La música de W.E.B. siempre se ha movido en el filo: dramatismo, exceso y una violencia sonora que no busca agradar, sino arrasar. La crítica lo ha descrito como un equilibrio preciso entre energía desbocada y descontrol absoluto, pero es sobre un escenario donde la banda griega alcanza su verdadera dimensión. Esa experiencia queda ahora fijada en Darkness Alive, el primer álbum en directo del grupo, grabado en Atenas el 22 de septiembre de 2024.
La grabación no es casual. Aquella noche, W.E.B. compartió cartel con Dark Funeral, en un concierto marcado además por un momento de transición interna dentro de la banda. “Estábamos haciendo cambios en el grupo y eso nos tenía especialmente motivados. Decidimos que era el día adecuado para dejar constancia de ello con un lanzamiento especial”, explica Sakis Prekas, vocalista y guitarrista. El resultado no es un simple documento en vivo, sino una declaración de intenciones.
La selección de los nueve temas que componen Darkness Alive responde a una lógica clara: el directo manda. Prekas lo resume sin rodeos: “Sabemos casi de inmediato qué canciones funcionan en concierto. Siempre pensamos en el público”. No se trata solo de ejecutar bien los temas, sino de construir un ritual colectivo, de atrapar a quienes están frente al escenario y ofrecerles un espectáculo de metal que deje huella.
El álbum muestra a W.E.B. en un momento de plena forma. Canciones como “Dragona” despliegan un black metal incisivo que culmina en un final épico destinado a convertirse en fijo de sus conciertos. “Into Hell Fire We Burn” mezcla la contundencia del black y el heavy metal en un tema diseñado para corearse, con un estribillo que no invita, sino que ordena participar. Por su parte, “Dark Web”, extraído del álbum Colosseum (2021), introduce una avalancha de death melódico y metal moderno, con un trasfondo tan oscuro como directo: una crítica feroz a la manera en que el poder y el dinero aplastan a los demás sin contemplaciones.
Darkness Alive no suaviza nada ni busca un sonido pulido para consumo fácil. Es un retrato honesto de lo que ocurre cuando W.E.B. sube a un escenario: intensidad, violencia controlada y una conexión frontal con el público. Un disco que no pretende sustituir la experiencia del directo, sino dejar claro por qué hay bandas que solo se comprenden del todo cuando el volumen está al límite y el suelo tiembla.