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MúsicaNoticias

Galiana y Gómez Alemany homenajean a Millares y Palazuelo

by Uve Magazine 23/01/2026
written by Uve Magazine

El sello Liquen Records ha publicado un nuevo trabajo discográfico firmado por Josep Lluís Galiana y Joan Gómez Alemany, un proyecto que toma como punto de partida la obra de Manolo Millares y Pablo Palazuelo, dos nombres fundamentales del arte abstracto español del siglo XX. El disco, titulado Homenatge a Manolo Millares i Pablo Palazuelo, reúne la música creada para tres películas vinculadas a la obra de ambos artistas y se publica en el marco del centenario del nacimiento de Millares.

Manolo Millares y Pablo Palazuelo, a la derecha

Lejos de plantearse como un mero acompañamiento musical, el álbum surge de un proceso de trabajo prolongado, en el que la música, el cine y la reflexión teórica avanzan de forma paralela. El proyecto ha contado con la colaboración de la Fundación Pablo Palazuelo, la familia de Millares, la Fundación Azcona y el Institut Valencià de Cultura, y ha tenido como escenarios de estreno el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, el Institut Valencià d’Art Modern y la Fundación Antonio Pérez – Centro de Arte Contemporáneo.

La grabación se realizó en Liquen Studios y el disco se distribuye tanto en formato físico en España como en las principales plataformas digitales internacionales. Con este lanzamiento, Liquen Records, que cumple una década de actividad, refuerza una línea editorial centrada en la música improvisada y experimental, con especial atención a proyectos donde distintas disciplinas artísticas se cruzan de forma natural.

El punto de partida conceptual del trabajo se encuentra en el libro Cartas en torno a Manolo Millares, Pablo Palazuelo y otros, una correspondencia entre Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany, publicada en 2022 por EdictOràlia, coincidiendo con el cincuenta aniversario del fallecimiento de Millares. A partir de ese intercambio de ideas en torno a la pintura, el pensamiento y el contexto histórico de ambos artistas, Galiana y Gómez Alemany desarrollaron un trabajo musical basado en la improvisación, la electrónica y la creación electroacústica.

Josep Lluis Galiana. Joan Gomez Alemany

Para Josep Lluís Galiana, saxofonista de soprano y tenor, el proyecto supuso un reto artístico poco habitual, al tratarse de componer e improvisar desde la obra pictórica y audiovisual de Millares y desde el cine de Gómez Alemany, con quien mantiene una colaboración continuada desde hace ocho años. Galiana destaca la intensidad del proceso y el impacto que le ha producido una aproximación prolongada a la poética visual de Millares, marcada por la materialidad, la tensión y el uso de recursos mínimos con una fuerte carga expresiva.

Joan Gómez Alemany, por su parte, señala que el disco prolonga en el ámbito sonoro muchas de las cuestiones planteadas en el libro escrito junto a Alfonso de la Torre. Desde su perspectiva, la música establece relaciones directas con la pintura, el cine y la escritura, organizándose a través de estructuras superpuestas y de un trabajo detallado con la electrónica, el tiempo y el espacio sonoro.

El álbum se articula en torno a tres obras principales. Para Pablo Palazuelo, variaciones sobre un imposible paisaje es una película rodada por Gómez Alemany con música electroacústica del propio autor, estrenada en el Marco de Vigo el 18 de mayo de 2023, coincidiendo con el Día Internacional de los Museos. Millares 1972-2022 se presentó en su versión cinematográfica en el IVAM de València en septiembre de 2022 y tuvo una posterior interpretación en directo, con saxofones y electrónica, en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca.

La tercera pieza, Millares 1970, parte de una película realizada por Manolo Millares junto a Elvireta Escobio, que en su versión original incorporaba música de Pierre Henry y Pierre Schaeffer. Galiana y Gómez Alemany han creado una nueva banda sonora para esta obra, que se estrenó en concierto en Cuenca en 2022 y posteriormente en Vigo en 2023.

Con este disco, Liquen Records suma un nuevo título a su catálogo y consolida una propuesta que sitúa la música contemporánea en diálogo directo con la historia del arte, el cine y el pensamiento visual.

LIQUEN RECORDS

23/01/2026 0 comments
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Literatura

Las novelas que hicieron temblar a la moral del siglo XIX

by Uve Magazine 14/01/2026
written by Uve Magazine

En 1857 una novela fue llevada ante los tribunales franceses acusada de atentar contra la moral pública, no porque describiera actos especialmente escandalosos ni porque buscara provocar desde el exceso, sino porque se permitía algo mucho más incómodo para su tiempo: conceder centralidad narrativa al malestar de una mujer casada sin convertirlo en advertencia ni en ejemplo correctivo. Madame Bovary, escrita por Gustave Flaubert, se enfrentó a la justicia porque no ofrecía al lector una lectura guiada, porque no señalaba con claridad dónde debía situarse el juicio moral, y porque al hacerlo trasladaba una responsabilidad que entonces resultaba peligrosa, la de pensar sin tutela.

La acusación no se sostenía tanto en lo que la novela contaba como en la forma en que lo hacía, mediante una prosa que observaba con precisión y una distancia calculada que evitaba cualquier gesto de absolución o condena explícita, dejando al personaje existir en su contradicción sin someterlo a un castigo narrativo que calmara conciencias. En una sociedad donde la literatura seguía cumpliendo una función pedagógica, esa negativa a ordenar el sentido era interpretada como una amenaza, ya que permitía que el lector se aproximara a la experiencia de Emma Bovary sin un marco moral que neutralizara su incomodidad.

Resulta revelador que el escándalo no procediera de la transgresión en sí misma, sino del modo en que esta era presentada, porque el deseo femenino había sido representado antes, aunque casi siempre bajo formas que lo reducían a desvío, patología o falta corregible. Flaubert no hacía ninguna de esas cosas, y al negarse a justificar o a explicar en exceso lo que ocurría en la mente de su protagonista, abría un espacio de ambigüedad que ponía en cuestión el reparto habitual de roles, tanto en la ficción como fuera de ella.

Ese mismo malestar volvería a manifestarse años después en la recepción de El retrato de Dorian Gray, cuando Oscar Wilde fue acusado de promover una sensibilidad peligrosa, no tanto por lo que la novela mostraba de forma explícita como por lo que dejaba deliberadamente sin cerrar, al sugerir que el placer, la belleza o la corrupción podían existir sin una sanción inmediata que restableciera el orden moral. En ambos casos, lo que se cuestionaba no era la moral dominante en sí misma, sino el derecho de la literatura a no reafirmarla de manera directa.

Leídas hoy, estas obras parecen haber perdido su capacidad de escándalo, en parte porque el contexto ha cambiado y en parte porque han sido absorbidas por una categoría que las protege, la de los clásicos, donde el texto se vuelve respetable y, en cierto modo, inofensivo. La familiaridad, la repetición académica y la lectura obligatoria han contribuido a suavizar su impacto, convirtiendo lo que fue una perturbación en un objeto cultural estable, al que rara vez se accede desde la experiencia personal.

Sin embargo, esa pérdida de incomodidad no implica que los conflictos que planteaban hayan desaparecido, sino que hemos aprendido a leerlos con una distancia que reduce su alcance. La censura ya no adopta la forma de un proceso judicial, pero sigue operando de maneras más difusas, a través de la saturación de discursos, de la aceleración constante y de una economía de la atención que penaliza cualquier texto que no se deje consumir con rapidez o que exija una implicación sostenida.

Volver a Madame Bovary sin la reverencia automática que suele acompañarla permite recuperar algo de su filo original, no porque la novela contenga una provocación explícita, sino porque insiste en mostrar una experiencia real sin domesticarla, sin ofrecer consuelo ni redención clara. Quizá por eso sigue resultando más incómoda de lo que estamos dispuestos a admitir, no tanto por lo que cuenta como por la forma en que obliga a leer, sin apoyos, sin atajos y sin una moral prefabricada que nos libere de la responsabilidad de entender.

14/01/2026 0 comments
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AgendaArteNoticias

El Thyssen revisita Express de Robert Rauschenberg

by Uve Magazine 13/01/2026
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En el marco del centenario del nacimiento de Robert Rauschenberg, el Museo Thyssen-Bornemisza presenta una instalación especial en torno a Express (1963), una de las obras más representativas de un artista que cambió de forma radical la manera de entender el arte en el siglo XX. La propuesta cuenta con el apoyo de la Robert Rauschenberg Foundation y se inscribe en un amplio programa internacional de revisión crítica de su legado.

Rauschenberg: Express. En movimiento

Formado en el experimental Black Mountain College, Rauschenberg creció artísticamente en un entorno donde la pintura convivía con la música, la danza y la acción. Esa educación transversal marcó toda su trayectoria y explica su rechazo a las jerarquías tradicionales entre disciplinas. Frente al expresionismo abstracto dominante en los años cincuenta, su obra introdujo materiales cotidianos, imágenes procedentes de los medios de masas y una relación directa con la realidad inmediata.

Comisariada por Marta Ruiz del Árbol, conservadora senior de Pintura Moderna, la instalación propone una nueva lectura de Express, atendiendo tanto a su compleja iconografía como a su impulso experimental. La obra se sitúa en continuidad con los célebres Combines de Rauschenberg, piezas híbridas que borraron las fronteras entre pintura y escultura y que resultaron decisivas para el desarrollo del arte pop, el neo-dada y buena parte del arte contemporáneo posterior.

La muestra subraya también el papel central de Express en la consagración internacional del artista, tras recibir en 1964 el Gran Premio de Pintura de la Bienal de Venecia, un reconocimiento que confirmó la potencia de una obra incómoda, abierta y profundamente innovadora.

Más allá de la revisión histórica, esta instalación invita a reflexionar sobre la vigencia del pensamiento de Rauschenberg y su firme convicción de que el arte no es un objeto aislado, sino una herramienta de transformación individual y social. Una ocasión clara y directa para redescubrir a uno de los grandes agitadores del arte del siglo XX y medir el alcance real de su legado artístico y ético.

Del 3 de febrero al 24 de mayo de 2026

13/01/2026 0 comments
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AgendaNoticias

España, país invitado en los Ithra Cultural Days 2026

by Uve Magazine 12/01/2026
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Del 12 al 31 de enero de 2026, el King Abdulaziz Center for World Culture (Ithra), uno de los grandes centros culturales de Oriente Medio, dedica su programación a España dentro de sus Ithra Cultural Days, un evento que busca acercar culturas a través del arte, la música, el cine, la gastronomía y la experiencia directa del público.

No se trata de una exposición puntual ni de una semana temática al uso. Durante casi tres semanas, Ithra se transforma por completo para ofrecer una imagen amplia y contemporánea de la cultura española, combinando tradición, creación actual y propuestas participativas. España es el país invitado de esta edición tras el éxito de otras anteriores dedicadas a Japón o Corea del Sur, que atrajeron a cientos de miles de visitantes.

El recorrido por el festival es deliberadamente diverso. Hay exposiciones visuales que muestran fotografía, diseño y moda; espacios dedicados al cine español, con proyecciones y encuentros; y una programación escénica que incluye música, danza y reinterpretaciones de clásicos. Entre los platos fuertes figura una versión escénica de Carmen, pensada para dialogar con públicos no occidentales sin perder su identidad original.

La música ocupa un lugar central. El flamenco aparece como uno de los grandes reclamos, pero no como postal turística, sino integrado en un programa que también incluye zarzuela, músicas regionales y propuestas contemporáneas. La intención es clara: mostrar una cultura viva, compleja y en evolución constante.

Uno de los aspectos más cuidados del evento es la experiencia del visitante. Ithra no se limita a mostrar: invita a participar. Talleres creativos, actividades familiares, espacios infantiles y demostraciones artesanales permiten al público saudí acercarse de forma directa a la cultura española, más allá de la contemplación pasiva.

La gastronomía refuerza esta idea de experiencia total. Mercados temporales y espacios culinarios presentan sabores españoles desde una mirada amplia, evitando reducir la cocina a unos pocos clichés reconocibles. Comer, aquí, forma parte del relato cultural.

Más allá de lo artístico, Ithra Cultural Days funciona como una operación de diplomacia cultural de alto nivel. En un contexto internacional marcado por la necesidad de tender puentes culturales, la presencia española en Arabia Saudí adquiere un valor simbólico y estratégico. No es solo una celebración, sino una forma de diálogo entre tradiciones, públicos y formas de entender la cultura.

12/01/2026 0 comments
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AgendaArte

Mark Leckey en el Guggenheim Bilbao

by Uve Magazine 02/01/2026
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El programa in situ del Museo Guggenheim Bilbao propone un reto concreto: invitar a artistas a crear una obra pensada expresamente para la sala 208, no como un simple lugar de exhibición, sino como un espacio con personalidad propia, casi con carácter. En Y la ciudad se alzaba en todo su esplendor, Mark Leckey acepta el desafío y lo hace desde un lugar reconocible en su trayectoria: la intersección entre imágenes del pasado, tecnología contemporánea y una memoria colectiva atravesada por la cultura de masas.

Leckey no es un artista interesado en el silencio contemplativo ni en el minimalismo pulcro. Creció en los alrededores de Liverpool a finales de los años setenta y durante los ochenta, en un contexto marcado por el declive industrial, la fragmentación social y una presencia cada vez más intensa de la televisión, la música y la publicidad como telón de fondo cotidiano. Ese paisaje —hecho tanto de ruinas económicas como de estímulos mediáticos— atraviesa su obra desde hace décadas y explica su fascinación por la forma en que las imágenes y los sonidos construyen identidad, pertenencia y nostalgia.

En Bilbao, ese interés se materializa a partir de una referencia inesperada: Ciudad junto al mar (1424), de Sassetta, una pintura medieval en la que la ciudad deja de ser un simple escenario para convertirse en protagonista. Leckey se fija en ese espacio extraño, geométrico y casi irreal, que parece no obedecer del todo a las leyes físicas, y lo interpreta como una ciudad que pertenece a varios tiempos a la vez. No le interesa reconstruirla fielmente, sino traducir su lógica bidimensional a una forma escultórica que habita un terreno ambiguo, entre lo material y lo imaginado.

La instalación se articula en torno a una escultura central, acompañada por un bucle de luz y sonido de unos seis minutos, compuesto por el propio artista, que marca el ritmo de la experiencia. La iluminación recorre un ciclo que va del amanecer al crepúsculo y alcanza un punto de máxima intensidad con un efecto estroboscópico que coincide con el crescendo sonoro. En ese momento, la escultura parece perder estabilidad: la luz proyectada sobre sus superficies la transforma, la hace vibrar, la convierte casi en una aparición. No es un objeto que se mira desde fuera, sino algo que se experimenta dentro de un tiempo controlado.

Este énfasis en la experiencia ha llevado a que la obra se describa, incluso por el propio Leckey, como una “atracción”. La palabra puede generar suspicacias, pero aquí funciona más como una declaración de intenciones que como una provocación gratuita. La instalación no esconde su voluntad de atrapar al visitante, de envolverlo sensorialmente, de usar los mismos mecanismos —ritmo, repetición, estímulo— que hoy organizan buena parte de nuestra relación con las imágenes. En lugar de disimularlo, lo pone en primer plano.

La pregunta, entonces, no es si hay efecto, sino qué se hace con él. En este caso, el efecto no parece un fin en sí mismo, sino una herramienta para hablar de un presente en el que la memoria ya no se articula de manera lineal, sino a través de fragmentos, bucles y superposiciones. La ciudad medieval de Sassetta, reinterpretada con tecnologías contemporáneas como la impresión 3D y referencias a sistemas digitales, se convierte en una especie de máquina de tiempo que no avanza ni retrocede, sino que permanece suspendida.

También hay aquí una reflexión implícita sobre el propio museo. El Guggenheim Bilbao es un edificio tan poderoso que cualquier obra corre el riesgo de quedar absorbida por su arquitectura. Leckey no intenta competir con ella en escala ni en espectacularidad, sino que opta por dominar el tiempo, transformando la sala en una situación que se activa y se apaga, que obliga a quedarse, a esperar, a atravesar el ciclo completo. Durante esos minutos, la lógica turística del “ver y pasar” se interrumpe.

Eso no significa que la instalación esté libre de tensiones. Hay quien puede salir con la sensación de haber asistido a una experiencia intensa pero efímera, más cercana a lo sensorial que a lo reflexivo. Y esa lectura no es del todo errónea. Pero también es coherente con una obra que habla precisamente de cómo hoy pensamos, recordamos y nos vinculamos a las imágenes: de forma fragmentaria, emocional y a menudo mediada por la tecnología.

En ese sentido, Y la ciudad se alzaba en todo su esplendor funciona mejor cuando se acepta en sus propios términos. No es una exposición para “descifrar” con calma académica, ni una pieza que se agote en una idea cerrada. Es una instalación que propone una experiencia y, a partir de ella, deja abiertas preguntas sobre la nostalgia, la clase social, la memoria compartida y la inestabilidad de lo que damos por real.

Más que ofrecer respuestas, Leckey construye un espacio extraño y atractivo en el que pasado y presente se superponen sin resolverse del todo. Y quizá ahí esté su mayor acierto: en recordar que, en una época saturada de imágenes, pensar también puede ser una experiencia física, incómoda y luminosa a la vez.

Datos prácticos para la visita

Exposición: Y la ciudad se alzaba en todo su esplendor
Artista: Mark Leckey
Programa: in situ
Comisaria: Lekha Hileman
Lugar:
Museo Guggenheim Bilbao
Avenida Abandoibarra, 2 · Bilbao
Fechas:
Del 14 de noviembre de 2025 al 12 de abril de 2026
Salas:
204 y 208
Horario:
De martes a domingo, de 10:00 a 19:00 h
(Lunes cerrado, salvo excepciones)
02/01/2026 0 comments
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Literatura

La desaparición de las bibliotecas

by Uve Magazine 01/01/2026
written by Uve Magazine

Las bibliotecas rara vez desaparecen de golpe, suele suceder a través de una acumulación de daños, decisiones erróneas, abandonos y violencias que, con el tiempo, las vacían de contenido o las hacen desaparecer. Cuando una biblioteca se pierde, no solo se esfuman los libros que contenía, ni siquiera un fondo valioso de manuscritos o ediciones singulares: se pierde una manera concreta de organizar el saber y la relación entre textos, lenguas, épocas y lectores, algo que no puede reconstruirse una vez roto.

A lo largo de la historia, las bibliotecas han sido tratadas tanto como tesoros a proteger como amenazas a neutralizar. Allí donde el saber ha sido percibido como una herramienta de poder, de pensamiento crítico o de continuidad cultural, también ha sido visto como algo peligroso. Por eso, las grandes pérdidas bibliográficas no responden únicamente a accidentes o catástrofes naturales, sino que suelen estar vinculadas a conflictos políticos, religiosos o ideológicos, así como a procesos más lentos y silenciosos de negligencia, saqueo o desmantelamiento.

El caso de la Biblioteca de Alejandría sigue siendo un símbolo precisamente porque encarna una pérdida imposible de medir. Fue un proyecto cultural sostenido durante siglos, cuyo objetivo era reunir, traducir y conservar el conocimiento del mundo conocido. Su desaparición no se produjo en un solo incendio ni puede atribuirse a un único culpable, sino al resultado de guerras, cambios de poder, abandono institucional y destrucciones parciales que, acumuladas, hicieron inviable su continuidad. Lo verdaderamente inquietante no es solo lo que se perdió, sino que nunca sabremos exactamente qué contenía, qué ideas quedaron truncadas ni qué líneas de pensamiento desaparecieron sin dejar rastro.

Mucho menos presente en el imaginario occidental, pero igualmente devastadora, fue la destrucción de la biblioteca de Nalanda, uno de los mayores centros de conocimiento del mundo antiguo, situado en la actual India. Durante siglos, Nalanda albergó miles de manuscritos dedicados a disciplinas como la medicina, la astronomía, las matemáticas, la lógica o la filosofía, y funcionó como un espacio de intercambio intelectual internacional. Fue incendiada en el siglo XII durante una invasión, las fuentes hablan de un fuego que ardió durante meses, alimentado por la enorme cantidad de manuscritos acumulados. No se trató de una pérdida colateral, sino de una acción deliberada, basada en la convicción de que ese saber debía desaparecer porque representaba una visión incompatible con el nuevo poder.

Algo similar ocurrió en Bagdad con la Casa de la Sabiduría, un centro intelectual que durante siglos había sido clave para la traducción, conservación y desarrollo del pensamiento científico y filosófico. Allí se tradujeron textos griegos, persas e indios, que produjeron avances fundamentales en campos como la medicina o las matemáticas. La invasión mongola de 1258 destruyó la ciudad y arrasó con ese archivo acumulado durante generaciones. La imagen, repetida hasta el exceso, de los libros arrojados al río Tigris hasta teñir sus aguas de negro por la tinta, sigue siendo un recordatorio de que el progreso intelectual no garantiza protección cuando el poder político cambia de manos.

La caída de Constantinopla en 1453 supuso otro tipo de pérdida, menos concentrada pero igualmente profunda. Durante siglos, la ciudad había acumulado manuscritos bizantinos que conectaban directamente con la tradición clásica. Tras su caída, parte de ese material se dispersó por Europa, influyendo en el Renacimiento, pero otra parte se perdió, se destruyó o quedó abandonada. En este caso, la desaparición no se produjo solo por la violencia inmediata, sino por la fragmentación: bibliotecas enteras fueron saqueadas, vendidas o desmembradas, y al perder su unidad también perdieron su sentido cultural original.

En tiempos más recientes, la destrucción de la Biblioteca Nacional de Bosnia y Herzegovina, en Sarajevo, durante la guerra de los Balcanes, mostró hasta qué punto las bibliotecas siguen siendo objetivos simbólicos. El edificio ardió durante días tras ser bombardeado, y las imágenes de personas intentando salvar libros entre las llamas recorrieron el mundo. No se trataba de un archivo antiguo y polvoriento, sino de una institución viva, que contenía manuscritos, periódicos y documentos que daban cuenta de la historia multicultural del país. Su destrucción no fue accidental: borrar la memoria compartida era parte del conflicto.

Sin embargo, no todas las bibliotecas desaparecen entre llamas visibles. Muchas se pierden de forma silenciosa, a través de procesos de saqueo sistemático que acompañaron a la expansión colonial europea. Manuscritos africanos, americanos y asiáticos fueron extraídos de sus contextos originales y trasladados a archivos extranjeros, donde sobrevivieron como piezas aisladas, separadas de las comunidades que los habían producido. En estos casos, los libros no desaparecen físicamente, pero la biblioteca, entendida como unidad cultural, sí lo hace. Se conserva el objeto, pero se pierde el sistema de conocimiento al que pertenecía.

A esta forma de pérdida se suma otra, aún más difícil de señalar: la negligencia. Bibliotecas enteras se han deteriorado por falta de recursos, por edificios inadecuados, por humedad, insectos o incendios evitables. La idea de que el conocimiento es algo estable, siempre disponible, ha provocado que durante siglos se subestime la necesidad de cuidarlo. Los libros, como cualquier otro objeto material, necesitan mantenimiento, inversión y atención constante. Sin ello, incluso las colecciones más valiosas se desmoronan sin dejar huella y no solo se pierden textos, se pierden anotaciones marginales, traducciones únicas, versiones no canónicas, errores que permitían comprender cómo se pensaba en otra época. Se pierde la relación entre los libros, el modo en que dialogaban entre sí, el contexto que daba sentido a su convivencia en un mismo espacio. Cada biblioteca es, en el fondo, un mapa mental colectivo, y cuando ese mapa se destruye, el campo de lo pensable se reduce.

01/01/2026 0 comments
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Arte

El simbolismo en el arte y lo invisible

by Uve Magazine 29/12/2025
written by Uve Magazine

El simbolismo no surgió como una forma de describir el mundo visible ni para tranquilizar al espectador con escenas amables y reconocibles, sino como una respuesta deliberada a una época que confiaba de forma casi absoluta en la razón, la ciencia y el progreso técnico, y que había relegado a un segundo plano todo aquello que no podía medirse, explicarse o demostrarse. Frente a esa fe en lo tangible, los artistas simbolistas comenzaron a trabajar con imágenes cargadas de ambigüedad, referencias míticas, estados emocionales y obsesiones íntimas, convencidos de que el arte no debía limitarse a reproducir la realidad externa, sino a explorar aquello que ocurre en zonas más profundas y menos visibles de la experiencia humana. Quizá por eso, más de un siglo después, el simbolismo no solo no resulta ajeno, sino que continúa interpelándonos con una fuerza que otros movimientos, más ligados a su contexto histórico, han ido perdiendo con el tiempo.

El simbolismo, desarrollado principalmente entre finales del siglo XIX y los primeros años del XX, no fue un estilo cerrado ni una escuela homogénea, sino una actitud compartida ante la creación artística, que se manifestó tanto en la pintura como en la literatura y la música, y que partía de una premisa clara: la realidad visible no agota el sentido de las cosas. Para los simbolistas, lo importante no era el objeto representado, sino la carga de ideas, sensaciones y asociaciones que ese objeto podía activar en quien lo contemplaba, de modo que la obra se convertía en un espacio abierto a la interpretación, más cercano a la experiencia del sueño que a la descripción racional. En lugar de escenas cotidianas o narrativas claras, aparecieron figuras enigmáticas, paisajes irreales, cuerpos suspendidos en estados ambiguos, imágenes que no se ofrecían como respuestas, sino como preguntas.

La aparición (1874-1876), de Gustave Moreau, Museo Gustave Moreau, París

El símbolo como rechazo de la razón dominante

El contexto histórico resulta fundamental para entender esta deriva hacia lo simbólico, ya que surge en un momento en el que Europa se encontraba profundamente marcada por el avance industrial, la confianza en el progreso científico y una concepción del mundo cada vez más mecanizada, en la que todo parecía tener una explicación lógica o una utilidad práctica. Muchos artistas percibieron ese clima como una forma de empobrecimiento espiritual, en la medida en que dejaba fuera aspectos esenciales de la vida interior, como el deseo, el miedo, la culpa, la fascinación por la muerte o la necesidad de trascendencia. Frente a la claridad racional, el simbolismo eligió la sugerencia; frente a la explicación, el misterio; frente a la objetividad, la subjetividad radical.

De ahí que los temas que atraviesan este estilo resulten tan persistentes y reconocibles, incluso para un espectador contemporáneo. La muerte aparece no como un acontecimiento heroico o solemne, sino como una presencia constante, casi cotidiana, que se manifiesta en figuras espectrales, islas solitarias, cuerpos inmóviles que parecen debatirse entre el sueño y la desaparición. El mundo onírico ocupa también un lugar central, no como evasión, sino como espacio en el que se suspenden las reglas de la lógica y afloran imágenes que condensan deseos y temores difíciles de articular de otro modo. El erotismo, a menudo atravesado por una tensión inquietante entre atracción y amenaza, se convierte en un territorio simbólico donde se mezclan placer, culpa y poder, mientras que la espiritualidad se presenta desligada de la religión institucional, más cercana a una búsqueda individual y ambigua de sentido.

Artistas como Odilon Redon, con sus figuras flotantes y sus criaturas imposibles, o Arnold Böcklin, cuya Isla de los muertos condensa como pocas imágenes la sensación de tránsito y soledad, entendieron el arte como una forma de visualización de lo invisible, un medio para dar forma a aquello que no puede decirse con palabras. Gustave Moreau recurrió a la mitología y a los relatos bíblicos no para ilustrarlos, sino para convertirlos en escenarios mentales densos y cargados de significado, mientras que figuras como Fernand Khnopff exploraron la introspección, el aislamiento y la distancia emocional a través de composiciones silenciosas y perturbadoras. Incluso Gustav Klimt, frecuentemente asociado a otros movimientos, participó de esta sensibilidad simbolista al convertir el cuerpo, el oro y la ornamentación en vehículos de reflexión sobre la vida, la muerte y el deseo.

Floresta sagrada (1882), de Arnold Böcklin, Kunstmuseum, Basilea

Por qué el simbolismo sigue siendo actual

Que el simbolismo continúe funcionando hoy no es una cuestión de nostalgia, sino de afinidad con un presente que, pese a su aparente transparencia informativa, sigue atravesado por incertidumbres profundas y contradicciones no resueltas. En un entorno saturado de imágenes inmediatas y mensajes explícitos, el simbolismo propone una experiencia opuesta, que exige tiempo, atención y una disposición a aceptar lo ambiguo, lo incompleto y lo inquietante. Su influencia se percibe con claridad en el cine contemporáneo, especialmente en aquellas obras que renuncian a explicaciones cerradas, así como en la música, la fotografía o el arte actual, donde el uso de símbolos sigue siendo una herramienta fundamental para abordar cuestiones relacionadas con la identidad, el trauma, la memoria o el deseo.

Acercarse a una obra simbolista no implica descifrar un código oculto ni encontrar un significado único, sino aceptar que el sentido se construye en la relación entre la imagen y quien la observa, y que esa relación puede cambiar con el tiempo, también supone dejarse afectar por ella, permitir que genere preguntas más que respuestas, y reconocer que hay experiencias que no pueden reducirse a una interpretación cerrada. En ese gesto, que va a contracorriente de la necesidad constante de claridad y rapidez, reside buena parte de su vigencia.

En última instancia, puede entenderse como una forma de resistencia silenciosa frente a un mundo que exige explicaciones inmediatas y resultados medibles, y que deja poco espacio para lo incierto, lo contradictorio o lo profundo. Al reivindicar la sugerencia, la pausa y el misterio, el simbolismo no solo habla de su tiempo, sino también del nuestro, recordándonos que no todo lo valioso es transparente ni fácil de nombrar, y que quizá ahí, en esa zona oscura y ambigua, sigue estando una de las funciones esenciales del arte.

El carro de Apolo (1905-1914), de Odilon Redon, Museo de Orsay, París
29/12/2025 0 comments
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CineNoticias

Muere Brigitte Bardot, icono indómito del cine

by Uve Magazine 28/12/2025
written by Uve Magazine

Brigitte Bardot ha muerto a los 91 años y con ella se apaga una de las figuras más reconocibles, incómodas y determinantes del cine europeo del siglo XX, una mujer que fue convertida en mito antes incluso de tener margen para decidir qué hacer con ese lugar que le asignaron. Su fallecimiento, ocurrido en su casa de Saint-Tropez, cierra una vida marcada por la exposición constante, por una fama que nunca terminó de aceptar y por una retirada temprana que fue, más que un gesto caprichoso, una forma de supervivencia. Bardot no fue solo una actriz célebre: fue un fenómeno social que alteró la forma en que se miraba el deseo, el cuerpo femenino y la libertad en una Europa todavía rígida, moralmente constreñida y profundamente hipócrita.

Convertida en estrella internacional tras Y Dios creó a la mujer, Bardot encarnó una sensualidad  derrochadora y que, precisamente por eso, fue celebrada y castigada a partes iguales, admirada como símbolo de emancipación y reducida al mismo tiempo a objeto. A lo largo de su carrera, que incluyó más de cuarenta películas y colaboraciones con cineastas clave del cine francés, quedó claro que su magnetismo iba mucho más allá de la imagen, aunque ella misma rechazara el sistema que la explotaba. En 1973 decidió abandonar el cine cuando aún estaba en lo más alto, cansada de la presión, del juicio constante y de una industria que nunca le permitió ser simplemente una persona.

Desde entonces, Bardot volcó toda su energía en la defensa de los animales, una causa que asumió con la misma intensidad con la que antes había vivido la fama, fundando en 1986 la Fundación Brigitte Bardot y convirtiéndose en una activista feroz, incómoda y sin filtros, lo que también la situó en el centro de numerosas polémicas. Su figura, llena de contradicciones, no admite lecturas simples: fue mito, fue icono y fue conciencia. Una mujer que nunca encajó del todo en el lugar que el mundo le reservó y que, aun así, dejó una huella permanente en la cultura.

28/12/2025 0 comments
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AgendaLiteraturaNoticias

La Feria del Cómic de Madrid vuelve en 2026

by Uve Magazine 21/12/2025
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La Feria del Cómic de Madrid volverá a Matadero del 26 al 29 de marzo de 2026 con una segunda edición que refuerza su ambición cultural y su vocación europea. Tras una primera convocatoria que superó expectativas, la cita regresa con un eje claro: un viaje por las principales ciudades del cómic europeo, con Madrid como destino final y lugar de cruce entre tradiciones, estilos y nuevas formas de entender el medio.

La periodista cultural Laura Barrachina asumirá la comisaría de esta edición, aportando una mirada experta y contemporánea sobre el cómic como lenguaje narrativo y espacio de pensamiento. El cartel oficial correrá a cargo del ilustrador madrileño Daniel Montero Galán, que ya vivió de cerca el ambiente de la primera feria y que buscará condensar en una sola imagen el carácter plural, festivo y colectivo del evento.

La programación se articulará en torno a ese concepto de viaje, entendido no solo como desplazamiento geográfico, sino también como proceso creativo, experiencia vital y diálogo cultural. Las ciudades europeas del cómic servirán como puntos de partida para reflexionar sobre las distintas tradiciones gráficas del continente y sobre cómo todas ellas confluyen hoy en Madrid, una ciudad que se reivindica como capital activa del cómic europeo.

Además de charlas, encuentros y actividades para públicos diversos, la feria ampliará su zona de venta, con mayor presencia de librerías y editoriales especializadas. La entrada seguirá siendo gratuita y se mantendrá el descuento del 10 % en las compras, una medida pensada para fomentar la lectura y apoyar al sector.

Coorganizada por el Ayuntamiento de Madrid y la Asociación de Librerías de Madrid, con la colaboración de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, la Feria del Cómic de Madrid avanza así hacia su consolidación como una cita estable y relevante dentro del calendario cultural de la ciudad. Sin rodeos: el cómic ha llegado para quedarse en Madrid, y esta feria quiere ser una de sus casas principales.

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CineNoticias

Rob Reiner, muerto en un crimen violento

by Uve Magazine 15/12/2025
written by Uve Magazine

El director y actor estadounidense Rob Reiner y su esposa, Michele Singer Reiner, fueron hallados muertos en su domicilio del barrio de Brentwood, en Los Ángeles. Ambos presentaban heridas de arma blanca y la policía investiga el suceso como un homicidio.

Los servicios de emergencia acudieron a la vivienda tras recibir una llamada de alerta. Al llegar, encontraron los cuerpos sin vida de la pareja. Reiner tenía 78 años; su esposa, 68. La Policía de Los Ángeles asumió el caso desde el primer momento y lo trasladó a la división especializada en delitos graves. Por ahora no se han hecho públicos arrestos ni conclusiones definitivas sobre lo ocurrido, y la investigación continúa abierta.

La familia ha pedido respeto y privacidad mientras se esclarecen los hechos. Las autoridades, por su parte, mantienen la cautela y no han facilitado detalles sobre posibles sospechosos ni sobre el contexto exacto del crimen.

Rob Reiner fue una de las figuras más influyentes del cine y la televisión estadounidense de las últimas décadas. Alcanzó popularidad primero como actor en la serie All in the Family y consolidó su prestigio como director con títulos que marcaron a varias generaciones, entre ellos This Is Spinal Tap, Cuenta conmigo, La princesa prometida, Cuando Harry encontró a Sally… y Algunos hombres buenos. Su filmografía combinó éxito comercial, reconocimiento crítico y una fuerte presencia en la cultura popular.

Además de su carrera artística, Reiner fue un productor influyente y una figura activa en el debate público estadounidense, conocido por su implicación en causas sociales y políticas.

La muerte violenta del cineasta y de su esposa ha causado una profunda conmoción en el mundo del cine y ha reabierto el debate sobre la vulnerabilidad incluso en entornos considerados seguros. A la espera de nuevos datos oficiales, el caso permanece bajo investigación.

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