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AgendaEventosMúsicaNoticias

Bull presenta en Cangas del Narcea el documental I Took the Road Less Traveled

by Uve Magazine 02/02/2026
written by Uve Magazine

El músico Diego Avello, conocido como Bull, ha desarrollado su carrera entre Asturias, México y Estados Unidos, con el rock como eje central y como espacio de trabajo. Desde sus primeros pasos en Cangas del Narcea hasta su actual actividad en el circuito estadounidense, su trayectoria se ha ido construyendo a partir de desplazamientos geográficos y decisiones profesionales que han condicionado su forma de componer, de tocar y de situarse dentro del género.

Ese recorrido es el punto de partida de I Took the Road Less Traveled, un documental dirigido por Brudo Partida, que toma como base el itinerario vital y musical de Bull para articular un relato centrado en el proceso y en los contextos que lo rodean. La película acompaña al músico en distintos lugares clave de su carrera, desde Asturias hasta Estados Unidos, pasando por México, y propone una mirada sobre el trabajo musical entendido como una actividad que se desarrolla en diálogo constante con el entorno.

El documental no se presenta como una retrospectiva cerrada ni como un retrato definitivo, sino como una aproximación a una trayectoria en marcha. A través del seguimiento de Bull y de su entorno, la película sitúa el foco en cuestiones como la movilidad, la identidad cultural y el modo en que un músico europeo se abre camino en un género profundamente ligado a la tradición anglosajona. La presencia del rock como lenguaje compartido funciona aquí como hilo conductor, más allá de etiquetas o expectativas externas.

dEn el proyecto participa también L. A. Lloyd, profesional vinculado desde hace décadas a la radio de rock en Estados Unidos, que ejerce como coproductor. Su implicación aporta una visión interna del contexto musical norteamericano y del funcionamiento de un sector en el que la visibilidad, el reconocimiento y la continuidad dependen de factores diversos, tanto artísticos como industriales. El documental recoge este marco sin establecer lecturas concluyentes, dejando espacio a la observación y al diálogo.

Con motivo de este trabajo, el próximo 13 de febrero tendrá lugar un encuentro previo a la proyección del documental en Librería Treito. La cita contará con la participación de Bull, del director Brudo Partida y el co-productor L. A. Lloyd, y se plantea como una conversación abierta sobre el proceso de creación del documental, el trabajo musical en contextos distintos y la experiencia de desarrollar una carrera artística entre países, estará presentada por la editora Sandra Márquez y la redactora cultural Beatriz Menéndez Alonso, quienes guiarán el diálogo en torno al origen del proyecto y a las cuestiones que lo atraviesan.

El encuentro se enmarca dentro de las actividades culturales impulsadas por Uve Magazine y propone un espacio para compartir el origen y las claves del proyecto antes de su exhibición. Más que ofrecer una lectura cerrada sobre la película, la conversación permitirá conocer cómo se ha construido el documental, desde qué motivaciones surge y qué cuestiones pone sobre la mesa en torno a la música, el desplazamiento y el oficio artístico.

02/02/2026 0 comments
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MúsicaNoticias

Grammy 2026: nominados, metal y las claves de la gala

by Uve Magazine 31/01/2026
written by Uve Magazine

Este domingo se celebran los 68ª edición de los Premios Grammy en Los Ángeles y, como todos los años, toca noche larga, muchas actuaciones y ese runrún previo de quién gana, quién pierde y a quién se le vuelve a pasar por alto. Desde España habrá que seguir la gala de madrugada, pero el ruido ya está montado desde hace días, con listas, apuestas y debates que van bastante más allá de los premios.

En las categorías grandes no hay demasiadas sorpresas. Kendrick Lamar, Lady Gaga y Bad Bunny concentran buena parte de las nominaciones importantes, lo que confirma una vez más que los Grammy siguen jugando sobre seguro.

Aun así, el interés real de esta edición no está solo en los premios gordos, sino en todo lo que rodea a la ceremonia. La industria musical llega bastante revuelta, con discusiones abiertas sobre derechos de autor, inteligencia artificial, streaming y lo poco que cobra mucha gente por millones de reproducciones. Nada de eso se va a resolver en una noche, pero está ahí, flotando, y hace que el espectáculo tenga un punto de contraste entre el brillo del escenario y la realidad que hay debajo.

En esta edición, el artista más nominado es Kendrick Lamar, con nueve candidaturas, seguido de cerca por Lady Gaga y los productores Jack Antonoff y Cirkut, con siete cada uno. Artistas como Bad Bunny, Sabrina Carpenter y Leon Thomas III figuran también entre los más nominados del año.

Entre las categorías más destacadas, las nominaciones incluyen:

– Álbum del Año: Debí Tirar Más Fotos (Bad Bunny), Swag (Justin Bieber), Man’s Best Friend (Sabrina Carpenter), Let God Sort Em Out (Clipse con Pusha T & Malice), Mayhem (Lady Gaga), GNX (Kendrick Lamar), Mutt (Leon Thomas), Chromakopia (Tyler, The Creator).

– Grabación del Año, que reconoce la interpretación general de una canción: DtMF (Bad Bunny), Manchild (Sabrina Carpenter), Abracadabra (Lady Gaga), Wildflower (Billie Eilish), Anxiety (Doechii), Luther (Kendrick Lamar con SZA), The Subway (Chappell Roan), APT. (Rosé y Bruno Mars).

– Canción del Año, que premia a los compositores: Abracadabra (Lady Gaga), Anxiety (Doechii), APT. (Rosé & Bruno Mars), DtMF (Bad Bunny), Golden (Huntr/x – KPop Demon Hunters), Luther (Kendrick Lamar con SZA), Manchild (Sabrina Carpenter), Wildflower (Billie Eilish).

– Mejor Artista Revelación: Olivia Dean, KATSEYE, The Marías, Addison Rae, Sombr, Leon Thomas, Alex Warren y Lola Young, reflejo de cómo plataformas digitales como TikTok han impulsado la aparición de nuevas figuras en las listas de nominados.

– Mejor Interpretación de Metal: Night Terror (Dream Theater), Lachryma (Ghost), Emergence (Sleep Token), Soft Spine (Spiritbox), Birds (Turnstile).

Además, en categorías pop destacan nominaciones a Mejor Interpretación Pop Solista por temas como Daisies (Justin Bieber), Manchild (Sabrina Carpenter), Disease (Lady Gaga), The Subway (Chappell Roan) y Messy (Lola Young). En la categoría de Mejor Álbum de Pop Vocal compiten trabajos de Justin Bieber, Sabrina Carpenter, Miley Cyrus, Lady Gaga y Teddy Swims.

La lista de nominados abarca también géneros como rap, R&B, rock y world music, con artistas variados que reflejan la diversidad de estilos que dominan la industria. Artistas como Turnstile, Cardi B, Tyler, The Creator, SZA, GloRilla y Leon Thomas aparecen en nominaciones de rap y otras categorías.

31/01/2026 0 comments
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ArteNoticias

Irma Álvarez-Laviada en el Thyssen

by Uve Magazine 29/01/2026
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El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza inaugura el próximo 23 de febrero Dentro y fuera del marco, una exposición dedicada a la obra de Irma Álvarez-Laviada que podrá visitarse hasta el 3 de mayo de 2026 en las salas Post Pop. La muestra, comisariada por Rocío de la Villa, se integra en el programa Kora y reúne 47 obras realizadas por la artista en la última década, en un recorrido que pone el foco en los límites materiales y conceptuales de la pintura contemporánea.

Lejos de plantearse como una retrospectiva, la exposición propone una lectura centrada en los procesos y en los elementos que tradicionalmente han quedado en un segundo plano dentro del relato artístico. Marcos, bastidores, pedestales o soportes dejan de ser piezas invisibles para convertirse en parte activa del discurso. A partir de materiales industriales concebidos para proteger, aislar o embalar —espumas, lijas, cartones o poliuretanos—, Álvarez-Laviada sitúa la pintura en un terreno intermedio que cuestiona la división entre lo considerado esencial y aquello que ha sido relegado a lo funcional o accesorio.

El recorrido se articula a través de varios diálogos con obras de la colección permanente del museo, una de las claves de la exposición. Estas relaciones no buscan establecer jerarquías ni filiaciones directas, sino señalar continuidades y tensiones entre la tradición pictórica y las prácticas actuales. La relación entre pintura y arquitectura, la ausencia de la figura o el papel del soporte como elemento estructural aparecen como cuestiones compartidas que atraviesan épocas distintas y que aquí se reformulan desde una mirada contemporánea.

Uno de los ejes centrales de la muestra es la aproximación a la abstracción geométrica desde una perspectiva crítica. Atributos como lo vertical y lo horizontal, lo duro y lo blando, lo lleno y lo vacío, asociados históricamente a oposiciones de género, son revisados mediante procesos de repetición y variación que desplazan el sentido de estas categorías. En series como Idea as Model, las obras remiten a maquetas y estructuras incompletas, situando la pintura en un estado de provisionalidad que evita la idea de obra cerrada o definitiva.

La noción de vacío y de espacio negativo atraviesa buena parte de la exposición. En trabajos donde se muestra el reverso de cajas abiertas y embalajes, aquello que normalmente permanece oculto adquiere protagonismo y pone de relieve su papel dentro del sistema del arte. En otras piezas, el pedestal aparece desprovisto de función, convertido en imagen de una ausencia que cuestiona la lógica monumental y celebratoria asociada a la exhibición artística.

Irma Álvarez-Laviada S.T. (Lo necesario y lo posible IX), 2020

La experiencia del espectador ocupa también un lugar relevante en el planteamiento expositivo. La muestra propone una relación con las obras que no se limita a la mirada, sino que apela a una percepción más amplia a través de superficies que sugieren aspereza, blandura, densidad o silencio. Lijas y espumas de insonorización conviven en un mismo espacio, activando una lectura sensorial que rompe con la jerarquía tradicional de los sentidos y subraya la dimensión física de la pintura.

La exposición se cierra con un proyecto específico desarrollado para la última sala, inspirado en el collage y en la lógica del ensamblaje. Una gran pintura y varios volúmenes reproducidos a escala condensan las principales líneas de trabajo de Álvarez-Laviada: la fragmentación, la repetición y la construcción de una poética que se apoya en lo menor y en lo aparentemente secundario para replantear los modelos heredados.

29/01/2026 0 comments
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MúsicaNoticias

Galiana y Gómez Alemany homenajean a Millares y Palazuelo

by Uve Magazine 23/01/2026
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El sello Liquen Records ha publicado un nuevo trabajo discográfico firmado por Josep Lluís Galiana y Joan Gómez Alemany, un proyecto que toma como punto de partida la obra de Manolo Millares y Pablo Palazuelo, dos nombres fundamentales del arte abstracto español del siglo XX. El disco, titulado Homenatge a Manolo Millares i Pablo Palazuelo, reúne la música creada para tres películas vinculadas a la obra de ambos artistas y se publica en el marco del centenario del nacimiento de Millares.

Manolo Millares y Pablo Palazuelo, a la derecha

Lejos de plantearse como un mero acompañamiento musical, el álbum surge de un proceso de trabajo prolongado, en el que la música, el cine y la reflexión teórica avanzan de forma paralela. El proyecto ha contado con la colaboración de la Fundación Pablo Palazuelo, la familia de Millares, la Fundación Azcona y el Institut Valencià de Cultura, y ha tenido como escenarios de estreno el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, el Institut Valencià d’Art Modern y la Fundación Antonio Pérez – Centro de Arte Contemporáneo.

La grabación se realizó en Liquen Studios y el disco se distribuye tanto en formato físico en España como en las principales plataformas digitales internacionales. Con este lanzamiento, Liquen Records, que cumple una década de actividad, refuerza una línea editorial centrada en la música improvisada y experimental, con especial atención a proyectos donde distintas disciplinas artísticas se cruzan de forma natural.

El punto de partida conceptual del trabajo se encuentra en el libro Cartas en torno a Manolo Millares, Pablo Palazuelo y otros, una correspondencia entre Alfonso de la Torre y Joan Gómez Alemany, publicada en 2022 por EdictOràlia, coincidiendo con el cincuenta aniversario del fallecimiento de Millares. A partir de ese intercambio de ideas en torno a la pintura, el pensamiento y el contexto histórico de ambos artistas, Galiana y Gómez Alemany desarrollaron un trabajo musical basado en la improvisación, la electrónica y la creación electroacústica.

Josep Lluis Galiana. Joan Gomez Alemany

Para Josep Lluís Galiana, saxofonista de soprano y tenor, el proyecto supuso un reto artístico poco habitual, al tratarse de componer e improvisar desde la obra pictórica y audiovisual de Millares y desde el cine de Gómez Alemany, con quien mantiene una colaboración continuada desde hace ocho años. Galiana destaca la intensidad del proceso y el impacto que le ha producido una aproximación prolongada a la poética visual de Millares, marcada por la materialidad, la tensión y el uso de recursos mínimos con una fuerte carga expresiva.

Joan Gómez Alemany, por su parte, señala que el disco prolonga en el ámbito sonoro muchas de las cuestiones planteadas en el libro escrito junto a Alfonso de la Torre. Desde su perspectiva, la música establece relaciones directas con la pintura, el cine y la escritura, organizándose a través de estructuras superpuestas y de un trabajo detallado con la electrónica, el tiempo y el espacio sonoro.

El álbum se articula en torno a tres obras principales. Para Pablo Palazuelo, variaciones sobre un imposible paisaje es una película rodada por Gómez Alemany con música electroacústica del propio autor, estrenada en el Marco de Vigo el 18 de mayo de 2023, coincidiendo con el Día Internacional de los Museos. Millares 1972-2022 se presentó en su versión cinematográfica en el IVAM de València en septiembre de 2022 y tuvo una posterior interpretación en directo, con saxofones y electrónica, en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca.

La tercera pieza, Millares 1970, parte de una película realizada por Manolo Millares junto a Elvireta Escobio, que en su versión original incorporaba música de Pierre Henry y Pierre Schaeffer. Galiana y Gómez Alemany han creado una nueva banda sonora para esta obra, que se estrenó en concierto en Cuenca en 2022 y posteriormente en Vigo en 2023.

Con este disco, Liquen Records suma un nuevo título a su catálogo y consolida una propuesta que sitúa la música contemporánea en diálogo directo con la historia del arte, el cine y el pensamiento visual.

LIQUEN RECORDS

23/01/2026 0 comments
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Literatura

Las novelas que hicieron temblar a la moral del siglo XIX

by Uve Magazine 14/01/2026
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En 1857 una novela fue llevada ante los tribunales franceses acusada de atentar contra la moral pública, no porque describiera actos especialmente escandalosos ni porque buscara provocar desde el exceso, sino porque se permitía algo mucho más incómodo para su tiempo: conceder centralidad narrativa al malestar de una mujer casada sin convertirlo en advertencia ni en ejemplo correctivo. Madame Bovary, escrita por Gustave Flaubert, se enfrentó a la justicia porque no ofrecía al lector una lectura guiada, porque no señalaba con claridad dónde debía situarse el juicio moral, y porque al hacerlo trasladaba una responsabilidad que entonces resultaba peligrosa, la de pensar sin tutela.

La acusación no se sostenía tanto en lo que la novela contaba como en la forma en que lo hacía, mediante una prosa que observaba con precisión y una distancia calculada que evitaba cualquier gesto de absolución o condena explícita, dejando al personaje existir en su contradicción sin someterlo a un castigo narrativo que calmara conciencias. En una sociedad donde la literatura seguía cumpliendo una función pedagógica, esa negativa a ordenar el sentido era interpretada como una amenaza, ya que permitía que el lector se aproximara a la experiencia de Emma Bovary sin un marco moral que neutralizara su incomodidad.

Resulta revelador que el escándalo no procediera de la transgresión en sí misma, sino del modo en que esta era presentada, porque el deseo femenino había sido representado antes, aunque casi siempre bajo formas que lo reducían a desvío, patología o falta corregible. Flaubert no hacía ninguna de esas cosas, y al negarse a justificar o a explicar en exceso lo que ocurría en la mente de su protagonista, abría un espacio de ambigüedad que ponía en cuestión el reparto habitual de roles, tanto en la ficción como fuera de ella.

Ese mismo malestar volvería a manifestarse años después en la recepción de El retrato de Dorian Gray, cuando Oscar Wilde fue acusado de promover una sensibilidad peligrosa, no tanto por lo que la novela mostraba de forma explícita como por lo que dejaba deliberadamente sin cerrar, al sugerir que el placer, la belleza o la corrupción podían existir sin una sanción inmediata que restableciera el orden moral. En ambos casos, lo que se cuestionaba no era la moral dominante en sí misma, sino el derecho de la literatura a no reafirmarla de manera directa.

Leídas hoy, estas obras parecen haber perdido su capacidad de escándalo, en parte porque el contexto ha cambiado y en parte porque han sido absorbidas por una categoría que las protege, la de los clásicos, donde el texto se vuelve respetable y, en cierto modo, inofensivo. La familiaridad, la repetición académica y la lectura obligatoria han contribuido a suavizar su impacto, convirtiendo lo que fue una perturbación en un objeto cultural estable, al que rara vez se accede desde la experiencia personal.

Sin embargo, esa pérdida de incomodidad no implica que los conflictos que planteaban hayan desaparecido, sino que hemos aprendido a leerlos con una distancia que reduce su alcance. La censura ya no adopta la forma de un proceso judicial, pero sigue operando de maneras más difusas, a través de la saturación de discursos, de la aceleración constante y de una economía de la atención que penaliza cualquier texto que no se deje consumir con rapidez o que exija una implicación sostenida.

Volver a Madame Bovary sin la reverencia automática que suele acompañarla permite recuperar algo de su filo original, no porque la novela contenga una provocación explícita, sino porque insiste en mostrar una experiencia real sin domesticarla, sin ofrecer consuelo ni redención clara. Quizá por eso sigue resultando más incómoda de lo que estamos dispuestos a admitir, no tanto por lo que cuenta como por la forma en que obliga a leer, sin apoyos, sin atajos y sin una moral prefabricada que nos libere de la responsabilidad de entender.

14/01/2026 0 comments
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AgendaArteNoticias

El Thyssen revisita Express de Robert Rauschenberg

by Uve Magazine 13/01/2026
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En el marco del centenario del nacimiento de Robert Rauschenberg, el Museo Thyssen-Bornemisza presenta una instalación especial en torno a Express (1963), una de las obras más representativas de un artista que cambió de forma radical la manera de entender el arte en el siglo XX. La propuesta cuenta con el apoyo de la Robert Rauschenberg Foundation y se inscribe en un amplio programa internacional de revisión crítica de su legado.

Rauschenberg: Express. En movimiento

Formado en el experimental Black Mountain College, Rauschenberg creció artísticamente en un entorno donde la pintura convivía con la música, la danza y la acción. Esa educación transversal marcó toda su trayectoria y explica su rechazo a las jerarquías tradicionales entre disciplinas. Frente al expresionismo abstracto dominante en los años cincuenta, su obra introdujo materiales cotidianos, imágenes procedentes de los medios de masas y una relación directa con la realidad inmediata.

Comisariada por Marta Ruiz del Árbol, conservadora senior de Pintura Moderna, la instalación propone una nueva lectura de Express, atendiendo tanto a su compleja iconografía como a su impulso experimental. La obra se sitúa en continuidad con los célebres Combines de Rauschenberg, piezas híbridas que borraron las fronteras entre pintura y escultura y que resultaron decisivas para el desarrollo del arte pop, el neo-dada y buena parte del arte contemporáneo posterior.

La muestra subraya también el papel central de Express en la consagración internacional del artista, tras recibir en 1964 el Gran Premio de Pintura de la Bienal de Venecia, un reconocimiento que confirmó la potencia de una obra incómoda, abierta y profundamente innovadora.

Más allá de la revisión histórica, esta instalación invita a reflexionar sobre la vigencia del pensamiento de Rauschenberg y su firme convicción de que el arte no es un objeto aislado, sino una herramienta de transformación individual y social. Una ocasión clara y directa para redescubrir a uno de los grandes agitadores del arte del siglo XX y medir el alcance real de su legado artístico y ético.

Del 3 de febrero al 24 de mayo de 2026

13/01/2026 0 comments
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AgendaNoticias

España, país invitado en los Ithra Cultural Days 2026

by Uve Magazine 12/01/2026
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Del 12 al 31 de enero de 2026, el King Abdulaziz Center for World Culture (Ithra), uno de los grandes centros culturales de Oriente Medio, dedica su programación a España dentro de sus Ithra Cultural Days, un evento que busca acercar culturas a través del arte, la música, el cine, la gastronomía y la experiencia directa del público.

No se trata de una exposición puntual ni de una semana temática al uso. Durante casi tres semanas, Ithra se transforma por completo para ofrecer una imagen amplia y contemporánea de la cultura española, combinando tradición, creación actual y propuestas participativas. España es el país invitado de esta edición tras el éxito de otras anteriores dedicadas a Japón o Corea del Sur, que atrajeron a cientos de miles de visitantes.

El recorrido por el festival es deliberadamente diverso. Hay exposiciones visuales que muestran fotografía, diseño y moda; espacios dedicados al cine español, con proyecciones y encuentros; y una programación escénica que incluye música, danza y reinterpretaciones de clásicos. Entre los platos fuertes figura una versión escénica de Carmen, pensada para dialogar con públicos no occidentales sin perder su identidad original.

La música ocupa un lugar central. El flamenco aparece como uno de los grandes reclamos, pero no como postal turística, sino integrado en un programa que también incluye zarzuela, músicas regionales y propuestas contemporáneas. La intención es clara: mostrar una cultura viva, compleja y en evolución constante.

Uno de los aspectos más cuidados del evento es la experiencia del visitante. Ithra no se limita a mostrar: invita a participar. Talleres creativos, actividades familiares, espacios infantiles y demostraciones artesanales permiten al público saudí acercarse de forma directa a la cultura española, más allá de la contemplación pasiva.

La gastronomía refuerza esta idea de experiencia total. Mercados temporales y espacios culinarios presentan sabores españoles desde una mirada amplia, evitando reducir la cocina a unos pocos clichés reconocibles. Comer, aquí, forma parte del relato cultural.

Más allá de lo artístico, Ithra Cultural Days funciona como una operación de diplomacia cultural de alto nivel. En un contexto internacional marcado por la necesidad de tender puentes culturales, la presencia española en Arabia Saudí adquiere un valor simbólico y estratégico. No es solo una celebración, sino una forma de diálogo entre tradiciones, públicos y formas de entender la cultura.

12/01/2026 0 comments
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AgendaArte

Mark Leckey en el Guggenheim Bilbao

by Uve Magazine 02/01/2026
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El programa in situ del Museo Guggenheim Bilbao propone un reto concreto: invitar a artistas a crear una obra pensada expresamente para la sala 208, no como un simple lugar de exhibición, sino como un espacio con personalidad propia, casi con carácter. En Y la ciudad se alzaba en todo su esplendor, Mark Leckey acepta el desafío y lo hace desde un lugar reconocible en su trayectoria: la intersección entre imágenes del pasado, tecnología contemporánea y una memoria colectiva atravesada por la cultura de masas.

Leckey no es un artista interesado en el silencio contemplativo ni en el minimalismo pulcro. Creció en los alrededores de Liverpool a finales de los años setenta y durante los ochenta, en un contexto marcado por el declive industrial, la fragmentación social y una presencia cada vez más intensa de la televisión, la música y la publicidad como telón de fondo cotidiano. Ese paisaje —hecho tanto de ruinas económicas como de estímulos mediáticos— atraviesa su obra desde hace décadas y explica su fascinación por la forma en que las imágenes y los sonidos construyen identidad, pertenencia y nostalgia.

En Bilbao, ese interés se materializa a partir de una referencia inesperada: Ciudad junto al mar (1424), de Sassetta, una pintura medieval en la que la ciudad deja de ser un simple escenario para convertirse en protagonista. Leckey se fija en ese espacio extraño, geométrico y casi irreal, que parece no obedecer del todo a las leyes físicas, y lo interpreta como una ciudad que pertenece a varios tiempos a la vez. No le interesa reconstruirla fielmente, sino traducir su lógica bidimensional a una forma escultórica que habita un terreno ambiguo, entre lo material y lo imaginado.

La instalación se articula en torno a una escultura central, acompañada por un bucle de luz y sonido de unos seis minutos, compuesto por el propio artista, que marca el ritmo de la experiencia. La iluminación recorre un ciclo que va del amanecer al crepúsculo y alcanza un punto de máxima intensidad con un efecto estroboscópico que coincide con el crescendo sonoro. En ese momento, la escultura parece perder estabilidad: la luz proyectada sobre sus superficies la transforma, la hace vibrar, la convierte casi en una aparición. No es un objeto que se mira desde fuera, sino algo que se experimenta dentro de un tiempo controlado.

Este énfasis en la experiencia ha llevado a que la obra se describa, incluso por el propio Leckey, como una “atracción”. La palabra puede generar suspicacias, pero aquí funciona más como una declaración de intenciones que como una provocación gratuita. La instalación no esconde su voluntad de atrapar al visitante, de envolverlo sensorialmente, de usar los mismos mecanismos —ritmo, repetición, estímulo— que hoy organizan buena parte de nuestra relación con las imágenes. En lugar de disimularlo, lo pone en primer plano.

La pregunta, entonces, no es si hay efecto, sino qué se hace con él. En este caso, el efecto no parece un fin en sí mismo, sino una herramienta para hablar de un presente en el que la memoria ya no se articula de manera lineal, sino a través de fragmentos, bucles y superposiciones. La ciudad medieval de Sassetta, reinterpretada con tecnologías contemporáneas como la impresión 3D y referencias a sistemas digitales, se convierte en una especie de máquina de tiempo que no avanza ni retrocede, sino que permanece suspendida.

También hay aquí una reflexión implícita sobre el propio museo. El Guggenheim Bilbao es un edificio tan poderoso que cualquier obra corre el riesgo de quedar absorbida por su arquitectura. Leckey no intenta competir con ella en escala ni en espectacularidad, sino que opta por dominar el tiempo, transformando la sala en una situación que se activa y se apaga, que obliga a quedarse, a esperar, a atravesar el ciclo completo. Durante esos minutos, la lógica turística del “ver y pasar” se interrumpe.

Eso no significa que la instalación esté libre de tensiones. Hay quien puede salir con la sensación de haber asistido a una experiencia intensa pero efímera, más cercana a lo sensorial que a lo reflexivo. Y esa lectura no es del todo errónea. Pero también es coherente con una obra que habla precisamente de cómo hoy pensamos, recordamos y nos vinculamos a las imágenes: de forma fragmentaria, emocional y a menudo mediada por la tecnología.

En ese sentido, Y la ciudad se alzaba en todo su esplendor funciona mejor cuando se acepta en sus propios términos. No es una exposición para “descifrar” con calma académica, ni una pieza que se agote en una idea cerrada. Es una instalación que propone una experiencia y, a partir de ella, deja abiertas preguntas sobre la nostalgia, la clase social, la memoria compartida y la inestabilidad de lo que damos por real.

Más que ofrecer respuestas, Leckey construye un espacio extraño y atractivo en el que pasado y presente se superponen sin resolverse del todo. Y quizá ahí esté su mayor acierto: en recordar que, en una época saturada de imágenes, pensar también puede ser una experiencia física, incómoda y luminosa a la vez.

Datos prácticos para la visita

Exposición: Y la ciudad se alzaba en todo su esplendor
Artista: Mark Leckey
Programa: in situ
Comisaria: Lekha Hileman
Lugar:
Museo Guggenheim Bilbao
Avenida Abandoibarra, 2 · Bilbao
Fechas:
Del 14 de noviembre de 2025 al 12 de abril de 2026
Salas:
204 y 208
Horario:
De martes a domingo, de 10:00 a 19:00 h
(Lunes cerrado, salvo excepciones)
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Literatura

La desaparición de las bibliotecas

by Uve Magazine 01/01/2026
written by Uve Magazine

Las bibliotecas rara vez desaparecen de golpe, suele suceder a través de una acumulación de daños, decisiones erróneas, abandonos y violencias que, con el tiempo, las vacían de contenido o las hacen desaparecer. Cuando una biblioteca se pierde, no solo se esfuman los libros que contenía, ni siquiera un fondo valioso de manuscritos o ediciones singulares: se pierde una manera concreta de organizar el saber y la relación entre textos, lenguas, épocas y lectores, algo que no puede reconstruirse una vez roto.

A lo largo de la historia, las bibliotecas han sido tratadas tanto como tesoros a proteger como amenazas a neutralizar. Allí donde el saber ha sido percibido como una herramienta de poder, de pensamiento crítico o de continuidad cultural, también ha sido visto como algo peligroso. Por eso, las grandes pérdidas bibliográficas no responden únicamente a accidentes o catástrofes naturales, sino que suelen estar vinculadas a conflictos políticos, religiosos o ideológicos, así como a procesos más lentos y silenciosos de negligencia, saqueo o desmantelamiento.

El caso de la Biblioteca de Alejandría sigue siendo un símbolo precisamente porque encarna una pérdida imposible de medir. Fue un proyecto cultural sostenido durante siglos, cuyo objetivo era reunir, traducir y conservar el conocimiento del mundo conocido. Su desaparición no se produjo en un solo incendio ni puede atribuirse a un único culpable, sino al resultado de guerras, cambios de poder, abandono institucional y destrucciones parciales que, acumuladas, hicieron inviable su continuidad. Lo verdaderamente inquietante no es solo lo que se perdió, sino que nunca sabremos exactamente qué contenía, qué ideas quedaron truncadas ni qué líneas de pensamiento desaparecieron sin dejar rastro.

Mucho menos presente en el imaginario occidental, pero igualmente devastadora, fue la destrucción de la biblioteca de Nalanda, uno de los mayores centros de conocimiento del mundo antiguo, situado en la actual India. Durante siglos, Nalanda albergó miles de manuscritos dedicados a disciplinas como la medicina, la astronomía, las matemáticas, la lógica o la filosofía, y funcionó como un espacio de intercambio intelectual internacional. Fue incendiada en el siglo XII durante una invasión, las fuentes hablan de un fuego que ardió durante meses, alimentado por la enorme cantidad de manuscritos acumulados. No se trató de una pérdida colateral, sino de una acción deliberada, basada en la convicción de que ese saber debía desaparecer porque representaba una visión incompatible con el nuevo poder.

Algo similar ocurrió en Bagdad con la Casa de la Sabiduría, un centro intelectual que durante siglos había sido clave para la traducción, conservación y desarrollo del pensamiento científico y filosófico. Allí se tradujeron textos griegos, persas e indios, que produjeron avances fundamentales en campos como la medicina o las matemáticas. La invasión mongola de 1258 destruyó la ciudad y arrasó con ese archivo acumulado durante generaciones. La imagen, repetida hasta el exceso, de los libros arrojados al río Tigris hasta teñir sus aguas de negro por la tinta, sigue siendo un recordatorio de que el progreso intelectual no garantiza protección cuando el poder político cambia de manos.

La caída de Constantinopla en 1453 supuso otro tipo de pérdida, menos concentrada pero igualmente profunda. Durante siglos, la ciudad había acumulado manuscritos bizantinos que conectaban directamente con la tradición clásica. Tras su caída, parte de ese material se dispersó por Europa, influyendo en el Renacimiento, pero otra parte se perdió, se destruyó o quedó abandonada. En este caso, la desaparición no se produjo solo por la violencia inmediata, sino por la fragmentación: bibliotecas enteras fueron saqueadas, vendidas o desmembradas, y al perder su unidad también perdieron su sentido cultural original.

En tiempos más recientes, la destrucción de la Biblioteca Nacional de Bosnia y Herzegovina, en Sarajevo, durante la guerra de los Balcanes, mostró hasta qué punto las bibliotecas siguen siendo objetivos simbólicos. El edificio ardió durante días tras ser bombardeado, y las imágenes de personas intentando salvar libros entre las llamas recorrieron el mundo. No se trataba de un archivo antiguo y polvoriento, sino de una institución viva, que contenía manuscritos, periódicos y documentos que daban cuenta de la historia multicultural del país. Su destrucción no fue accidental: borrar la memoria compartida era parte del conflicto.

Sin embargo, no todas las bibliotecas desaparecen entre llamas visibles. Muchas se pierden de forma silenciosa, a través de procesos de saqueo sistemático que acompañaron a la expansión colonial europea. Manuscritos africanos, americanos y asiáticos fueron extraídos de sus contextos originales y trasladados a archivos extranjeros, donde sobrevivieron como piezas aisladas, separadas de las comunidades que los habían producido. En estos casos, los libros no desaparecen físicamente, pero la biblioteca, entendida como unidad cultural, sí lo hace. Se conserva el objeto, pero se pierde el sistema de conocimiento al que pertenecía.

A esta forma de pérdida se suma otra, aún más difícil de señalar: la negligencia. Bibliotecas enteras se han deteriorado por falta de recursos, por edificios inadecuados, por humedad, insectos o incendios evitables. La idea de que el conocimiento es algo estable, siempre disponible, ha provocado que durante siglos se subestime la necesidad de cuidarlo. Los libros, como cualquier otro objeto material, necesitan mantenimiento, inversión y atención constante. Sin ello, incluso las colecciones más valiosas se desmoronan sin dejar huella y no solo se pierden textos, se pierden anotaciones marginales, traducciones únicas, versiones no canónicas, errores que permitían comprender cómo se pensaba en otra época. Se pierde la relación entre los libros, el modo en que dialogaban entre sí, el contexto que daba sentido a su convivencia en un mismo espacio. Cada biblioteca es, en el fondo, un mapa mental colectivo, y cuando ese mapa se destruye, el campo de lo pensable se reduce.

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Arte

El simbolismo en el arte y lo invisible

by Uve Magazine 29/12/2025
written by Uve Magazine

El simbolismo no surgió como una forma de describir el mundo visible ni para tranquilizar al espectador con escenas amables y reconocibles, sino como una respuesta deliberada a una época que confiaba de forma casi absoluta en la razón, la ciencia y el progreso técnico, y que había relegado a un segundo plano todo aquello que no podía medirse, explicarse o demostrarse. Frente a esa fe en lo tangible, los artistas simbolistas comenzaron a trabajar con imágenes cargadas de ambigüedad, referencias míticas, estados emocionales y obsesiones íntimas, convencidos de que el arte no debía limitarse a reproducir la realidad externa, sino a explorar aquello que ocurre en zonas más profundas y menos visibles de la experiencia humana. Quizá por eso, más de un siglo después, el simbolismo no solo no resulta ajeno, sino que continúa interpelándonos con una fuerza que otros movimientos, más ligados a su contexto histórico, han ido perdiendo con el tiempo.

El simbolismo, desarrollado principalmente entre finales del siglo XIX y los primeros años del XX, no fue un estilo cerrado ni una escuela homogénea, sino una actitud compartida ante la creación artística, que se manifestó tanto en la pintura como en la literatura y la música, y que partía de una premisa clara: la realidad visible no agota el sentido de las cosas. Para los simbolistas, lo importante no era el objeto representado, sino la carga de ideas, sensaciones y asociaciones que ese objeto podía activar en quien lo contemplaba, de modo que la obra se convertía en un espacio abierto a la interpretación, más cercano a la experiencia del sueño que a la descripción racional. En lugar de escenas cotidianas o narrativas claras, aparecieron figuras enigmáticas, paisajes irreales, cuerpos suspendidos en estados ambiguos, imágenes que no se ofrecían como respuestas, sino como preguntas.

La aparición (1874-1876), de Gustave Moreau, Museo Gustave Moreau, París

El símbolo como rechazo de la razón dominante

El contexto histórico resulta fundamental para entender esta deriva hacia lo simbólico, ya que surge en un momento en el que Europa se encontraba profundamente marcada por el avance industrial, la confianza en el progreso científico y una concepción del mundo cada vez más mecanizada, en la que todo parecía tener una explicación lógica o una utilidad práctica. Muchos artistas percibieron ese clima como una forma de empobrecimiento espiritual, en la medida en que dejaba fuera aspectos esenciales de la vida interior, como el deseo, el miedo, la culpa, la fascinación por la muerte o la necesidad de trascendencia. Frente a la claridad racional, el simbolismo eligió la sugerencia; frente a la explicación, el misterio; frente a la objetividad, la subjetividad radical.

De ahí que los temas que atraviesan este estilo resulten tan persistentes y reconocibles, incluso para un espectador contemporáneo. La muerte aparece no como un acontecimiento heroico o solemne, sino como una presencia constante, casi cotidiana, que se manifiesta en figuras espectrales, islas solitarias, cuerpos inmóviles que parecen debatirse entre el sueño y la desaparición. El mundo onírico ocupa también un lugar central, no como evasión, sino como espacio en el que se suspenden las reglas de la lógica y afloran imágenes que condensan deseos y temores difíciles de articular de otro modo. El erotismo, a menudo atravesado por una tensión inquietante entre atracción y amenaza, se convierte en un territorio simbólico donde se mezclan placer, culpa y poder, mientras que la espiritualidad se presenta desligada de la religión institucional, más cercana a una búsqueda individual y ambigua de sentido.

Artistas como Odilon Redon, con sus figuras flotantes y sus criaturas imposibles, o Arnold Böcklin, cuya Isla de los muertos condensa como pocas imágenes la sensación de tránsito y soledad, entendieron el arte como una forma de visualización de lo invisible, un medio para dar forma a aquello que no puede decirse con palabras. Gustave Moreau recurrió a la mitología y a los relatos bíblicos no para ilustrarlos, sino para convertirlos en escenarios mentales densos y cargados de significado, mientras que figuras como Fernand Khnopff exploraron la introspección, el aislamiento y la distancia emocional a través de composiciones silenciosas y perturbadoras. Incluso Gustav Klimt, frecuentemente asociado a otros movimientos, participó de esta sensibilidad simbolista al convertir el cuerpo, el oro y la ornamentación en vehículos de reflexión sobre la vida, la muerte y el deseo.

Floresta sagrada (1882), de Arnold Böcklin, Kunstmuseum, Basilea

Por qué el simbolismo sigue siendo actual

Que el simbolismo continúe funcionando hoy no es una cuestión de nostalgia, sino de afinidad con un presente que, pese a su aparente transparencia informativa, sigue atravesado por incertidumbres profundas y contradicciones no resueltas. En un entorno saturado de imágenes inmediatas y mensajes explícitos, el simbolismo propone una experiencia opuesta, que exige tiempo, atención y una disposición a aceptar lo ambiguo, lo incompleto y lo inquietante. Su influencia se percibe con claridad en el cine contemporáneo, especialmente en aquellas obras que renuncian a explicaciones cerradas, así como en la música, la fotografía o el arte actual, donde el uso de símbolos sigue siendo una herramienta fundamental para abordar cuestiones relacionadas con la identidad, el trauma, la memoria o el deseo.

Acercarse a una obra simbolista no implica descifrar un código oculto ni encontrar un significado único, sino aceptar que el sentido se construye en la relación entre la imagen y quien la observa, y que esa relación puede cambiar con el tiempo, también supone dejarse afectar por ella, permitir que genere preguntas más que respuestas, y reconocer que hay experiencias que no pueden reducirse a una interpretación cerrada. En ese gesto, que va a contracorriente de la necesidad constante de claridad y rapidez, reside buena parte de su vigencia.

En última instancia, puede entenderse como una forma de resistencia silenciosa frente a un mundo que exige explicaciones inmediatas y resultados medibles, y que deja poco espacio para lo incierto, lo contradictorio o lo profundo. Al reivindicar la sugerencia, la pausa y el misterio, el simbolismo no solo habla de su tiempo, sino también del nuestro, recordándonos que no todo lo valioso es transparente ni fácil de nombrar, y que quizá ahí, en esa zona oscura y ambigua, sigue estando una de las funciones esenciales del arte.

El carro de Apolo (1905-1914), de Odilon Redon, Museo de Orsay, París
29/12/2025 0 comments
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