.
Baldung se alejó de la serenidad asociada habitualmente al Renacimiento para crear cuerpos sometidos al paso del tiempo, figuras femeninas vinculadas con fuerzas sobrenaturales y composiciones en las que la sensualidad aparece unida a la amenaza. Aunque su nombre resulta menos conocido en España que los de Durero o Cranach, su producción permite comprender hasta qué punto el arte del siglo XVI estuvo atravesado por temores, supersticiones y conflictos religiosos.
Rilke y la pintura española
También en el Prado, Rilke y el arte español conmemorará el centenario de la muerte de Rainer Maria Rilke y estudiará la relación del poeta con las obras y los lugares que conoció durante su estancia en España. Rilke viajó por el país entre 1912 y 1913 y encontró en Toledo, en El Greco y en determinados paisajes españoles una experiencia que influyó en su escritura.
La propuesta no pretende ilustrar poemas mediante pinturas, sino seguir el proceso por el que una imagen contemplada puede trasladarse hacia otro lenguaje. Dentro de una programación formada principalmente por exposiciones monográficas, este diálogo entre literatura y artes visuales ofrece una perspectiva distinta, porque coloca la experiencia del espectador en el centro del recorrido: antes de convertirse en escritor ante una pintura, Rilke también fue alguien que se detuvo a mirar.
Fernando Sánchez Castillo y las formas del poder
Una de las incorporaciones más necesarias a esta selección es La Perla Peregrina, la exposición de Fernando Sánchez Castillo instalada en el Palacio de Velázquez del parque del Retiro. Abierta desde el 24 de junio de 2026, podrá visitarse gratuitamente hasta el 8 de marzo de 2027 y reúne cerca de doscientas obras realizadas durante las últimas dos décadas.
Sánchez Castillo trabaja con monumentos, emblemas políticos, vehículos, gestos y relatos históricos para mostrar que la representación del poder no es natural ni permanente. En sus obras, una escultura monumental puede convertirse en un columpio y dos vehículos antidisturbios pueden ejecutar una danza. La alteración de escalas y funciones elimina la solemnidad de esos objetos y permite examinar las narraciones que sostienen.
El título procede de la historia de la Perla Peregrina, una joya que pasó por la corte española, salió del país con José Bonaparte y terminó vinculada a Richard Burton y Elizabeth Taylor. Su recorrido funciona como una metáfora de la autoridad, el deseo y el valor, que cambian a medida que los objetos pasan de unas manos a otras.
Bilbao apuesta por los artistas vivos
El Guggenheim Bilbao concentrará durante el otoño varias exposiciones dedicadas a creadores vivos. Hasta el 1 de noviembre podrá verse Igshaan Adams. Levantando el polvo: El archivo del cuerpo, una instalación formada por once tapices de gran formato y varias esculturas de alambre suspendidas. El artista sudafricano parte de las huellas dejadas por cuerpos que bailan sobre superficies preparadas para registrar sus movimientos. Esas marcas se transforman posteriormente en tejidos realizados de forma colectiva por personas de su comunidad.
A esta muestra se sumarán Ever is Over All, de Pipilotti Rist, desde el 1 de octubre de 2026; una exposición de Steve McQueen, que abrirá el 9 de octubre; y una intervención de Zadie Xa a partir del 19 de noviembre. Con ellas, el museo bilbaíno convertirá el otoño en una sucesión de miradas sobre el cuerpo, el espacio, la identidad y la imagen en movimiento.
Renoir and Love
La National Gallery de Londres presentará del 3 de octubre de 2026 al 31 de enero de 2027 Renoir and Love, la exposición más importante dedicada al pintor francés en el Reino Unido durante los últimos veinte años. Reunirá más de cincuenta obras y se centrará en el modo en que Renoir representó los afectos, las amistades, el cortejo y las nuevas formas de ocio de la sociedad urbana.
Bailes, conversaciones, comidas y encuentros al aire libre permitieron al artista construir una imagen de la vida moderna que suele interpretarse como una celebración despreocupada. Sin embargo, esas escenas también hablan de las diferencias sociales, de los límites impuestos a las mujeres y de los espacios en los que las personas podían observarse y relacionarse. La exposición buscará revisar esa aparente ligereza sin negar el atractivo inmediato de su pintura.
Yinka Shonibare conversa con Gainsborough
La National Gallery reservará también un espacio para el artista británico-nigeriano Yinka Shonibare. Del 15 de octubre de 2026 al 7 de febrero de 2027, su intervención establecerá una conversación con Thomas Gainsborough y con una de las obras más conocidas de la pintura británica.
Shonibare suele emplear tejidos estampados, figuras sin cabeza y referencias a la historia europea para examinar el colonialismo, la identidad y la construcción de las jerarquías sociales. Sus piezas cuestionan la idea de que las tradiciones nacionales hayan surgido de forma aislada, pues revelan los intercambios económicos y culturales ocultos tras las imágenes. Situar su trabajo junto a Gainsborough permitirá revisar el retrato aristocrático y preguntarse qué historias quedan fuera cuando una pintura representa el poder y el privilegio.
Arte y moda en los años noventa
La Tate Britain inaugurará el 8 de octubre de 2026 The 90s: Art and Fashion, una exposición que reunirá a cerca de setenta artistas, fotógrafos y diseñadores. En lugar de presentar el arte y la moda como ámbitos separados, el proyecto examinará cómo ambos compartieron espacios, modelos, publicaciones y formas de provocación durante aquella década.
La selección incluirá obras de creadores que continúan en activo, entre ellos Damien Hirst, Sarah Lucas y Steve McQueen, y permitirá revisar un periodo marcado por la expansión de los medios, la cultura de club, las revistas independientes y la transformación de Londres en un centro internacional de creación. La distancia temporal permite ahora observar los años noventa no solo como una suma de tendencias reconocibles, sino como el origen de muchas relaciones actuales entre el arte, la imagen pública y el mercado.
Mary Cassatt recupera su independencia
El Museo de Orsay dedicará a Mary Cassatt una gran exposición entre el 6 de octubre de 2026 y el 31 de enero de 2027, coincidiendo con el centenario de su fallecimiento. Será la primera gran muestra organizada por un museo nacional francés en torno a una artista que participó de forma activa en el grupo impresionista y desarrolló buena parte de su carrera en Francia.
Cassatt es conocida por sus escenas de mujeres, madres e hijos, aunque esta asociación ha favorecido una lectura limitada de su obra. Sus composiciones, su atención a la autonomía femenina y su interés por la estampa japonesa revelan a una artista que intervino en los debates de la modernidad y no a una simple cronista del ámbito doméstico. La exposición pretende recuperar esa independencia y devolverle un lugar central dentro de la historia del impresionismo.
Krasner y Pollock, en paralelo
El Metropolitan Museum of Art de Nueva York reunirá más de 120 obras en Krasner and Pollock: Past Continuous, abierta del 4 de octubre de 2026 al 31 de enero de 2027. Será la primera gran exposición neoyorquina dedicada a cualquiera de los dos artistas en más de veinte años y la primera que siga conjuntamente el desarrollo completo de sus carreras.
El planteamiento resulta importante porque Lee Krasner fue presentada durante décadas, ante todo, como esposa y defensora del legado de Jackson Pollock. La exposición analizará sus relaciones e influencias, pero también sus diferencias. Krasner mantuvo una investigación que atravesó la abstracción, el collage y las formas naturales, mientras que Pollock quedó asociado al gesto y al mito del artista atormentado. Observarlos en paralelo no significa volver a subordinarlos, sino examinar cómo dos trayectorias conectadas pudieron avanzar en direcciones propias.
El otoño de 2026 estará marcado, por tanto, por las revisiones. Dalí será leído desde el psicoanálisis, Cassatt desde su autonomía y Krasner fuera de la sombra de Pollock. Junto a ellas, Scharf, Sánchez Castillo, Adams, Shonibare, Rist, McQueen y Xa introducirán problemas que pertenecen al presente, desde la representación del poder hasta las identidades culturales y la memoria del cuerpo. La temporada no se limitará a reunir obras conocidas: planteará qué relatos han construido los museos y cuáles necesitan ser modificados.
Guardianas de las tierras del norte: la mitología femenina vasca y asturiana
Hay una manera recuperar la mitología que no pasa por los libros de texto ni por las enciclopedias ilustradas. Pasa por los pueblos, por la montaña, por la tradición oral que sobrevivió a duras penas al franquismo y que todavía hoy se conserva gracias a quienes decidieron que valía la pena documentarla. Guardianas de las tierras del norte nació del caminar, de la escucha y de la convicción de que hay una mitología vasca y asturiana que merece ocupar el lugar que siempre debió tener. Detrás están Verónica García-Peña y Javier Solís, que se conocieron en la radio y desde ahí construyeron una afinidad que acabó en libro. Él es historiador y lleva años rastreando la etnografía asturiana en rutas de montaña y archivos. Ella es escritora, socióloga y periodista, con una obra que va del misterio histórico al realismo mágico vasco.
¿Cómo acabasteis escribiendo juntos?
Verónica: En agosto de 2022 estuve presentando un espacio en la radio para cubrir una sustitución. Ahí coincidí con Javi, al que semanalmente entrevistaba. Al terminar la etapa veraniega, nos invitaron a poner en marcha una sección dedicada a la literatura y la gastronomía. Fue entonces cuando le propuse a Javier: «Oye, ¿por qué no hacemos esto juntos?».
Javier: Verónica es muy divertida y explica genial, le da ritmo.
Verónica: Yo me hice periodista por la radio. Lo primero que aprendí fue a hacer informativos a una velocidad supersónica, no dejar espacio en blanco, reírte de ti mismo cuando te equivocas y salir al paso. Eso luego te ayuda a hacer presentaciones, entrevistas… La radio es una gran escuela.
Javier, tu trabajo como historiador está muy centrado en la mitología y la etnografía asturiana. ¿Cómo llegaste hasta ahí?
Javier: Va todo un poco de la mano. La etnografía, la mitología, la tradición oral… al final está todo en el mismo saco. A mí me gusta mucho caminar la montaña, y cuando preparas una ruta y llegas a un pueblo determinado empiezas a encontrar relatos. Como me gustaban autores como Alberto Álvarez Peña, fui tirando del hilo y ahí me quedé enganchado.
Guardianas de las tierras del norte parte de una premisa que recorre todo el libro: que la mitología asturiana y la vasca comparten una misma raíz matriarcal, una visión del mundo en la que lo femenino crea la naturaleza y la gobierna. Antes de que la Iglesia y los siglos las convirtieran en superstición o amenaza, estas figuras —diosas, curanderas, guardianas de la naturaleza— ocupaban un lugar central en la manera de entender lo inexplicable.
El libro tiene una estructura muy particular: bloques divulgativos y relatos de ficción. ¿Cómo organizasteis ese proceso de trabajo?
Javier: Yo preparaba la parte divulgativa para que Verónica hiciera el texto de ficción. Ella esperó a tener todos los bloques antes de escribir los cuentos.
Verónica: No quería empezar sin saber exactamente de qué iba a ir cada bloque, para no repetirme. Y cuanta más documentación tienes, más sencillo es, porque la vas dividiendo.
Javier: Lo que yo hacía era preparar el texto divulgativo, que ya llevaba cosas en euskera. Verónica hacía una corrección de estilo para que todo tuviera una misma voz, y añadía además todo lo que tenía que ver con el euskera desde su conocimiento. Por eso el texto tiene esa sensación de unidad.
Al principio el libro no iba a ser solo de criaturas femeninas. ¿Cómo llegasteis a ese enfoque?
Javier: Al principio no estaba tan concretado. Una vez que ya teníamos empezado el proceso, Verónica me hizo una sugerencia sobre centrarlo en las criaturas femeninas y le di una vuelta.
Verónica: Si no lo acotabas acababa siendo una enciclopedia. Inabarcable. ¿Qué lo diferencia de cualquier otro libro de mitos? En cambio, estar centrado solo en las criaturas femeninas de la mitología vasca y asturiana lo hace especial.
El resultado es un ensayo híbrido que pone en diálogo dos tradiciones hermanas desde una perspectiva que reivindica el papel central de lo femenino en su origen. Frente a la imagen heredada —la sirena que seduce para perder a los hombres, la vieja hechicera acusada de herejía— el libro rastrea lo que estas criaturas significaban antes de que alguien decidiera que eran peligrosas.
La parte lingüística es uno de los aspectos más llamativos del libro. ¿Cómo decidisteis qué términos conservar en euskera o en asturiano y cuáles adaptar?
Hay una nota al principio del libro que explica los criterios para los nombres de los personajes. Fue uno de los puntos de más debate.
Verónica: Decidimos emplear el nombre más conocido, el que la gente reconoce. Por ejemplo, xana se puede traducir como la encantada, pero eso no lo conoce nadie. Y luego estaba el problema de la pronunciación: hay palabras en euskera que rompen el texto si no las sabes pronunciar bien, y es muy fácil que no las sepas. Eguzki, por ejemplo: la z se pronuncia como s, es eguski, pero la gente lo lee como lo ve escrito. Con sorgina pasa algo parecido: en un texto en castellano ralentiza la lectura. Había muchas cosas así, y decidíamos caso por caso.
Javier: Las fuentes que yo manejo aparecen con los términos en euskera y en asturiano tal cual. No es una decisión arbitraria, es que la fuente lo dice así.
Las lamias, por ejemplo, tienen características muy distintas a lo que solemos imaginar. Las lamias de la mitología vasca tienen pies de pato. Un detalle que sorprende y que varía según la zona.
Verónica: Para mí siempre han sido así, con pies de pato. En la tradición vasca es uno de sus rasgos más conocidos.
Javier: A mí me pareció muy curioso cuando lo descubrí, precisamente por eso, porque es algo muy específico de allí. Yo las imaginaba con garras, como las lamias clásicas, lo que en el libro se recoge muy bien en las ilustraciones.
Cada capítulo del libro se cierra con un cuento original escrito por Verónica García-Peña, que recoge el aire de las leyendas antiguas y lo prolonga en historias nuevas. Son relatos ambientados en 1936-37, una época en la que no solo murieron personas: también costumbres, tradiciones y formas de entender el mundo.
¿Cuánto tiempo llevó hacer el libro?
Javier: Bastante. Yo también trabajo en una fábrica, no me dedico solo a esto. Empezamos en el otoño del 22 y lo terminamos en las navidades del 24. Dos años tranquilamente.
Verónica: Y luego se quedó en barbecho durante una buena temporada. Después lo volví a imprimir entero y lo releí todo. Y ahí cambié muchas cosas. Los cuentos que están en el libro no son los del principio. Los escribes de una manera, los dejas reposar, los vuelves a coger y dices: esto no suena bien. Hasta que los ves terminados. De hecho, al que más vueltas di fue al de la sirena. No tenía claro si ponerle nombre al pueblo o no. Quería que la sirena tuviera unas características muy concretas, diferentes a lo que estamos acostumbrados, pero no sabía cómo hacer que encajara todo hasta que de repente lo vi. Muchas veces, con la ficción, estás dándole vueltas a una idea y te falta algo. A ese cuento le faltaba algo, y cuando lo encontré, estuvo completo.
Los cuentos están ambientados en 1936-37. ¿Por qué esa época?
Verónica: Cuando se instauró el nacionalcatolicismo no solo se guardaron en el cajón ideologías políticas: también muchas tradiciones y costumbres de los pueblos. Entre ellas, todo lo que tiene que ver con la mitología.
Verónica: Lo curioso es que en el País Vasco hay costumbres que se mantuvieron más tiempo, o que aunque se guardaron en el cajón, en las casas, en los pueblos pequeños, se seguían celebrando o se seguían creyendo. Tiene mucho que ver con el aislamiento geográfico. En las zonas más cerradas se mantienen más las costumbres.
¿Habéis pensado ya en continuar el proyecto?
Javier: Si no nos copian la idea…
Verónica: Muchísimas, porque el universo mitológico de ambas tierras es inmenso. Lo fundamental de este proyecto es que ya hemos asentado una primera base escrita y bien documentada. Salir a rescatar estos relatos de la tradición oral nos ha permitido dejar un testimonio sólido sobre el que poder seguir construyendo en el futuro.
Zorra Dorada, la pieza escrita, dirigida e interpretada por Elisa Forcano, ha recibido este junio un reconocimiento doble e inusualmente rápido: el Premio Max al Mejor Espectáculo Revelación, otorgado el 1 de junio en la ceremonia celebrada en Mérida, y el Premio Godoff, concedido el 15 de junio durante la quinta edición de los Premios de la Revista Godot en el Teatro Pavón de Madrid.
El espectáculo nació como proyecto emergente en el Festival SURGE Madrid 2024, donde se presentó en la Sala Cuarta Pared, y desde entonces ha recorrido festivales y teatros de toda España: el Festival Escena Abierta de Burgos, el Festival de Verano de León, el ciclo Mujeres a Escena de Zaragoza, la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos Guillermo Heras de Alicante, el ciclo La grieta de Lanzarote y la Programación con Igualdad del Principado de Asturias. En 2025 regresó a Madrid para su estreno en SURGE, en la Sala Exlímite, pasando después por MADferia y por Nave 73.
La obra toma como punto de partida el caso real de Noa Pothoven, una joven neerlandesa que murió a los diecisiete años tras años de sufrimiento derivados de los abusos sexuales padecidos en la infancia y la adolescencia. A partir de ahí, Forcano construye un ritual escénico que combina teatro, performance, movimiento, música y lenguaje visual para convertir la rabia en materia transformadora. La pregunta que vertebra la pieza —Si cada mujer abusada se inmolase, ¿quién traería a vuestros hijos al mundo?— interpela directamente al público sobre las estructuras que sostienen la violencia contra las mujeres.
«Este proyecto nació de una necesidad íntima y profundamente honesta», ha declarado Forcano. «Comenzó como una pieza pequeña, en el circuito off madrileño y zaragozano, y hoy quiero reivindicar que detrás de estos reconocimientos hay una trayectoria sostenida: años de trabajo, resistencia y compromiso con la creación como forma de vida».
Estos galardones se suman al Premio Simón a Mejor Actriz, concedido por la Academia del Cine Aragonés por su interpretación en el cortometraje En trámite. Forcano trabaja actualmente en una nueva pieza escénica con estreno previsto para 2027.
Franco Battiato siempre ha tenido algo de inasible. Su figura, envuelta durante décadas en una mezcla de reverencia, misterio y etiquetas más o menos acertadas, tendió a encasillarlo como un artista solemne, casi ascético. Sin embargo, quienes lo trataron de cerca describen a un hombre distinto: irónico, ligero, capaz de desmontar cualquier solemnidad con un gesto o una frase inesperada. Esa faceta, la menos contada, es justo la que recupera Battiato el extraterrestre, la versión española del libro de Maurizio Di Bona y Alessio Cantarella que llega dos años después de su publicación en Italia.
El proyecto nació en 2023 con un título que no dejaba lugar a dudas: Battiato l’alieno. Lo firmaban un dibujante napolitano, Di Bona, y un ingeniero informático de Catania, Cantarella, unidos por el afecto y la admiración hacia el músico. El libro llamó la atención de inmediato por su enfoque extraño y divertido, completamente alejado de los ensayos sobrios que suelen ocupar los estantes dedicados a Battiato. Era una manera libre —a veces satírica, siempre respetuosa— de acercarse a alguien a quien muchos consideran un «botón de santidad», un ser al que solo se puede mirar desde abajo. Di Bona y Cantarella decidieron que ya era hora de sacarlo de ese pedestal, devolverle la ligereza y mostrarlo como un hombre que sabía reírse de sí mismo.
Esa fue la premisa para construir un cómic lleno de encuentros insólitos, viajes interplanetarios y guiños a su visión artística, pero también un mosaico de recuerdos de quienes lo trataron. El resultado permitió que lectores y críticos italianos celebraran su llegada por su carácter inesperado: contar a Battiato a través del dibujo implicaba moverse por una galaxia donde nada es recto ni lógico, donde cada página puede abrir un desvío. Y eso, precisamente, es lo que lo hace tan fiel al espíritu del propio músico.
La edición española, Battiato el extraterrestre, traducida por Mabel Villagra y Mariola Gómez Outes, aterriza ahora en Amazon con el mismo objetivo: invitar a quienes conocen al autor de Centro de gravedad permanente a mirarlo desde un ángulo distinto, y permitir que quienes apenas saben algo de él descubran un universo creativo sin solemnidad impostada. Di Bona ha comprobado ese efecto en su propia casa: sus dos hijas, mientras él trabajaba en los bocetos y escuchaba Cuccuruccucú en bucle, comenzaron a dibujar a Battiato entre Spider-Man y un Pokémon, como si fuese un superhéroe raro llegado desde la luna. En su cabeza, el autor de Alexander Platz dejaba de pertenecer a un Olimpo reservado para adultos melómanos y se convertía en una figura lúdica, contagiosa y sorprendentemente actual.
Esa lectura juvenil no es anecdótica. El libro funciona también como una puerta de acceso para lectores jóvenes acostumbrados al lenguaje visual, y que encuentran aquí una manera de interpretar a un músico que, pese a su aura intelectual, siempre jugó con la cultura pop, con lo esotérico, con lo filosófico y con lo cotidiano. La sátira, lejos de banalizar su figura, la libera. Y en un gesto casi simbólico, lo devuelve a la Tierra sin restarle un ápice de rareza.
La obra incluye un prólogo de Syusy Blady y un amplio conjunto de testimonios de quienes compartieron proyectos, escenas y conversaciones con él. Entre ellos está el propio Cantarella, que fue amigo de Battiato y colaboró con él en la película Niente è come sembra (2007). Su mirada, más íntima y técnica a la vez, ayuda a completar el retrato de un creador que, detrás de su fama de asceta musical, guardaba humor, curiosidad y un enfoque poco convencional sobre casi todo.
Los autores
Maurizio Di Bona (1971), dibujante napolitano, ha desarrollado una trayectoria que combina sátira, cultura pop y divulgación gráfica. Entre sus obras destacan Chi ha paura di Giordano Bruno (2006), Cose da Runners (2016), È tutto un manga manga (2020) y Supereroi (2022). En 2025 volverá a colaborar con Cantarella en Battiato l’artista.
Alessio Cantarella (1985), ingeniero informático de Catania, combina su perfil técnico con una notable sensibilidad artística. Gestionó la web y los perfiles sociales del filósofo Manlio Sgalambro y fue amigo cercano de Battiato. Además de su participación en la película Niente è come sembra, cofirma Battiato l’artista (2025).
Un libro para quienes buscan al hombre detrás del mito
Battiato el extraterrestre no intenta explicar ni desmitificar nada. Su propósito es otro: devolver al lector la idea de un artista libre, contradictorio y brillante. A través de dibujos, anécdotas y escenas que cruzan espacio, tiempo y humor, los autores logran un retrato que escapa de los clichés y recupera la capacidad de asombro que siempre acompañó a Battiato.
Para quienes lo conocen, es una invitación a revisitar su obra desde otro registro. Para quienes no, una puerta abierta a uno de los creadores más singulares de la música italiana.
El Palacio de Vistalegre se transformó el 31 de octubre en el epicentro del rock en Madrid. Nada de fiestas temáticas ni calabazas: la noche de Halloween fue de guitarras, volumen y tres bandas que dejaron el listón altísimo —Witch Fever, Bush y Volbeat—.
Las primeras en pisar el escenario fueron las británicas Witch Fever, que salieron decididas a arrasar desde el primer acorde. Con su nuevo disco Fevereaten recién lanzado, mezclaron punk, metal y un toque de caos bien medido. Amy Walpole no paró de moverse, alternando gritos desgarrados con momentos más melódicos, en una actuación tan visceral como hipnótica. Pese a que el público aún se estaba acomodando, lograron que nadie permaneciera indiferente.
Luego llegó Bush, y el ambiente cambió por completo. Gavin Rossdale demostró que la veteranía no es sinónimo de calma: su presencia sobre el escenario fue magnética. Abrieron con Everything Zen y, desde ahí, todo fluyó. El repertorio combinó clásicos infalibles como Machinehead y Swallowed con material nuevo que sonó tan fresco como contundente. La interpretación de Glycerine en solitario fue el momento más íntimo de la noche, con el público acompañando cada verso entre luces de móvil y un silencio cómplice.
Y entonces apareció Volbeat, y el recinto se vino abajo. Desde los primeros compases de The Devil’s Bleeding Crown quedó claro que Michael Poulsen es uno de los grandes frontmen del rock actual. Canta con potencia, domina el escenario y tiene una conexión increíble con el público. A su lado, el ya no tan recién incorporado Flemming C. Lund, que también comparte escenario con Poulsen en su otra banda, Asinhell, encajó sin esfuerzo y aportó frescura y buena química.
Heaven Nor Hell, coreada a una sola voz por un público completamente entregado, antes de sumergirnos en una de las mejores interpretaciones de la noche The Devil Rages On, del Servant of the Mind.
Del Rewind, Replay, Rebound rescataron Die To Live, y Poulsen desplegó toda su faceta rockabilly con una voz que llenó el recinto. Fue uno de los momentos más celebrados del concierto, una mezcla perfecta entre energía, humor y virtuosismo.
El cierre fue una auténtica fiesta: Black Rose, Seal the Deal, For Evigt y, por supuesto, Still Counting y A Warrior’s Call, con miles de personas gritando “fight, fight, fight!” a todo pulmón.
Volbeat demostraron una vez más por qué son una de las bandas más queridas del metal actual. Su directo es potente, cercano y sin artificios. En Halloween no hubo trucos ni tratos, solo una gran noche de rock que dejó a todo el mundo con la misma sensación: ojalá todas las fiestas dieran tanta vida.
Sanhedrin, el trío neoyorquino que lleva una década sacudiendo la escena del heavy metal, regresa con Heat Lightning , un álbum que eleva su sonido a nuevas alturas. Tras el éxito de Lights On (2022), la banda apuesta por una producción más ambiciosa y una mezcla aún más rica de influencias del metal clásico y el hard rock. Grabado en el legendario estudio Utopia Bearsville y producido por Matt Brown y Jerry Farley, el disco captura la esencia de Sanhedrin con una claridad y potencia sin precedentes. La portada, ilustrada a mano por Johan Prenger, añade el broche visual a un trabajo que respira dedicación, evolución y pasión por la música.
Desde el arrollador inicio con Blind Wolf , inspirado en las sectas, hasta la épica King of Tides , que narra el choque entre puritanos y nativos en el Nuevo Mundo, el álbum es un viaje electrizante. Heat Lightning —tema que da nombre al disco— una metáfora sobre el cambio climático, mientras que The Fight of Your Life rinde homenaje a quienes viven por y para la música. No faltan las explosiones de energía con Franklin County Line y los himnos de resistencia como Let’s Spill Some Blood . Con un sonido más nítido y agresivo, este trabajo es un símbolo de persistencia, amistad y la búsqueda constante de la esencia del metal en su máxima expresión. Sanhedrin no solo sigue en pie, sino que demuestra lo mejor aún está por venir.
El 14 de marzo llega Heat Lightning , el nuevo álbum de Sanhedrin, bajo el sello Metal Blade Records.
Son libros capaces de transmitir, de comunicar, promulgar ideas, sentimientos, pensamientos, ocultar secretos, denunciar injusticias… su comunicación visual es el resultado de la intervención del artista, que ha tomado al libro como expresión y haciendo uso de una o varias técnicas, juega con la disposición de los elementos, incluye nuevos materiales, técnicas, texturas, objetos incrustados, papel plegado, rasgado… y nos invita a reconstruir su mensaje de una manera distinta, a fascinarnos con una propuesta artística, a integrar todos nuestros sentidos al momento de leer
Los registros visuales que los componen, los matices diferenciados y su reconocida capacidad universal a la hora de difundir conocimientos. El procedimiento de transformación está delimitado sólo por la imaginación del artista, buscando posibilidades y claves expresivas de impacto visual, por tanto, los libros objeto son muy variados y responden a las necesidades e inquietudes de cada artista, además adquieren la pluralidad suficiente como para elaborar discursos propios.








