El Umbral de Primavera celebra del 2 al 26 de abril la sexta edición de Abril Imaginario, un ciclo que este año reúne seis proyectos escénicos y que vuelve a situar a la sala de Lavapiés como uno de los espacios madrileños donde la creación contemporánea encuentra un marco estable de trabajo y exhibición. La programación se reparte de jueves a domingo, con funciones de tarde y con pases matinales durante el fin de semana, y se articula a partir de un proceso de asesoría en el que han participado integrantes de [los números imaginarios] junto a Carlos Tuñón, responsable del acompañamiento de las piezas.
La edición de 2026 está formada por Crónica de una siesta mientras el mundo arde, 60 sodomitas a los cuales hice quemar, OBRA DURACIÓN ZONA – o formas de decir la casa, sospechosos huīdas, La inocencia de los lirios y Un archipiélago colapsa. Los seis títulos llegarán a escena después de ese trabajo previo de seguimiento que forma parte de la estructura del ciclo y que explica su continuidad dentro de la programación de El Umbral de Primavera. La propuesta mantiene así una línea reconocible, en la que las funciones no aparecen desligadas de su proceso de elaboración, sino vinculadas a un marco de formación, revisión y puesta en común que desemboca en la exhibición pública durante el mes de abril.
La primera pieza en abrir el ciclo es Crónica de una siesta mientras el mundo arde, creación de Carlos Gorbe, presentada como un viaje semimusical a través de su psique. El montaje se podrá ver los jueves 2 y 16 de abril a las 20:30 y los domingos 12 y 26 a las 20:00. A partir de ahí se irá desplegando el resto de la programación: 60 sodomitas a los cuales hice quemar, con dirección de Ian Loren, tendrá funciones los viernes 3, 10, 17 y 24 a las 21:00; OBRA DURACIÓN ZONA – o formas de decir la casa, de Gabriela Burgos y Pablo Orteu, se presentará los sábados 4, 11, 18 y 25 a las 12:30; sospechosos huīdas, de Jósbel Lobo, ocupará esos mismos sábados a las 20:30; La inocencia de los lirios, de Laura Iglesias, podrá verse los domingos 5, 12, 19 y 26 a las 12:00; y Un archipiélago colapsa, de Lengua Volcán bajo la dirección de Paul Stein, tendrá funciones los domingos 5 y 19 a las 20:00 y los jueves 9 y 23 a las 20:30.

se adentra en una materia íntima; 60 sodomitas a los cuales hice quemar parte de un hecho ocurrido en 1596, cuando sesenta marineros acusados de “sodomía” por la Inquisición española fueron arrojados a un horno de cal; OBRA DURACIÓN ZONA – o formas de decir la casa se plantea como una deriva psicogeográfica alrededor de la casa y del deseo; sospechosos huīdas se centra en los desplazamientos forzados de la era contemporánea; La inocencia de los lirios nace de una investigación con las monjas carmelitas de la comunidad de Toro, en Zamora; y Un archipiélago colapsa trabaja sobre la fragilidad de la memoria a partir de un lenguaje fragmentado y visual. El ciclo mantiene así una programación en la que conviven materiales históricos, experiencias biográficas, cuestiones políticas y búsquedas formales que se resuelven desde lugares muy distintos.
En el caso de la obra dirigida por Ian Loren, el texto de presentación la sitúa entre el teatro documento, el teatro para la memoria y el drama, con la voluntad de recuperar una violencia histórica que no queda encerrada en el pasado. En OBRA DURACIÓN ZONA – o formas de decir la casa, Burgos y Orteu proponen que cada día de función entren en la sala con extracciones de la ciudad y abran allí un taller desde el que seguir trabajando con el público. sospechosos huīdas plantea una pregunta precisa, “¿es posible quitarle elegía al exilio?”, y coloca en el centro a quienes emigran y a las circunstancias que los empujan a hacerlo. La inocencia de los lirios se presenta como un misterio contemporáneo y como una práctica escénica relacional, atenta al silencio, a la vida conventual y a las formas de experiencia compartida. Un archipiélago colapsa, por su parte, aborda los recuerdos como una materia erosionada y cambiante.
Uno de los rasgos más singulares de esta edición está en el propio desarrollo de los proyectos. Al comienzo del proceso, en octubre de 2025, cada director y directora eligió una planta con la que sintiera que podía sintetizar y conceptualizar su pieza, y esa planta ha acompañado el trabajo hasta su llegada a escena en abril. El dato, incluido en la presentación del ciclo, añade una imagen concreta de ese recorrido y subraya la dimensión temporal del proyecto, que se construye a lo largo de varios meses antes de encontrarse con el público.
La presencia de [los números imaginarios] vuelve a ser central en esta sexta edición. La compañía, fundada en 2013, colabora de nuevo en el desarrollo del ciclo junto a Carlos Tuñón. Su intervención forma parte del trabajo previo de las piezas, que llegan a abril después de varios meses de asesoría. Por eso Abril Imaginario no funciona solo como una programación de estrenos, sino como la presentación pública de seis procesos de creación.