La tienda-librería del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta una colección de baldosas hidráulicas creada por la firma Mosaista, inspirada en obras de artistas presentes en la colección permanente del museo como Sándor Bortnyik, Paul Klee, Juan Gris, Theo van Doesburg, Edward Hopper y Wassily Kandinsky. Las piezas, producidas de manera artesanal, reinterpretan detalles de estas obras para transformarlos en mosaicos decorativos que pueden utilizarse tanto de forma individual como integrados en murales de mayor tamaño.
El proyecto surge del encuentro entre el museo, la firma Mosaista y la artista y diseñadora Carlota Pereiro, quien ha trasladado al lenguaje de la baldosa hidráulica fragmentos y geometrías presentes en las pinturas de la colección Thyssen. El resultado es una serie limitada de piezas que combinan la tradición de este material con el vocabulario visual de las vanguardias históricas del siglo XX.
Las baldosas pueden encontrarse en la tienda del museo como objetos decorativos o convertidas en bandejas, mientras que los murales de mayor formato destinados a proyectos arquitectónicos se ofrecen a través de la galería de Mosaista. Según explica Ana Cela, directora de la tienda del Thyssen, el museo busca colaborar con marcas nacionales que trabajen desde la artesanía y el diseño contemporáneo, en una línea que ya incluye firmas como La Cartuja de Sevilla, Lladró o Santa & Cole.

Para Mosaista, la colaboración supone también un regreso al origen de su proyecto. Su director creativo, Iván Alvarado, recuerda que la firma nació con el propósito de reinterpretar a los grandes artistas de finales del siglo XIX y del siglo XX mediante diseños aplicados a baldosas hidráulicas. La producción se realiza en la Comunidad de Madrid mediante un sistema de fabricación de proximidad que reduce transporte y emisiones.
La tradición de estas baldosas se remonta al siglo XIX, cuando comenzaron a difundirse por Europa como una solución decorativa que combinaba técnicas artesanales con cierta capacidad de producción seriada. Su uso decayó con la expansión de la construcción industrializada y, en Madrid, la última fábrica cerró en 1979. Dos décadas después, Mosaista recuperó la técnica histórica de Miguel Adrover y volvió a ponerla en circulación desde su taller.
La colaboración entre Mosaista y el Thyssen se integra además en el programa del Madrid Design Festival, que el 7 de marzo de 2026 ofrece una jornada de puertas abiertas en el taller de la firma en Arganda del Rey, donde los visitantes podrán conocer de cerca el proceso artesanal con el que se producen estas piezas que conectan arte, diseño y tradición.